Johansel tiene 20 meses, pesa 8 kilos y procede de Quibdó, en el Chocó. Se ha convertido en el primer niño que recibe un trasplante de hígado procedente de un donante vivo en el Hospital Infantil San Vicente Fundación, de Medellín. Su donante fue su madre, Yurleydi, que cedió voluntariamente un fragmento de su propio hígado.
La operación duró cerca de 16 horas continuas y la llevó a cabo un equipo multidisciplinario de unos 50 profesionales. Madre e hijo tuvieron una recuperación satisfactoria, y el niño evoluciona favorablemente en sus controles periódicos.
Es noticia porque se trata del primer procedimiento de este tipo en el hospital y llega después de cuatro años de preparación. Según la institución, el trasplante con donante vivo representa una alternativa real para los niños con enfermedades hepáticas graves en un país con pocos órganos disponibles para trasplante.
Un hígado dañado desde el nacimiento
Johansel tiene síndrome de Alagille, una condición genética en la que escasean los conductos biliares, los pequeños canales que sacan la bilis del hígado. Cuando esos conductos faltan, la bilis se acumula y daña el órgano de forma progresiva.
El cuerpo médico del hospital detectó el deterioro de la función hepática del pequeño. A partir de ahí, la institución gestionó con celeridad los estudios necesarios para evaluar a la madre como posible donante voluntaria.
Por qué el trasplante pediátrico tiene sus propias indicaciones
El síndrome de Alagille no es la indicación más frecuente de trasplante hepático en niños. Según explicó la doctora María del Pilar Gómez Navas, gastroenteróloga pediatra y líder del programa de trasplante hepático del hospital, la primera y más relevante es la atresia biliar, que consiste en la destrucción o fibrosis progresiva de los conductos biliares desde el periodo neonatal.
También pueden requerir un trasplante otras patologías: la enfermedad de Wilson, las colestasis intrahepáticas, las condiciones autoinmunes en adolescentes y las fallas hepáticas agudas por intoxicación accidental con medicamentos como el acetaminofén.
Cómo funciona un trasplante con donante vivo
La técnica aprovecha una propiedad poco común entre los órganos: el hígado es capaz de regenerarse. Por eso se puede extraer un fragmento a una persona sana sin que pierda el órgano.
El hospital describe así el procedimiento:
«Consiste en extraer quirúrgicamente un fragmento del hígado de un adulto sano compatible con el receptor, quienes deben guardar un vínculo de hasta tercer grado de consanguinidad. Esta intervención es posible gracias a la capacidad de regeneración que posee el tejido hepático.»
Hospital Infantil San Vicente Fundación, explicación institucional del procedimiento
La alternativa es esperar un órgano de un donante fallecido, algo que depende de que haya uno compatible disponible. Con un donante vivo la operación puede programarse, lo que, según el hospital, ayuda a reducir los tiempos de espera.
Medir al milímetro para un cuerpo de 8 kilos
Con apenas 8 kilos, Johansel necesitaba una porción muy pequeña de hígado. El reto era que el fragmento fuera adecuado para su cuerpo y, a la vez, suficiente para su recuperación.
Para resolverlo, el equipo recurrió a tecnología 3D en la evaluación de la madre. Con ella calculó con precisión el tamaño del segmento que debía extraerse.
La jornada quirúrgica empezó a las seis de la mañana con la extracción del segmento hepático a la madre, una fase que se prolongó durante seis horas. Después vino la implantación en el niño, que requirió ocho horas adicionales.
Un equipo de cerca de 50 profesionales
Una intervención así exige más manos que las de los cirujanos. Se requiere la participación de especialistas en cardiología, nefrología e infectología, además del acompañamiento de psiquiatría y trabajo social.
Las cifras de la operación
- Edad del receptor: 20 meses.
- Peso del receptor: 8 kilos.
- Duración total de la cirugía: cerca de 16 horas continuas.
- Extracción del segmento a la madre: seis horas.
- Implantación en el niño: ocho horas adicionales.
- Equipo: cerca de 50 profesionales.
- Alta de la madre: sexto día tras la intervención.
- Grado máximo de consanguinidad entre donante y receptor: hasta tercer grado.
Cuatro años de preparación
El programa de trasplantes hepáticos pediátricos con donante vivo se viene desarrollando en el hospital desde hace cuatro años. En ese tiempo la institución adquirió instrumental quirúrgico especializado e incorporó software de imágenes para la reconstrucción tridimensional de órganos.
También desarrolló protocolos médicos y administrativos y fortaleció las capacidades de su equipo mediante procesos de formación e intercambio con centros de referencia internacional.
La logística no se quedó dentro del quirófano. La familia procede del Chocó y, gracias a la articulación con la EPS, obtuvo alojamiento en albergues y apoyo para su estadía en Medellín mientras duraba el proceso.
La recuperación de madre e hijo
La madre recibió el alta al sexto día de la intervención, para asumir de forma progresiva el cuidado de su hijo. Tras salir de la institución, el niño evoluciona favorablemente en sus controles periódicos.
En cuanto al hígado que cedió Yurleydi, el órgano se va reconstituyendo con el tiempo. A los tres meses recupera aproximadamente el 80 por ciento de su masa original y, al primer año, cerca del 90 por ciento. Los indicadores de función hepática suelen volver a niveles cercanos a la normalidad en los tres meses siguientes a la cirugía.
El hospital subraya que este tipo de intervención exige la más alta complejidad técnica, logística, científica y humana.
Las señales que no deben ignorarse
La doctora Gómez Navas aprovechó el caso para insistir en la detección precoz. Una enfermedad hepática en un bebé puede dar pistas visibles en las primeras semanas de vida.
«Es fundamental que la población y el personal médico sepan que no es normal que un recién nacido continúe con coloración amarilla en la piel u ojos después de la segunda semana de vida, ni que presente orina muy oscura o deposiciones muy claras de color crema o blanco.»
María del Pilar Gómez Navas, gastroenteróloga pediatra y líder del programa de trasplante hepático del Hospital Infantil San Vicente Fundación
Según el hospital, el trasplante con donante vivo es una alternativa para reducir los tiempos de espera y ampliar las oportunidades de vida de los niños con enfermedades hepáticas graves, ante la limitada disponibilidad de órganos para trasplante en Colombia.
En qué punto está
No es un estudio experimental, sino un procedimiento ya realizado en un paciente real: el primero de este tipo en el Hospital Infantil San Vicente Fundación. El niño evoluciona favorablemente en sus controles periódicos, y la recuperación completa del hígado de la madre se mide a lo largo de un año.
Por la redacción de GUAY.news.





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