El Hospital Ruber Internacional ha puesto en marcha un nuevo programa de cirugía sobre la válvula mitral mediante minitoracotomía y técnica rib-sparing. Este abordaje médico permite acceder al corazón directamente a través de una pequeña incisión lateral situada entre las costillas, lo que evita por completo la necesidad de abrir el esternón o de utilizar separadores intercostales tradicionales.
Esta innovación se integra dentro de la cartera de cirugía cardiovascular de alta complejidad del centro hospitalario, perteneciente al Grupo Quirónsalud. El procedimiento está específicamente dirigido a reducir el impacto quirúrgico y acelerar de forma notable la recuperación en pacientes seleccionados, manteniendo los estándares de seguridad.
Una vía de acceso menos invasiva para el tórax
El doctor Luis Carlos Maroto Castellanos explica las particularidades técnicas de este avance médico. «La diferencia fundamental para el paciente está en la forma en la que llegamos hasta el corazón. En lugar de realizar una esternotomía, accedemos a la válvula mitral a través de un pequeño espacio entre las costillas, preservando tanto el esternón como la estructura costal», señala el especialista.
Asimismo, los facultativos inciden en que el tamaño reducido de la incisión no resta seguridad al procedimiento. «Que la incisión sea más pequeña no significa que la cirugía de la válvula sea menos segura o eficaz. Lo que hacemos es modificar la vía de acceso para intentar causar el menor impacto posible en la pared torácica, manteniendo los mismos objetivos que perseguimos con la cirugía convencional», añade el doctor Maroto Castellanos.
Prioridad en la seguridad y la planificación
Por su parte, el doctor Manuel Carnero Alcázar matiza el verdadero propósito de estas técnicas avanzadas en el ámbito hospitalario. «El objetivo de la cirugía mínimamente invasiva no es simplemente hacer una cicatriz más pequeña. Lo verdaderamente importante es reducir la agresión asociada al acceso quirúrgico y favorecer la recuperación del paciente siempre que podamos hacerlo con seguridad», afirma.
Los especialistas recuerdan además que este tipo de intervenciones requieren de un estudio riguroso previo. «No se trata de utilizar una técnica mínimamente invasiva a cualquier precio. La prioridad sigue siendo realizar la intervención que ofrezca el mejor resultado para cada paciente. Por eso, la selección y planificación preoperatoria son fundamentales», subraya el doctor Carnero Alcázar.
Trabajo multidisciplinar y futuro médico
El éxito de la puesta en marcha de este programa asistido por videotoracoscopia depende directamente de la coordinación entre los profesionales sanitarios. En este sentido, el doctor Luis Carlos Maroto Castellanos destaca que «la cirugía mínimamente invasiva es, sobre todo, un trabajo de equipo. Para desarrollar estos programas no basta con incorporar nuevo instrumental; es necesario que todos los profesionales implicados conozcan el procedimiento y trabajen de forma coordinada antes, durante y después de la intervención».
Junto al doctor Maroto Castellanos y al doctor Manuel Carnero Alcázar, el equipo médico cuenta con la participación del doctor José Enrique Rodríguez Hernández. Desde el centro hospitalario recuerdan que cada caso clínico debe estudiarse de forma individualizada, ya que disponer de diferentes vías de abordaje permite personalizar al máximo cada tratamiento cardiovascular.
Por la redacción de GUAY.news.





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