La bahía de Boston, en el estado de Australia del Sur, fue el escenario de un rescate tan inesperado que ni la propia tripulación lo creyó al principio. Un canguro juvenil se había alejado a más de una milla y media de la costa y nadaba solo, exhausto, en mar abierto. Un equipo de buceo y la tripulación de una embarcación lo sacaron del agua y, tras varias horas de rescate, el animal volvió a tierra saltando por su propio pie.
Jake Murray, uno de los protagonistas, relató después lo ocurrido con un humor que convierte el episodio en una anécdota de las que se recuerdan en cualquier puerto. Murray hacía de conductor de la embarcación y, además, es granjero.
Un aviso que nadie se creyó al principio
Quien dio la voz de alarma fue Ryan Smith, patrón de la embarcación. Mientras navegaban por las aguas de la bahía, Smith divisó algo en la superficie y avisó a sus compañeros de que había un canguro en el agua. La reacción fue de pura incredulidad. Así lo recordaba Murray:
«Me dice: “Creo que hay un canguro en el agua”, y nosotros: “Sí, claro. Vale, Ryan, claro”. Así que dimos la vuelta para comprobarlo y sí, ¡era un canguro en el agua!»
Jake Murray, conductor de la embarcación
Aquel escepticismo inicial no impidió que el barco virara para acercarse. Lo que encontraron era un canguro joven, a más de una milla y media de tierra firme, en una situación que los tripulantes describieron como de agotamiento evidente.
A bordo iba también Miguel Villarroel, un buceador procedente de las islas Galápagos, en Ecuador. Según Murray, ante la escena el buceador le preguntó si aquello pasaba a menudo. Su respuesta fue sincera:
«Me dice: “Oye, ¿esto pasa bastante?”. Y yo: “Amigo, nunca en mi vida había visto esto”.»
Jake Murray, conductor de la embarcación, recordando su respuesta a Miguel Villarroel
Cómo se hizo el rescate
Las condiciones ayudaron. El agua estaba en calma y las olas rompían suavemente, de modo que la puerta de agua de la embarcación permitió a la tripulación situarse casi al nivel de la superficie, lo bastante cerca del animal como para alcanzarlo sin arriesgarse ni asustarlo más de la cuenta. Ese detalle técnico fue clave: sin una vía de acceso al agua a esa altura, el rescate habría exigido otra maniobra.
El canguro estaba exhausto, por lo que Murray pudo recogerlo con facilidad. Lo sujetó con un agarre suave pero firme, pensado para controlar sus patas, a las que describió como «potentes y poderosas». Su experiencia en la granja se notó a la hora de manejar a un animal asustado y con un buen par de patas traseras.
Una vez a bordo, la escena tomó un giro tierno: el canguro acabó quedándose dormido en brazos de Murray. El agotamiento de la larga travesía a nado y la seguridad de unos brazos humanos hicieron el resto. El rescate se prolongó varias horas y terminó cuando el animal, ya recuperado, saltó desde la playa por su propio pie y se alejó.
Murray no pudo resistirse a especular sobre cómo había llegado el animal tan lejos de la costa:
«Debe de haber tenido una noche movidita y uno de los chicos le retó a darse un chapuzón, ¡y se ha metido en un lío!»
Jake Murray, conductor de la embarcación
La explicación es, por supuesto, una broma de la tripulación y no un dato verificado: no hay ninguna fuente que confirme lo que hizo el animal antes de aparecer en el mar.
No es la primera vez: canguros y mar
Aunque la escena resulte insólita, no es la primera vez que un canguro necesita ayuda en el agua. Los canguros se acercan a menudo al mar y, en ocasiones, han tenido que ser rescatados del oleaje. Como precedente, el relato recuerda el caso de 2022 en Nueva Gales del Sur: una socorrista de 17 años, recién incorporada y sin experiencia previa, hizo su primer rescate al socorrer con una tabla de rescate a un canguro que las fuertes olas habían arrastrado al mar.
En ambos casos el desenlace fue el mismo: un animal salvado gracias a la reacción de personas que estaban en el lugar adecuado. En la bahía de Boston, el mérito está repartido entre la vista de Smith, que detectó al animal; la maniobra de la tripulación, que se acercó con cuidado; y la mano de Murray, acostumbrado a tratar con animales en su granja.
Lo que se sabe y lo que no
Datos confirmados en el relato
- El canguro era juvenil y estaba exhausto.
- Se encontraba a más de una milla y media de la costa, en la bahía de Boston.
- El rescate duró varias horas y terminó con el animal saltando desde la playa por su propio pie.
Lo que no consta
- La fecha del rescate y la fecha de publicación del relato.
- La playa exacta en la que el canguro acabó saliendo.
- Si el rescate lo llevó a cabo solo el buceador Miguel Villarroel o el conjunto de la tripulación; el relato habla de un buceador y su tripulación trabajando juntos.
- Cómo llegó el animal tan lejos de la costa: la única explicación es la broma de Murray.
- Qué ocurrió con el canguro después de alejarse de la playa.
Lo que sí queda claro es el resultado: un canguro joven que pudo pasar una noche muy mala en mar abierto volvió a pisar tierra firme por su propio pie. El relato no aporta más datos sobre su estado posterior ni sobre próximos pasos, y no consta ninguna actuación oficial posterior.
Por la redacción de GUAY.news.





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