La Universidad Nacional de Trujillo (UNT), en Perú, ha obtenido la Medalla de Oro en el Korea International Women’s Invention Exposition 2026 (KIWIE 2026), un certamen internacional celebrado en Corea del Sur. El galardón distingue una invención con un planteamiento sencillo de explicar: dar una segunda vida a un residuo agrícola para ayudar a limpiar uno de los pasivos ambientales más difíciles de la minería.
La propuesta se titula «Método de remediación de drenaje ácido de mina utilizando biocarbón de zuro de maíz con doble activación térmica». Es, según se presenta, una investigación aplicada que busca dar valor a un recurso agrícola y explorar alternativas frente a los problemas ambientales derivados de la actividad minera.
Lo que se sabe
El material de partida es el zuro de maíz, es decir, lo que queda de la mazorca una vez retirados los granos. Ese residuo se emplea como materia prima para generar biocarbón mediante un proceso de doble activación térmica. El objetivo declarado es contribuir a la remediación del drenaje ácido de mina, una problemática ambiental vinculada a determinadas actividades de extracción minera.
El equipo investigador está liderado por el ingeniero Gary Farfán Chilicaus, docente de la Escuela Profesional de Ingeniería Metalúrgica de la UNT. Lo integran además tres investigadores externos: Gladys Licapa Redolfo, Bella Borja Asencio y Juan Rojas Idrogo.
La ceremonia de entrega se celebró en la Universidad Nacional Federico Villarreal, en Lima, con la participación directa de Farfán Chilicaus. Al acto asistieron representantes de distintas casas de estudio del país vinculadas a procesos de innovación y protección de la propiedad intelectual.
El camino hasta el premio contó con apoyo técnico. El ingeniero Walter Cotrina Díaz, especialista en Propiedad Intelectual de la Dirección de Innovación y Transferencia Tecnológica de la UNT, evaluó la viabilidad de la solicitud de patente y acompañó al equipo durante toda la postulación al certamen.
La invención, además, está formalmente registrada como patente de invención ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi). Ese registro se presenta como un respaldo legal que protege la propiedad intelectual del equipo y garantiza el reconocimiento formal de su aporte científico.
El rector de la UNT, Hermes Sifuentes Inostroza, destacó la relevancia del logro para la institución: «Este reconocimiento internacional nos motiva a seguir fortaleciendo la investigación científica y la innovación tecnológica en nuestra universidad. Nos enorgullece que nuestros docentes investigadores desarrollen propuestas que aprovechan los recursos disponibles y buscan contribuir a la solución de problemas ambientales».
Lo que falta por saber
Conviene situar el premio en su justa medida. Lo que se ha anunciado es un reconocimiento y un registro de patente, no una solución ya desplegada. La información disponible no incluye resultados técnicos de la invención: no constan cifras sobre su eficacia, sobre las condiciones en que se probó ni sobre la escala a la que podría aplicarse. Tampoco se detallan los costes ni la comparación con otros métodos de remediación.
Lo mismo ocurre con el futuro del proyecto. El patentamiento ante Indecopi se considera un paso estratégico para que la innovación pueda, eventualmente, trascender el ámbito académico y proyectarse hacia aplicaciones prácticas en la industria minera. Ese «eventualmente» es importante: no se especifican plazos, fases ni socios industriales concretos para dar ese salto.
Tampoco está claro cuándo se celebró exactamente la ceremonia de entrega ni el propio certamen KIWIE 2026. Solo consta que la noticia se difundió a finales de octubre de 2026.
Nada de esto resta valor al avance. Que una universidad pública peruana consiga una medalla de oro en un certamen internacional, con una patente registrada y un enfoque que aprovecha un residuo abundante del campo, es un resultado notable para la investigación del país.
Según las fuentes, el reconocimiento pone de relieve las capacidades de investigación de la UNT y su aporte a soluciones tecnológicas vinculadas con la sostenibilidad ambiental. El drenaje ácido y otros pasivos ambientales de la minería siguen siendo un desafío técnico y ambiental de primer orden en el Perú, de modo que cualquier alternativa que parta de materiales disponibles y de bajo valor merece seguirse de cerca.
Lo siguiente, si el proyecto avanza, será ver cómo se traducen la patente y el premio en pruebas y aplicaciones reales fuera del laboratorio.
Por la redacción de GUAY.news.





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