Entre las praderas de zostera marina del interior de la ría de Vigo vive un pequeño santuario. Allí habitan decenas de ejemplares de caballito de mar, camuflados entre los tallos a la espera de que pase su alimento: crustáceos diminutos. Un equipo científico del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) de Vigo acaba de empezar a identificarlos uno a uno y a seguir su vida durante un año.
El trabajo forma parte del proyecto Hippo Dec y llega en un momento significativo para la especie. La semana anterior a la publicación de esta noticia, el BOE recogió la inclusión del caballito de mar de hocico largo (Hippocampus guttulatus) en la categoría de vulnerable del Catálogo Español de Especies Amenazadas. Hippo Dec aplaude la decisión.
El investigador Miquel Planas, científico del IIM, lo resume así: «Posiblemente sea la población más grande que hay en el litoral español de hocico largo». Y añade: «Hemos recopilado más de mil fotografías». En una costa donde los caballitos han sufrido un acusado declive por la acción humana, conocer bien a los que quedan es el primer paso para protegerlos.
Un declive que se nota en toda la costa
Los caballitos de mar han retrocedido de forma acusada en el conjunto de la costa española por la acción humana. El caso del mar Menor es un ejemplo: allí la población acumula años sin remontar.
En ese contexto, el panorama que encuentran los observadores en otros puntos del litoral es muy distinto al de Vigo. Los ciudadanos que trasladan sus avistamientos suelen registrar ejemplares sueltos, en cifras «de uno, dos o tres». Frente a eso, el sur de Galicia conserva un refugio con decenas de miembros, lo que le da un valor excepcional.
En aguas españolas habitan tres especies de caballitos de mar. En Galicia, según los hechos, el hocico largo es la especie que más abunda, aunque también hay ejemplares de hocico corto (Hippocampus hippocampus). Ambas conviven en el interior de la ría de Vigo. No consta una comparación numérica entre las dos especies, por lo que no es posible cuantificar su peso relativo en la colonia.
Decenas de ejemplares habitan el interior de la ría de Vigo, según los datos disponibles; no hay un recuento exacto publicado.
Cuatro años de ciencia ciudadana y un encargo oficial
El proyecto Hippo Dec nació hace cuatro años con un objetivo claro: evaluar la conservación de las tres especies de caballitos de mar que viven en España y conocer su estado de salud. Desde el principio contó con las aportaciones de la ciencia ciudadana. Buceadores de todo el litoral han colaborado enviando fotografías de sus hallazgos.
Ese material ha permitido ir tejiendo una imagen de la situación de estos animales. El hábitat de la ría de Vigo, al que el equipo describe como un santuario de altísimo valor, lleva años siendo explorado por Hippo Dec. Ahora, a petición del Ministerio de Transición Ecológica, el proyecto monitoriza la colonia de forma sistemática, en lugar de limitarse a registros puntuales.
La participación ciudadana sigue siendo una pieza clave. Las imágenes de los buceadores y los vídeos del submarinista José Irisarri han aportado datos de comportamiento que complementan el trabajo de los científicos. Esos materiales son la base sobre la que se apoya la fase actual, que pretende pasar de la observación general a la identificación de cada ejemplar.
Cómo se hará el estudio: un DNI para cada caballito
La fase que acaba de comenzar consiste en «hacer un seguimiento durante un año de cuántos animales habitan» la colonia, según plantean Miquel Planas, Jorge Hernández Urcera y Sira Pereira Cividanes. Pero no se trata solo de contarlos. «Queremos saber quiénes son, qué movimientos realizan entre ellos o incluso cómo cambia su comportamiento durante el día y la noche», explica el equipo.
Para lograrlo, los investigadores van a «realizar una especie de DNI» de cada animal. La identificación se basará en el patrón de coloración de los Hippocampus y en unos puntos de color blanco distribuidos por su cuerpo, que, en palabras del equipo, «permiten individualizarlos». Con ese sistema, los científicos podrán saber qué individuos se repiten a lo largo de los muestreos y, por tanto, cuáles permanecen en la colonia.
Es un método que evita capturar o marcar a los animales: basta con fotografiarlos y comparar sus patrones. Ese es el sentido de las más de mil fotografías recopiladas: sirven de archivo con el que reconocer a cada residente cuando vuelva a aparecer ante la cámara. Cada nuevo muestreo se contrastará con ese archivo para distinguir a los ejemplares ya conocidos de los que aparezcan por primera vez.
Las claves del método
- Identificación individual por el patrón de coloración del cuerpo.
- Puntos de color blanco distribuidos por el cuerpo que permiten individualizar a cada animal.
- Sin captura ni marcaje: los animales se fotografían y se comparan los patrones.
- Seguimiento previsto de un año, con el objetivo de saber qué individuos se repiten.
Qué se sabe de su vida, de día y de noche
Los caballitos tienen costumbres diurnas, pero no son tan sedentarios como podría parecer. Unos vídeos filmados por el submarinista José Irisarri acreditan que desempeñan también actividades nocturnas. En las imágenes se les ve «boca abajo, mirando hacia el fondo», según la descripción de los hechos.
Su ciclo vital es corto: tienen una esperanza de vida de entre tres y cinco años. Se reproducen varias veces y el cortejo entre hembras y machos puede durar semanas. Con una vida tan breve, saber quién está en la colonia y cuánto tiempo permanece resulta decisivo para entender si la población se renueva.
Entre tres y cinco años es la esperanza de vida de los caballitos de mar, lo que hace que el seguimiento de un año tenga un peso considerable sobre la vida de los animales.
El año de seguimiento permitirá observar justamente eso: si los individuos identificados vuelven, cuánto se desplazan entre ellos y cómo se reparte su actividad entre el día y la noche.
En qué punto está
El estudio acaba de empezar. La fase de identificación individual está en marcha y el seguimiento previsto durará un año, por lo que todavía no hay resultados definitivos. Que la colonia sea la mayor de hocico largo del litoral español es, por ahora, una valoración del investigador Miquel Planas («posiblemente»), no una cifra cerrada: los hechos hablan de «decenas» de ejemplares, sin un recuento exacto.
Qué significa para la conservación
Según Hippo Dec, los datos servirán para «evaluar la importancia ecológica de este enclave, mejorar la delimitación de áreas sensibles en la ría de Vigo y aportar criterios técnicos para futuras medidas de conservación y gestión».
La coincidencia con la nueva catalogación del hocico largo como vulnerable refuerza ese propósito. Proteger bien un refugio exige saber qué hay en él, cuántos animales lo ocupan y cómo lo usan a lo largo del día. Eso es lo que el equipo pretende averiguar.
Los hechos no recogen otras medidas concretas de gestión ni plazos administrativos para la delimitación de áreas sensibles. Tampoco consta una fecha exacta de publicación del BOE, solo que fue la semana anterior a esta noticia.
Un documental para contar la historia
La iniciativa se complementará con la producción de un documental sobre el santuario y la historia de sus protagonistas. No es la primera incursión del equipo en el cine submarino: Miquel Planas coordinó hace ocho años SyngDoc: El desconocido mundo de los Signátidos, que obtuvo un galardón en el Ciclo Internacional de Cine Submarino de San Sebastián.
Aquel trabajo lo dirigió Pablo Garrido Villaverde y la realización corrió a cargo de Inxenia Audiovisual. La imagen submarina fue de Manuel E. García Blanco y Felipe Escolano Gutiérrez; el guion, de Miquel Planas y María Rey Rodríguez, y la música original, de Gimnazija Kranj Symphony Orchestra.
El equipo, por tanto, ya ha trabajado antes con un reparto técnico y creativo amplio para llevar a la pantalla el mundo submarino. Los hechos no concretan todavía quién participará en el nuevo documental ni cuándo estará disponible.
Por la redacción de GUAY.news.





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