Una perra llamada Paris pasó de estar sepultada en concreto endurecido a volver sana y salva con su familia. El rescate, que duró aproximadamente siete horas, se llevó a cabo en una obra de la ciudad turca de Kuşadası y terminó sin que el animal sufriera ninguna lesión.
Antes de que llegaran los equipos de emergencia, la situación era delicada. Paris había quedado atrapada en una estructura de concreto ya endurecido, a cerca de un metro de profundidad, sin posibilidad de salir por sus propios medios. Nadie la vio caer: fueron los vecinos quienes dieron la voz de alarma al oír los ladridos del animal procedentes de la obra, y avisaron a los servicios de emergencia.
Los bomberos acudieron al lugar y comprobaron que la perra seguía allí, atrapada en la estructura. Enseguida vieron que la operación no era sencilla. El concreto estaba endurecido y cualquier maniobra brusca podía causar daño al animal, de modo que solicitaron el apoyo de la Arama Kurtarma Derneği (AKUT), una asociación especializada en búsqueda y salvamento, por la complejidad del trabajo.
Con ambos equipos sobre el terreno, los agentes se emplearon a fondo durante unas siete horas. El método consistió en romper con cuidado la estructura de concreto que rodeaba a Paris, retirando el material poco a poco para evitar que la perra resultara herida durante la extracción. La paciencia fue la clave: cada fragmento que se quitaba acercaba un poco más la liberación sin poner en riesgo al animal.
Ahora, Paris está fuera de peligro. Tras sacarla de la estructura, el equipo constató que no había sufrido lesiones, un desenlace que parecía poco probable cuando se la oyó ladrar desde el interior del concreto. Según la prensa local, la perra fue devuelta a su familia en buenas condiciones de salud.
De una obra en la que no podía moverse a los brazos de su familia: así acabó la jornada más larga de Paris, gracias a unos vecinos atentos y a unos equipos de rescate que no escatimaron tiempo ni cuidado.
Por la redacción de GUAY.news.





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