Colombia tendrá más dinero para cuidar su naturaleza. El Gobierno alemán aportará hasta 22 millones de euros, unos 24,7 millones de dólares, para financiar proyectos de protección de ecosistemas y de conservación de la biodiversidad en el país sudamericano. El anuncio se ha hecho en Bogotá. El plan ya tiene un reparto previsto: entre nueve y 18 proyectos, y cada uno recibirá entre uno y dos millones de euros.
El dinero alemán no llega solo. Se suma a 3,6 millones de euros, unos cuatro millones de dólares, que aporta la propia Colombia. Las dos cantidades forman parte de una misma iniciativa, que lideran el Ministerio de Ambiente colombiano y el Banco de Desarrollo Alemán, conocido por sus siglas KfW.
Si se suman las dos aportaciones, la bolsa total puede alcanzar unos 25,6 millones de euros. Hay que leer bien la cifra alemana. Berlín habla de «hasta» 22 millones, así que esa cantidad es un máximo y no una cifra cerrada. Aun así, es una inversión importante para la naturaleza colombiana. Y el destino del dinero está claro: restaurar, conservar y aprovechar mejor los ecosistemas del país.
Un plan con dos socios y un reparto definido
La iniciativa tiene dos pilares. Por un lado está el Ministerio de Ambiente de Colombia, que marca las prioridades del país en conservación. Por otro está el KfW, el banco público alemán que canaliza buena parte de la cooperación de Alemania con otros países. Juntos impulsan un programa que no reparte el dinero en un único gran proyecto. Lo divide en varias iniciativas de tamaño medio.
Los números son estos:
- Aportación alemana: hasta 22 millones de euros (unos 24,7 millones de dólares).
- Aportación colombiana: 3,6 millones de euros (unos cuatro millones de dólares).
- Número de proyectos: entre nueve y 18.
- Dinero por proyecto: entre uno y dos millones de euros (entre 1,1 y 2,2 millones de dólares).
- Primer desembolso: en el primer semestre del próximo año, cuando se apruebe el manual que fijará las reglas para elegir y ejecutar los proyectos.
Repartir el dinero en proyectos de entre uno y dos millones de euros permite llegar a más territorios. Cada iniciativa tendrá recursos suficientes para trabajar con cierta ambición. Y el conjunto podrá cubrir zonas y realidades muy distintas dentro del país. Que la horquilla vaya de nueve a 18 proyectos indica que el número final dependerá del tamaño de cada uno. Si los proyectos son más grandes, habrá menos. Si son más pequeños, habrá más.
Dónde irá el dinero
Los proyectos se centrarán en dos tipos de lugares. El primero son los territorios donde Colombia quiere ordenar el uso del suelo alrededor del agua. La idea es decidir mejor qué se hace en las tierras cercanas a ríos, humedales y otras fuentes de agua, para que su uso no ponga en riesgo esos ecosistemas. En esos mismos territorios se quiere impulsar la economía forestal y la economía de la biodiversidad. Es decir, actividades que generen ingresos a partir de los bosques y de la riqueza natural sin destruirla.
El segundo tipo de lugares son tres figuras muy propias de Colombia:
- Resguardos indígenas: territorios de pueblos indígenas.
- Consejos comunitarios afrodescendientes: la forma de organización de las comunidades negras en sus territorios.
- Zonas de reserva campesina: áreas pensadas para comunidades campesinas.
Esta elección tiene sentido. Muchas de las zonas con más riqueza natural de Colombia son, al mismo tiempo, los lugares donde viven estas comunidades. Incluirlas en el reparto del dinero significa que la conservación no se plantea al margen de quienes habitan esos territorios, sino contando con ellos. Son las personas que conocen el terreno, que dependen de él y que pueden cuidarlo a diario.
Lo que dicen los protagonistas
El ministro de Ambiente de Colombia, Fabio Arjona, ha explicado qué peso tendrá cada línea de trabajo. Ha puesto por delante la restauración ecológica, es decir, la recuperación de ecosistemas dañados.
«La restauración ecológica tendrá un papel muy importante. La recuperación de los servicios ecosistémicos, la conservación de los existentes y la maximización de su aprovechamiento forman parte de nuestra agenda de biocomercio, de economía azul, de reconocimiento de los servicios ecosistémicos y de nuestra agenda verde-gris».
En esa frase hay varias ideas. Los servicios ecosistémicos son los beneficios que la naturaleza da a las personas: agua, suelos fértiles, bosques que retienen la tierra o especies que polinizan los cultivos. Arjona habla de tres tareas con ellos: recuperar los que se han perdido, conservar los que siguen en pie y aprovecharlos al máximo.
El ministro enmarca esas tareas en varias agendas de su departamento. El biocomercio consiste en comerciar con productos y servicios que salen de la biodiversidad de forma sostenible. La economía azul se refiere a las actividades ligadas al mar y al agua. Y la agenda verde-gris combina lo natural, lo verde, con las infraestructuras construidas por el ser humano, lo gris.
Arjona ha añadido una idea que explica el enfoque de todo el programa. Para el ministro, esta apuesta es clave para «el crecimiento económico y para vencer uno de los factores que más puede perturbar la conservación, que es la pobreza». Su planteamiento es sencillo. Si la naturaleza da ingresos dignos a quienes viven junto a ella, hay menos motivos para sobreexplotarla. Proteger el medio ambiente y mejorar la vida de la gente van en la misma dirección.
Por parte alemana ha hablado la embajadora de Alemania en Colombia, Martina Klumpp. Ha subrayado la relación entre los dos países y la voluntad de seguir trabajando juntos.
«Estamos aquí ofreciendo nuestra mejor disposición de seguir colaborando con Colombia, que para nosotros es un socio de suma importancia. Nos satisface mucho el camino ya recorrido y vemos con muy buenos augurios lo que tenemos por delante».
Las palabras de Klumpp dejan claro que esta aportación no es un gesto aislado. La embajadora habla de un «camino ya recorrido», lo que indica que la cooperación entre Alemania y Colombia viene de atrás. Y mira al futuro con optimismo: «muy buenos augurios», en sus propias palabras.
Por qué es una buena noticia
Colombia está entre los países con más biodiversidad del planeta. Esa riqueza natural es un patrimonio del país y también del mundo. Por eso, cada euro que se destina a protegerla tiene un efecto que va más allá de sus fronteras. Cuidar bosques, ríos y especies ayuda también a cuidar el clima y el agua de la que dependen millones de personas.
El programa tiene varios puntos a favor. El primero es que une conservación y economía. No se limita a proteger espacios: busca que la naturaleza genere oportunidades a través del biocomercio, la economía forestal o la economía azul. Así, quienes viven en esos territorios tienen un motivo más para cuidarlos.
El segundo es que pone a las comunidades locales en el centro. Los resguardos indígenas, los consejos comunitarios afrodescendientes y las zonas de reserva campesina aparecen de forma expresa entre los territorios donde se trabajará. Que el dinero llegue a esos lugares es una forma de reconocer el papel de estas comunidades en la protección de la naturaleza.
El tercero es el agua. Ordenar el uso del suelo alrededor de las fuentes de agua es una de las prioridades del plan. Es una medida muy práctica, porque lo que pasa en las tierras cercanas a un río acaba afectando a la calidad y la cantidad del agua que llega a pueblos, ciudades y cultivos.
El cuarto es la forma de trabajar. Colombia no solo recibe dinero: también pone el suyo, 3,6 millones de euros. Es un proyecto compartido, liderado por el ministerio colombiano, y no una ayuda que llega desde fuera sin participación del país. Esa corresponsabilidad suele dar más solidez a este tipo de iniciativas.
Qué viene ahora
El dinero no empezará a moverse de inmediato. Antes hay que aprobar un manual, el documento que establecerá las reglas para seleccionar y ejecutar los proyectos. Ese manual marcará quién puede presentar propuestas, cómo se elegirán y cómo se gestionará el dinero una vez concedido.
Cuando el manual esté aprobado, el Gobierno alemán desembolsará la primera parte de los recursos. Está previsto que lo haga en el primer semestre del próximo año. A partir de ahí, los proyectos irán tomando forma en los territorios elegidos.
Los pasos previstos son estos:
- Aprobación del manual con las reglas de selección y ejecución.
- Primer desembolso alemán en el primer semestre del próximo año.
- Puesta en marcha de entre nueve y 18 proyectos, con entre uno y dos millones de euros cada uno.
Quedan detalles por conocer, como qué proyectos concretos saldrán adelante o en qué regiones exactas se desarrollarán. Pero las líneas generales ya están definidas: restauración ecológica, conservación de ecosistemas, uso ordenado del suelo junto al agua y una economía que viva de la naturaleza sin agotarla. Todo, con las comunidades que habitan esos territorios como parte del plan.
Alemania y Colombia han dejado claro que quieren seguir por este camino. El ministro Arjona ve en el programa una herramienta para crecer y para combatir la pobreza. La embajadora Klumpp lo presenta como un paso más en una colaboración que valora mucho. Para la biodiversidad colombiana, el resultado es una bolsa de hasta unos 25,6 millones de euros con un objetivo concreto: que sus ecosistemas sigan vivos y den vida a quienes los cuidan.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dinero aportará Alemania?
Hasta 22 millones de euros, unos 24,7 millones de dólares, que se suman a 3,6 millones de euros aportados por Colombia.
¿Cuántos proyectos se financiarán?
Entre nueve y 18 proyectos, y cada uno recibirá entre uno y dos millones de euros.
¿Dónde se desarrollarán los proyectos?
En territorios donde se busca ordenar el uso del suelo alrededor del agua e impulsar la economía forestal y de la biodiversidad, y en resguardos indígenas, consejos comunitarios afrodescendientes y zonas de reserva campesina.
¿Cuándo llegará el dinero?
La primera parte se desembolsará en el primer semestre del próximo año, cuando se apruebe el manual con las reglas para seleccionar y ejecutar los proyectos.
Por la redacción de GUAY.news.





Deja una respuesta