Robert Hanson llevaba más de dos años sin coche propio y recorría a pie las calles de Minneapolis para conseguir comida. Ahora tiene un Hyundai Elantra de 2020 que le ha entregado el Dunwoody College of Engineering, una escuela de ingeniería de la ciudad, después de que sus estudiantes de carrocería lo restauraran durante meses.
La entrega se produjo a través del programa Recycled Rides for Schools, una iniciativa de la organización sin ánimo de lucro National Auto Body Council (NABC). Hanson fue derivado a este programa por un servicio de bienestar social del condado de Hennepin, en el que está Minneapolis.
Un veterano con problemas de salud y sin transporte
Hanson es veterano de la Marina de Estados Unidos y sirvió como aviador naval de 1993 a 1997. Desde que se separó del ejército arrastra graves problemas de salud. El asma severa y la fibromialgia le hacen extremadamente difícil usar el transporte público, así que, sin vehículo, cada gestión cotidiana se había convertido para él en una caminata.
Según el relato del caso, Hanson lleva más de dos años sin coche propio. Durante ese tiempo ha estado caminando a todas partes para conseguir comida, una tarea que su estado de salud complica mucho. La derivación al programa la hizo un servicio de bienestar social del condado de Hennepin, que detectó su situación y lo puso en contacto con la iniciativa.
Cómo funciona Recycled Rides for Schools
El programa funciona con un esquema de tres partes. Una aseguradora aporta un vehículo siniestrado, una escuela técnica lo repara como parte de la formación de sus alumnos y el coche se entrega a alguien que lo necesita. Los estudiantes practican con un reto real y la persona beneficiada recupera la movilidad.
El caso de Dunwoody encaja en ese esquema. El Elantra no salió de un concesionario, sino de la aseguradora Allstate, socio de la NABC. Allstate lo había recuperado tras una colisión importante, y las imágenes de la entrega muestran que el accidente dañó buena parte de su frontal. Ese coche, que podría haber acabado como un siniestro más, volvió a la carretera gracias al trabajo de los estudiantes.
El programa tiene también antecedentes. Los hechos disponibles mencionan otra iniciativa similar, en la que estudiantes de instituto reparaban coches para dárselos a madres solteras, aunque no se aportan detalles sobre ese proyecto.
El trabajo de los estudiantes de carrocería
En el Dunwoody College of Engineering, los alumnos de la escuela de Colisión y Repintado Automotriz dedicaron meses al trabajo de carrocería de un coche cuyo destino final no siempre conocían. Ese trabajo consistió en devolver al Elantra su aspecto y su funcionalidad después del golpe en el frontal.
Esta vez pudieron ver para qué era el esfuerzo. El vehículo en el que habían trabajado pasaba a manos de una persona que lo necesitaba de verdad, y eso cambió el sentido de la práctica escolar. La entrega se celebró en el propio colegio, de modo que los estudiantes presenciaron el momento en que el coche llegó a su nuevo dueño.
Abbie Vera, estudiante de colisión, estuvo en la entrega y no escondió su satisfacción.
«Me alegró mucho ver que él estaba feliz de tener literalmente un coche nuevo, y pudimos formar parte de eso», explicó.
Abbie Vera, estudiante de colisión
La reacción de Hanson y lo que cambia en su rutina
Hanson expresó su gratitud con pocas palabras.
«Estoy totalmente asombrado y muy agradecido a todos los implicados».
Robert Hanson
Para él, el coche supone un giro concreto en la rutina. Hasta ahora caminaba a todas partes para conseguir comida, algo que su salud complica mucho. Con el Elantra podrá elegir dónde comprar y no tendrá que conformarse con lo que le quede a mano.
«Un gran cambio para mí, porque he estado caminando a todas partes para conseguir comida. Ahora por fin puedo comprar en lugares más razonables y comprar al por mayor, y para lo que necesites un vehículo. Podré salir y disfrutar de la vida otra vez».
Robert Hanson
Comprar en establecimientos más económicos y al por mayor es un ahorro práctico para quien vive con recursos ajustados. Pero las palabras de Hanson apuntan a algo más amplio: salir, moverse y recuperar parte de la vida cotidiana que la falta de transporte le había quitado.
Lo que significa el caso
Un coche, para alguien que no puede usar el transporte público por motivos de salud, no es un lujo, sino la puerta a la compra, a las citas y a la vida social. Detrás de esa llave hay estudiantes que aprenden un oficio, una aseguradora que cede un vehículo y servicios sociales que localizan a quien lo necesita.
Por la redacción de GUAY.news.





Deja una respuesta