El diario para gente que no quiere amargarse la vida

Resultados al instante. Pulsa Intro para verlos todos.

Leer GUAY.news en…

Traducción automática de Google; el original está en español.

Ciencia

Un error de 8 km en Qufu reconcilia un eclipse del 709 a.C.

Corregir 8 km en la ubicación de Qufu hace que un eclipse solar del 709 a.C. encaje con los datos sobre la rotación de la Tierra.

Patio de piedra de una antigua ciudad china al anochecer, con el cielo oscureciéndose durante un eclipse solar

Quienes estaban en la ciudad china de Qufu el 17 de julio del 709 a.C. vieron cómo se hacía de noche de repente y cuando no tocaba. Casi tres milenios después, un grupo de científicos de la Universidad de Nagoya ha resuelto un problema que arrastraba ese registro: las coordenadas con las que se situaba la ciudad tenían un error de 8 kilómetros.

La corrección no es un detalle menor. Con la ubicación antigua, los cálculos sobre cuánto ha cambiado la rotación de la Tierra desde entonces no cuadraban con lo que se sabe de aquella época. Al desplazar las coordenadas esos 8 kilómetros, el eclipse vuelve a encajar con los datos conocidos.

Un registro de los más antiguos que existen

El fenómeno quedó anotado en una crónica conocida como «Anales de primavera y otoño», donde se señalaba que el Sol había quedado totalmente eclipsado. Se trata de uno de los registros más antiguos que se conservan de un eclipse solar total, y de ahí su valor para la ciencia.

La razón es sencilla: si se conoce el lugar y el momento exacto de un eclipse, se puede estimar cuánto ha variado la rotación terrestre desde entonces. Tradicionalmente, las cifras de delta T se han calculado precisamente a partir de los registros de eclipses. El delta T mide la diferencia entre el Tiempo Terrestre, que es uniforme, y el Tiempo Universal, basado en la rotación real del planeta. Para ese año, el valor se sitúa entre 20.264 y 21.204 segundos.

El problema era que, al hacer ese cálculo con este eclipse, los resultados no cuadraban con los conocimientos sobre cómo giraba la Tierra en esa época. Esa discrepancia ponía en duda la fiabilidad del propio registro, que podía quedar invalidado.

Cómo se encontró el error

Los científicos analizaron diversos informes de excavaciones arqueológicas y evidencias geográficas históricas para localizar el origen del desajuste. Con los datos que se manejan sobre la rotación terrestre de ese periodo, no habría sido posible ver un eclipse solar total en las coordenadas originales de Qufu. Al desplazarlas 8 kilómetros, en cambio, los cálculos salen.

Hay que tener en cuenta que la Tierra de entonces no giraba al ritmo actual, sino más deprisa. Ese frenado se debe sobre todo al efecto de las mareas, y también a procesos del manto y el núcleo terrestre. Por eso reconstruir la rotación del pasado exige referencias fiables, y un eclipse bien localizado es una de las mejores.

Según los investigadores, el hallazgo confirma que la Tierra se está frenando y refuerza la coherencia de los registros históricos.

La historia detrás: cielos vigilados desde hace milenios

Que existiera un registro tan antiguo no es casualidad. En la antigua China la astronomía tenía mucha importancia: las dinastías contrataban especialistas para monitorizar eclipses y auroras. Esa práctica se conoce como omenología y tenía implicaciones políticas, porque los eclipses se interpretaban como una respuesta del cielo a las malas prácticas de los gobernantes.

Gracias a esa vigilancia sistemática, hoy disponemos de crónicas que describen con detalle lo que ocurría sobre sus cabezas. Una de ellas es el Hanshu, publicado ocho siglos después del eclipse del 709 a.C. y que describe otro eclipse. En él se dice que el Sol eclipsado estaba «completamente amarillo arriba y abajo».

La interpretación tradicional de esa descripción es que se trata de la corona solar en un momento de gran actividad magnética, posiblemente el pico de su ciclo. Es una hipótesis, no un hecho confirmado. Las reconstrucciones de la actividad solar de la época se han hecho mediante técnicas de radiocarbono, y disponer de pruebas adicionales como esta refuerza esas reconstrucciones.

Qué significa para la ciencia

El hallazgo sugiere que existe información suficiente para estudiar mejor la geografía y la astronomía de aquel tiempo. Además, mediante calibración, permite conocer lo ocurrido en otros periodos, de modo que un error corregido en una ciudad antigua acaba sirviendo de ancla para entender mejor la historia de nuestro planeta y de nuestra estrella.

Es un buen ejemplo de cómo la ciencia avanza también revisando lo que ya creía saber: un desajuste que parecía invalidar un registro histórico se ha convertido, tras ocho kilómetros de corrección, en una pieza que encaja con el resto del rompecabezas.

Por la redacción de GUAY.news.

¿Qué te ha parecido?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los comentarios se moderan (de forma automática con IA y por una persona) conforme a nuestras normas de la comunidad. Protección de datos. Responsable: WEBSITESYSEO S.L. Finalidad: publicar y moderar tu comentario. Legitimación: ejecución del contrato y, en su caso, tu consentimiento. Destinatarios: no se ceden datos salvo obligación legal; encargados con contrato. Derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad en info@guay.news. Más información.