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Medio ambiente

Vapor en lugar de químicos para cultivar más fresas ecológicas

Una universidad californiana prueba vapor de agua para desinfectar el suelo de las fresas ecológicas sin químicos y con más cosecha.

Máquina inyectando vapor en bancales de tierra preparados para plantar fresas en un campo de cultivo

Una nube de vapor puede ayudar a que las fresas ecológicas crezcan más sanas y den más fruta. Investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz (UCSC), en Estados Unidos, están desarrollando una técnica que usa vapor de agua hirviendo para esterilizar el suelo donde se cultivan las fresas. Quieren que sustituya a los fumigantes químicos que se emplean para esa tarea.

Esos productos se consideran perjudiciales para el medio ambiente y para otros animales. También para los propios agricultores. El vapor es agua caliente, y por eso encaja con la agricultura ecológica certificada, que no permite usar esas sustancias.

El equipo de la UCSC ha reclutado a cuatro productores de fresa ecológica para probar la tecnología. Uno de ellos, Rod Koda, lleva muchos años cultivando fresas. Según cuenta, el método tiene una ventaja añadida: se obtiene una mayor producción de frutos.

Una planta fácil de atacar

La fresa es un cultivo delicado. Crece bien a la sombra y a ras del suelo, y produce frutos muy blandos. Esa combinación la convierte en un objetivo tentador para plagas de todo tipo.

Muchos de esos enemigos no se ven. En la tierra viven bacterias, hongos y malas hierbas que pueden perjudicar a las plantas, matarlas o retrasar su crecimiento. Entre los problemas habituales de los cultivos de fresa en suelo están los hongos del género Phytophthora y los nematodos, comunes en los sistemas de cultivo convencionales.

Por eso, antes de plantar, se desinfecta el terreno. El objetivo es empezar con un suelo libre de patógenos para que las plantas arranquen sin obstáculos. La forma habitual de hacerlo ha sido con fumigantes químicos.

El dilema de quien cultiva en ecológico

Durante años, los productores de fresa no tuvieron una alternativa real a esos fumigantes. La única salida era arriesgarse: plantar sin desinfectar y asumir que podían perder toda la cosecha por enfermedades transmitidas por el suelo.

Para quienes cultivan fresas ecológicas certificadas, la situación era todavía más complicada. Su certificación no les permite usar esas toxinas, así que tenían dos caminos. El primero, asumir riesgos que podían llevarlos a la ruina si una enfermedad arrasaba el campo. El segundo, recurrir a la hidroponía, es decir, cultivar sin tierra.

La primera opción ponía en juego la cosecha de toda una temporada. La segunda suponía abandonar el cultivo en tierra y cambiar de sistema. En medio de ese dilema aparece ahora el vapor.

La cuestión no afecta solo al bolsillo. Los fumigantes químicos se consideran dañinos para quienes los manejan. Encontrar una alternativa también mejora las condiciones de trabajo en el campo.

Así funciona la desinfección con vapor

La técnica parte de una idea sencilla: el vapor de agua hirviendo elimina bacterias, hongos y malas hierbas presentes en el suelo. En la prueba con los cuatro productores, el equipo de la UCSC utilizó máquinas sofisticadas que inyectan chorros de vapor en los bancales antes de la plantación.

No es un invento nuevo. La fumigación con vapor se usa desde hace tiempo en invernaderos como pesticida. Lo que buscan los investigadores es adaptarla al cultivo de fresa y hacerla más eficiente.

«Estamos mirando una tecnología más antigua, pero encontrando maneras de diseñarla y utilizarla con más eficiencia» (traducido del inglés).

Así lo explica Jenny Broome, investigadora de la UCSC que trabaja en el proyecto. Sus palabras resumen el enfoque: en lugar de buscar un producto nuevo, el equipo trata de mejorar una herramienta que ya existe.

Los investigadores presentan el vapor como una posible alternativa eficaz a los fumigantes. El matiz importa: es una técnica en desarrollo, y ahora se pone a prueba con productores.

Qué hace el vapor en el suelo

  • Elimina bacterias que pueden dañar a las fresas.
  • Acaba con hongos que pueden matar las plantas o retrasar su crecimiento.
  • Elimina malas hierbas que pueden perjudicar al cultivo.
  • Se aplica antes de plantar, con chorros de vapor inyectados en los bancales.
  • No deja en la tierra los productos tóxicos de los fumigantes químicos.

Más fruta, según los productores

El dato más llamativo lo aporta Rod Koda. Según su experiencia en la prueba, además de librarse de los químicos, se obtiene una mayor producción de frutos. Y Koda no es un recién llegado: lleva muchos años dedicado a la fresa.

La mejora encaja con lo que hace el vapor. Si el suelo llega a la plantación limpio de hongos, bacterias y malas hierbas, las plantas tienen menos obstáculos para crecer. Y una planta que no se debilita ni se retrasa tiene más opciones de dar fruto.

Por ahora no se han dado a conocer cifras sobre cuánto aumenta la cosecha. Será uno de los datos que la investigación tendrá que precisar. El punto de partida, en cualquier caso, es bueno: menos productos tóxicos en el campo y, en la experiencia de un productor veterano, más fresas.

La otra vía: fresas sin tierra

Mientras el vapor se prueba en los bancales, la hidroponía se ha consolidado como otra alternativa para la fresa (Fragaria x ananassa). Es una técnica de cultivo sin suelo en la que las plantas se alimentan con soluciones de nutrientes disueltos en agua.

Sus defensores destacan varias ventajas en la fresa: más control sobre los factores ambientales, un uso más racional del agua, menos plagas y enfermedades y más producción por superficie. Al no haber tierra, desaparecen muchos vectores de enfermedades, como los hongos Phytophthora y los nematodos.

Además, al producirse en ambientes protegidos y controlados, se reducen mucho las enfermedades de las hojas. Con ellas baja la necesidad de fumigar una y otra vez. El resultado son fresas con muy pocos restos de plaguicidas. Eso ha ayudado a que se acepten en mercados exigentes como el europeo y abre la puerta a certificaciones de producción sostenible y ecológica, siempre que se acompañe de buenas prácticas agrícolas.

El cultivo sin suelo permite controlar al detalle la alimentación de la planta. Se ajustan la concentración de nutrientes, el pH y la conductividad eléctrica de la solución. En la fresa, cada elemento cumple una función:

  • El potasio y el calcio influyen en la firmeza y la duración de los frutos.
  • El nitrógeno es esencial para el crecimiento de la planta, pero hay que dosificarlo con cuidado para evitar fresas demasiado aguadas o con menos azúcar.
  • El magnesio, el hierro, el boro y el zinc intervienen en la fotosíntesis, la floración y la resistencia al estrés.

Los sistemas van desde mesas elevadas hasta estructuras verticales muy tecnificadas, con sensores y programas informáticos que gestionan el riego y los nutrientes. Eso se traduce en mejor ergonomía para quien trabaja, plantas más uniformes y cosechas más previsibles. También permite cultivar fresas en ciudades y en zonas donde antes no era viable.

Usar menos plaguicidas tiene más beneficios: ayuda a conservar la biodiversidad local, protege los recursos hídricos y cuida la salud de los trabajadores del campo.

Para un productor ecológico que ya trabaja en tierra, sin embargo, pasar a la hidroponía supone empezar de cero con otro sistema. El vapor ofrece otro camino: seguir cultivando en el suelo y protegerlo sin químicos. Tener las dos opciones amplía el margen de elección de los agricultores.

Qué viene ahora

La fresa pesa mucho en el campo californiano. Está entre los cultivos más valiosos e importantes de California, donde se dedican 35.000 acres a este fruto delicado. El acre es la unidad de superficie agraria que se usa en Estados Unidos.

Con tanta superficie, cualquier mejora en la forma de desinfectar el suelo puede llegar lejos. Si el vapor se consolida, los productores ecológicos tendrían una herramienta para proteger sus plantas sin renunciar a su certificación. Y el campo en general tendría una manera de reducir el uso de fumigantes químicos.

El equipo de la UCSC sigue trabajando en el diseño de la técnica para hacerla más eficiente, como explica Broome. La prueba con cuatro productores sirve para ver cómo funciona en manos de agricultores que conocen bien el cultivo.

Quedan cosas por saber, como el coste de aplicar el vapor en grandes superficies o el tiempo que exige cada bancal. Pero la dirección es clara: proteger las fresas con algo tan simple como agua hirviendo, cuidar a quienes las cultivan y dejar menos tóxicos en la tierra.

Casi el doble de fresas

La prueba ya deja cifras. La finca de Rod Koda, situada cerca del océano, ha producido casi el doble de fresas ecológicas que otras explotaciones cercanas. Antes de plantar, Koda aplicó vapor en sus campos para eliminar enfermedades y malas hierbas sin químicos. Según él, la diferencia entre sus parcelas y las de alrededor se ve a simple vista.

Jenny Broome ha trabajado en el proyecto con varios agricultores de California. En sus pruebas, los campos tratados con vapor dieron más fruta. También sufrieron menos daños por la marchitez por fusarium, una enfermedad de las plantas.

Del invernadero al campo abierto

El vapor se usa desde hace tiempo en invernaderos. El reto de los científicos californianos es llevarlo a campos más grandes y abiertos. California es el lugar clave: de allí proceden nueve de cada diez fresas de Estados Unidos.

Los beneficios van más allá de la finca. Los fumigantes químicos pueden ser peligrosos para quienes trabajan en el campo y también para quienes viven cerca. Broome cree, además, que el vapor puede funcionar bien con otros cultivos, como la lechuga y la zanahoria.

El principal desafío ahora es que la agricultura con vapor sea más barata y más rápida. Para lograrlo, las máquinas que inyectan el vapor tienen que cubrir grandes superficies en poco tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirve el vapor en los cultivos de fresa?

Para esterilizar el suelo antes de plantar. El vapor de agua hirviendo elimina bacterias, hongos y malas hierbas que pueden perjudicar a las fresas, matarlas o retrasar su crecimiento.

¿Quién está desarrollando esta técnica?

Un equipo de la Universidad de California en Santa Cruz (UCSC), que ha reclutado a cuatro productores de fresa ecológica para probarla con máquinas que inyectan chorros de vapor en los bancales antes de la plantación.

¿Por qué es importante para la agricultura ecológica?

Porque las fresas ecológicas certificadas no pueden cultivarse con fumigantes químicos. Hasta ahora, sus productores tenían que arriesgarse a perder la cosecha por enfermedades del suelo o recurrir a la hidroponía.

¿El vapor aumenta la cosecha?

Según el productor Rod Koda, que participó en la prueba, con esta técnica se obtiene una mayor producción de frutos. Aún no se han difundido cifras concretas.

Por la redacción de GUAY.news.

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