El diario para gente que no quiere amargarse la vida

Resultados al instante. Pulsa Intro para verlos todos.

Leer GUAY.news en…

Traducción automática de Google; el original está en español.

Ciencia

Un nanomaterial del CSIC enfría casi 13 °C sin electricidad

Un material del CSIC baja casi 13 °C la temperatura sin electricidad, solo con sus propiedades físicas.

Dos cajas al aire libre sobre una azotea, una cubierta con un recubrimiento claro y otra sin recubrir, bajo el sol.

Mantener una casa, un coche o un aparato electrónico a una temperatura confortable casi siempre significa gastar más electricidad. Un equipo del Instituto de Micro y Nanotecnología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) propone otra vía: un nanomaterial que se enfría solo, sin compresores, sin ventiladores y sin conexión a la red eléctrica.

Los resultados se han publicado en la revista científica Nanophotonics el 29 de junio de 2026. En las pruebas al aire libre, el material se mantuvo 12,9 °C por debajo de una caja de referencia sin recubrimiento. Es una cifra experimental, medida en condiciones concretas, pero abre una puerta interesante a la climatización sin consumo eléctrico.

Antes: enfriar siempre costaba energía

Hasta ahora, bajar la temperatura de un edificio o de un dispositivo ha dependido casi siempre de sistemas eléctricos. Según los propios investigadores, la refrigeración representa aproximadamente el 20 % del consumo mundial de electricidad, una demanda que podría aumentar durante las próximas décadas.

Ese es el reto energético de fondo: lograr temperaturas confortables sin disparar el consumo. Los materiales de enfriamiento pasivo, capaces de disipar calor por sí mismos, podrían reducir la necesidad de sistemas de climatización convencionales.

La idea de la refrigeración radiativa pasiva no es un mero eslogan. Consiste en que un material pierda calor emitiéndolo en forma de radiación infrarroja, sin ningún aparato que lo empuje. Para que funcione a pleno sol, el material tiene que cumplir dos condiciones a la vez: reflejar buena parte de la luz solar para no calentarse y emitir energía térmica en determinadas longitudes de onda. El método recibe el nombre de refrigeración radiativa pasiva diurna, porque se aplica durante el día, cuando la radiación solar es más intensa.

Ahí entra en juego la llamada ventana infrarroja, la región del espectro entre 8 y 13 micrómetros en la que la atmósfera permite que el calor escape hacia el espacio. Un material que emita justo en esa franja puede liberar calor incluso cuando recibe radiación solar directa, algo que no resulta fácil de lograr.

Además, según se desprende de los hechos conocidos, no todos los materiales experimentales de este tipo son prácticos: algunos resultan demasiado complejos o costosos de producir, lo que frena su salto fuera del laboratorio.

Ahora: un material que refleja el sol y libera calor

El nuevo material tiene como componente principal el fluoruro de polivinilideno, conocido por sus siglas PVDF. Es un polímero que combina buenas propiedades de emisión infrarroja con resistencia a la humedad y a la radiación ultravioleta, dos cualidades importantes para un material pensado para estar a la intemperie.

Para fabricarlo, el equipo utilizó moldes nanoporosos de óxido de aluminio, que permitieron crear estructuras tridimensionales de PVDF. Esa arquitectura microscópica es la que consigue reflejar gran parte de la radiación solar y, al mismo tiempo, liberar calor hacia el exterior. Durante la fabricación, los investigadores aplicaron diferentes métodos de enfriamiento y tratamientos con radiación ultravioleta para optimizar las propiedades ópticas del material.

Los datos clave del estudio

  • Reducción de temperatura: 12,9 °C por debajo de una caja de referencia sin recubrimiento, en la versión más eficiente.
  • Radiación solar reflejada: 82,4 %.
  • Emisividad infrarroja en la ventana atmosférica estudiada: 96,7 %.
  • Franja del espectro utilizada: entre 8 y 13 micrómetros.

82,4 % de la radiación solar reflejada por la versión más eficiente del material.

Los números de la versión más eficiente son elocuentes. Reflejó el 82,4 % de la radiación solar y alcanzó una emisividad infrarroja del 96,7 % en la ventana atmosférica estudiada. Es decir, rechaza la mayor parte de la luz que le llega y emite con gran eficacia justo en la franja por la que el calor puede escapar al espacio.

Las pruebas al aire libre se realizaron en Tres Cantos, en Madrid, en julio de 2025. Allí, el material mantuvo una temperatura 12,9 °C inferior a la de una caja de referencia sin recubrimiento, lo que equivale a casi 13 °C. Entre esa campaña de medidas y la publicación de los resultados en Nanophotonics, el 29 de junio de 2026, el equipo del CSIC describió el funcionamiento del material y sus propiedades.

Qué significa y qué falta por hacer

Los resultados muestran que reducir la temperatura no siempre exige gastar más electricidad, y que modificar la estructura de un material permite aprovechar mecanismos naturales de disipación del calor. Conviene, eso sí, leer la cifra con cuidado: los 12,9 °C se midieron frente a una caja de referencia sin recubrimiento, no frente a la temperatura ambiente, y en condiciones experimentales concretas.

Por eso, el estudio no demuestra que este material pueda reducir por sí solo un 20 % el consumo energético mundial, ni que cualquier habitación pueda enfriarse automáticamente 13 grados. La diferencia corresponde a la prueba realizada, no a cualquier situación cotidiana.

Tampoco todos los detalles de la medición están cerrados. La información disponible no indica si los 12,9 °C proceden de una única prueba o de un promedio de varias, ni aclara la referencia exacta de la comparación más allá de la caja sin recubrimiento. La escala de las estructuras tampoco queda precisada, ya que el material se describe como nanomaterial y, al mismo tiempo, su arquitectura se califica de microscópica.

Aplicaciones posibles y próximos pasos

Las posibles aplicaciones son amplias: cubiertas y fachadas de edificios, vehículos, dispositivos electrónicos y sistemas de regulación térmica personal. Un punto a favor es que el método de fabricación es potencialmente escalable y adaptable a futuros procesos industriales, a diferencia de otros materiales experimentales cuya producción resulta demasiado compleja o costosa.

Antes de llegar al mercado, la tecnología tendrá que superar nuevas pruebas de durabilidad, de costes y de rendimiento en diferentes condiciones climáticas. Por ahora no se han concretado fechas para esos pasos, pero el trabajo del CSIC deja una pista prometedora: a veces, para enfriar, basta con saber cómo dejar escapar el calor.

Por la redacción de GUAY.news.

¿Qué te ha parecido?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los comentarios se moderan (de forma automática con IA y por una persona) conforme a nuestras normas de la comunidad. Protección de datos. Responsable: WEBSITESYSEO S.L. Finalidad: publicar y moderar tu comentario. Legitimación: ejecución del contrato y, en su caso, tu consentimiento. Destinatarios: no se ceden datos salvo obligación legal; encargados con contrato. Derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad en info@guay.news. Más información.