A sus 24 años, Alba Aguilera se ha convertido en la pescadora y armadora más joven de Cataluña y en la primera mujer que ejerce este oficio en el puerto de Barcelona. Pertenece a la cuarta generación de una familia de pescadores y desarrolla su labor en la pesca artesanal con trasmallo junto a su pareja, Christian.
La rutina en el mar
La jornada laboral de esta joven comienza de madrugada, concretamente a las tres de la mañana, hora en la que se levanta para salir a alta mar. A pesar de las exigencias físicas del oficio y de dedicar sus días libres de los sábados a visitar otros puertos, reconoce que su pasión por la actividad marítima es total: «Cuando libramos el sábado nos vamos a visitar otros puertos, somos un poco fanáticos de este mundo», señala.
Reivindicación del sector pesquero
El día a día en el puerto también deja espacio para la anécdota y la incomprensión de los veteranos. Según relata, «cuando me ven los jubilados que se acercan al puerto me dicen que estoy loca, que el trasmallo es lo peor de la pesca». Sin embargo, su compromiso es firme y lamenta la falta de reconocimiento institucional y social hacia su profesión: «Cada vez me enfado más porque no se valora nuestro sector».
A pesar de las dificultades y la falta de valoración general, su postura es inquebrantable y asegura con rotundidad: «No me voy a cambiar de oficio». Esta dedicación por mantener viva una profesión tradicional y familiar en el litoral catalán destaca el valor del relevo generacional en la pesca artesanal.
Redactada por la redacción de GUAY.news con ayuda de IA y revisada por el equipo editorial.
Imagen: «Fishing boats harbor Locmalo» (CC0 1.0), vía Openverse.
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