Mohammad, de 19 años, había vivido con la necesidad de transfusiones de sangre cada tres semanas desde su infancia, una práctica obligada por la beta‑talasemia grave que padece. El pasado 28 de mayo recibió, en el Hospital Universitario Charité de Berlín, la primera dosis de Exa‑cel, una terapia génica basada en la herramienta de edición CRISPR‑Cas9. Cuatro meses después ya no necesita transfusiones y sus niveles de hemoglobina están dentro del rango normal, un hito que marca la transición de la investigación básica a la atención médica habitual.
El caso llega en un momento en que alrededor de 60.000 niños nacen cada año con beta‑talasemia grave y las opciones terapéuticas están limitadas. Tradicionalmente, el trasplante de células madre sólo se consideraba viable hasta los 14 años, pero la edición genética abre una vía para pacientes mayores, como Mohammad, que antes estaban excluidos de esa alternativa.
La intervención representa un hito sin precedentes en la aplicación clínica de la tecnología de edición genética CRISPR y un punto de inflexión donde la investigación básica se convierte en atención médica habitual para pacientes jóvenes gravemente enfermos. Permite al paciente afrontar una nueva etapa de su vida sin las transfusiones periódicas que necesitaba desde la infancia y llevar una vida normal y sin síntomas.
Qué es la terapia Exa‑cel y cómo actúa frente a la beta-talasemia
Exa‑cel (Exagamglogene Autotemcel) es una terapia génica que utiliza la tecnología CRISPR‑Cas9 para reactivar la producción de hemoglobina fetal en las células madre hematopoyéticas del propio paciente. La beta‑talasemia es una enfermedad hereditaria causada por una alteración genética que afecta de forma directa a la producción de hemoglobina, obligando a los afectados a depender de transfusiones sanguíneas periódicas.
La hemoglobina fetal, que normalmente desaparece tras el nacimiento de forma natural, tiene la capacidad biológica de compensar la falta de hemoglobina adulta en los pacientes con beta‑talasemia. Como explicó la Dra. Lena Oevermann, «Gracias a la intervención genética, las células madre ahora pueden producir de nuevo hemoglobina fetal».
El proceso implica extraer más de 900 millones de células madre del paciente, enviarlas a laboratorios en los Países Bajos donde se editan genéticamente y, tras rigurosos controles de calidad, reintroducirlas en la médula ósea del paciente. Una vez implantadas, las células modificadas empiezan a producir hemoglobina fetal, que en el caso de Mohammad representa aproximadamente el 85 % del total.
85 % de la hemoglobina total es fetal
Origen y desarrollo de la herramienta CRISPR‑Cas9
CRISPR‑Cas9 fue descrita por primera vez en 2012 por Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, un descubrimiento revolucionario que les valió el prestigioso Premio Nobel de Química en el año 2020. Desde entonces, la técnica ha evolucionado de un método de edición genética puramente de laboratorio a una plataforma clínica capaz de corregir defectos genéticos complejos en pacientes humanos.
Un aspecto relevante del caso en el Hospital Universitario Charité de Berlín es que la propia Emmanuelle Charpentier estuvo presente en el hospital durante el tratamiento de Mohammad, atestiguando el salto de su invención teórica a la práctica clínica real. El Prof. Heyo K. Kroemer destacó sobre este acontecimiento que «El hecho de que esta terapia se utilice ahora por primera vez en Alemania tras su aprobación —aquí en Charité— supone un hito en la medicina».
«El 28 de mayo, la investigación básica se convirtió en atención médica»
Dra. Lena Oevermann
En los últimos 14 años, la herramienta ha pasado de la descripción teórica a la aplicación práctica en tratamientos avanzados como Exa‑cel, que ahora se ofrece en entornos hospitalarios bajo estrictas condiciones regulatorias y de seguridad.
Procedimiento clínico en Charité y el papel de los laboratorios
El tratamiento de Mohammad siguió varios pasos clínicos y logísticos muy estrictos. Primero, se realizó un quimioacondicionamiento para crear espacio físico en la médula ósea y reducir de forma drástica la competencia de las células hematopoyéticas originales del paciente.
Contexto del tratamiento
El proceso completo de administración de Exa‑cel dura aproximadamente un año, desde la movilización y extracción de las células madre hasta la reinfusión de las células editadas. El tiempo de implantación de las células modificadas es de alrededor de seis semanas, y en 40 días el organismo comienza a producir hemoglobina fetal.
Una vez completado el quimioacondicionamiento, se extrajeron las células madre sanguíneas del paciente, que posteriormente fueron enviadas a los laboratorios del fabricante situados en los Países Bajos. Allí, mediante la aplicación de la tecnología CRISPR, se editó con precisión el gen responsable de la regulación y producción de hemoglobina fetal. Tras varios meses de rigurosos controles de calidad, se administraron al paciente más de 900 millones de células modificadas.
- Movilización y extracción de células madre del paciente.
- Envío a laboratorios en Países Bajos para edición con CRISPR.
- Control de calidad de las células modificadas.
- Quimioacondicionamiento del paciente para crear espacio medular.
- Reinfusión de las células editadas.
- Implantación y comienzo de producción de hemoglobina fetal.
Resultados y datos del caso de Mohammad
Tras aproximadamente seis semanas de alta hospitalaria —concretamente poco menos de seis semanas tras la reinfusión—, Mohammad mostró niveles de hemoglobina dentro del rango normal y dejó de requerir transfusiones de sangre. La hemoglobina fetal alcanzó alrededor del 85 % del total, lo que indica una reconstitución sumamente eficaz de la capacidad de transporte de oxígeno en su organismo.
El seguimiento obligatorio y estricto para los pacientes tratados con Exa‑cel se extiende a un periodo de 15 años, con el objetivo primordial de recopilar datos exhaustivos de seguridad y eficacia a largo plazo. Hasta la fecha, la evidencia clínica disponible se limita a este caso de éxito y a los ensayos clínicos previos que propiciaron la aprobación de la terapia en Alemania.
«Tras esta única dosis de terapia génica, tiene la oportunidad de llevar una vida normal y sin síntomas»
Dra. Lena Oevermann
Las células modificadas tardaron unas seis semanas en implantarse por completo y, en un plazo de 40 días, su organismo comenzó a producir hemoglobina fetal de manera autónoma, consolidando su recuperación cuatro meses después de la intervención inicial.
Límites, riesgos y efectos secundarios de la terapia
El principal límite histórico de las alternativas previas estaba relacionado con la edad del trasplante de células madre, que tradicionalmente se consideraba viable únicamente hasta los 14 años debido al incremento exponencial en los riesgos de complicaciones graves. Mohammad, con 19 años, representa una excepción posible gracias a las ventajas que aporta la edición genética, pero la evidencia médica a largo plazo sigue siendo limitada.
Los riesgos asociados al proceso de quimioacondicionamiento incluyen una inflamación dolorosa de las mucosas, un riesgo real de infertilidad y la posibilidad de sufrir daño hepático. Además, la falta de datos a 15 años de seguimiento clínico implica cierta incertidumbre respecto a la aparición de posibles efectos tardíos o eventos adversos raros.
«Lamentablemente, el trasplante de células madre solo es una opción hasta los 14 años, ya que después de edad los riesgos de complicaciones son demasiado elevados»
Dra. Lena Oevermann
La Dra. Lena Oevermann señaló estas advertencias recordando la absoluta necesidad de mantener la cautela al ampliar las indicaciones de esta terapia a pacientes de mayor edad.
Próximos pasos y perspectivas de futuro
El caso de Mohammad abre de par en par la puerta a la ampliación de la terapia a pacientes mayores y a la incorporación definitiva de la edición genética en la práctica clínica habitual. Según afirmó el Prof. Heyo K. Kroemer, «Ahora, tan solo 14 años después de su primera descripción, la herramienta de edición genética forma parte de un tratamiento que podemos ofrecer a pacientes jóvenes gravemente enfermos en la práctica clínica habitual».
Los pacientes tratados con Exa‑cel deberán permanecer bajo un estricto seguimiento médico durante 15 años para monitorizar minuciosamente la seguridad y la eficacia a largo plazo de la intervención. Los datos científicos que se vayan recopilando a lo largo de este periodo influirán de manera decisiva en futuras aprobaciones regulatorias y en la posible extensión de la terapia a otras formas de hemoglobinopatías en todo el mundo.
En los próximos meses se esperan con gran expectación los resultados oficiales de los estudios de seguimiento de los primeros pacientes tratados, que permitirán validar de forma definitiva la durabilidad de la hemoglobina fetal y confirmar la ausencia de efectos adversos tardíos. La comunidad científica internacional observa este proceso con suma atención, pues el éxito rotundo de este caso clínico podría acelerar drásticamente la adopción generalizada de terapias génicas basadas en CRISPR en Europa y más allá de sus fronteras.
Por la redacción de GUAY.news.
Imagen: «At Oak Ridge National Laboratory», de U.S. Department of Energy (CC0 1.0), vía Openverse.





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