Las gemelas fiyianas Jesepeli y Dicecea Kikau, unidas por el abdomen y la pelvis desde que se formaron en el vientre de su madre, han sido separadas con éxito en el King Abdullah Specialist Children’s Hospital de Riad, en Arabia Saudí. La operación, de nueve etapas, la llevó a cabo un equipo multidisciplinar de 35 profesionales dentro de un margen de 15 horas.
Es noticia porque la intervención era compleja: según el jefe de Cirugía del hospital, las gemelas compartían órganos vitales y la separación implicaba riesgos en varios sistemas a la vez. Además, se hizo sin coste para la familia, dentro del Saudi Conjoined Twins Program, después de que no pudiera costear las ofertas de hospitales de otros cuatro países.
Las niñas, nacidas en septiembre de 2025 con 11 semanas de prematuridad, respiran hoy por sí solas, no dependen de ninguna máquina y comen bien. Tras pasar un tiempo en cuidados intensivos, se recuperan ya en una sala general.
Un embarazo de trillizos con una sorpresa en las ecografías
Akeneta Vulimaiigiladi esperaba trillizos. Las ecografías mostraron que uno de los bebés se desarrollaba de forma independiente, mientras que dos de las hijas estaban unidas físicamente por el abdomen y la pelvis.
La noticia le llegó cuando fue trasladada a la atención prenatal del Hospital de Suva, la capital de Fiyi. Allí, un equipo visitante de médicos extranjeros le explicó la condición de sus hijas. «Me había enterado de su condición hasta que fui trasladada a la atención prenatal del Hospital de Suva, donde un equipo visitante de médicos extranjeros me informó de que dos de mis bebés eran siamesas», recuerda la madre. Y añade: «Fue un momento muy emotivo para mí y no podía dejar de llorar».
La pareja, formada por Akeneta y Watisoni, apenas tenía referencias previas. «Hasta entonces, solo habíamos oído y visto cosas sobre bebés siamesas en internet», cuenta ella.
Nacimiento prematuro y casi cuatro meses en la UCI neonatal
Las tres niñas llegaron sanas en septiembre de 2025, aunque con 11 semanas de prematuridad. La tercera hermana, Hossana, se desarrolló por separado. Las gemelas unidas son Jesepeli y Dicecea Kikau.
Las gemelas pasaron casi cuatro meses en la UCI neonatal antes de recibir el alta. Durante ese tiempo, los médicos explicaron a los padres qué cabía esperar y qué opciones de tratamiento existían.
La madre recuerda el primer encuentro con las niñas: «Verlas por primera vez fue una experiencia distinta para nosotros como padres, y nos alegró que estuvieran en buen estado de salud».
Las tres hermanas
- Hossana: hermana trilliza que se desarrolló de forma independiente.
- Jesepeli y Dicecea Kikau: gemelas unidas por el abdomen y la pelvis, que fueron separadas en Riad.
- Padres: Akeneta Vulimaiigiladi, madre, y Watisoni, padre.
De la negativa inicial a aceptar operar en el extranjero
Los padres, de entrada, no querían una cirugía de separación. «Al principio, mi marido y yo no queríamos que se sometieran a una cirugía de separación, porque pensábamos que eran demasiado pequeñas y solo queríamos que siguieran tal como estaban», explica Akeneta.
Los médicos de Fiyi les hicieron cambiar de opinión con un argumento: con el tiempo, las hermanas querrían llevar una vida normal como cualquier otro niño de su edad. «Pero los médicos de Fiyi nos aconsejaron que, a medida que crecieran, las hermanas querrían llevar una vida normal como cualquier otro niño de su edad, así que finalmente accedimos a la atención quirúrgica especializada en el extranjero», relata la madre.
Los especialistas fiyianos buscaron entonces centros con experiencia en estas separaciones en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Australia y México. Todos exigían un pago que la familia no podía afrontar.
El programa saudí que ofreció operar gratis
El avance llegó a través del Saudi Conjoined Twins Program, que se comprometió a realizar la cirugía sin coste alguno para la familia. En julio, la madre, el padre y las gemelas viajaron desde Fiyi hasta el King Abdullah Specialist Children’s Hospital, en Riad.
El camino hasta Riad
- Septiembre de 2025: nacen Hossana, Jesepeli y Dicecea Kikau, con 11 semanas de prematuridad.
- Casi cuatro meses: las gemelas permanecen en la UCI neonatal antes del alta.
- Julio: la familia viaja de Fiyi al King Abdullah Specialist Children’s Hospital de Riad.
- Dos semanas: el equipo médico se prepara antes de operar.
- Octubre: se realiza la cirugía de separación.
Ya en la capital saudí, el equipo médico evaluó a las niñas y se tomó dos semanas de preparación antes de operar. Esa fase previa permitió planificar cada etapa de una intervención que los propios especialistas describieron como arriesgada.
Lo que compartían las gemelas y por qué era tan delicado
El Dr. Abdullah Al Rabeeah, Head of Surgery del hospital, detalló el panorama anatómico: «Encontramos que las gemelas están unidas por el abdomen y la pelvis. Comparten un hígado, también la última parte del intestino delgado y el colon. Y además comparten un canal anal… están unidas en el sistema urinario y genital, y un hueso pélvico».
Cada una de esas uniones suponía un reto propio. «Nos enfrentamos al hígado, que es muy arriesgado. Nos enfrentamos al intestino, a una pelvis muy estrecha, y a los sistemas genital y urinario», explicó el cirujano.
Aun así, mostró confianza: «Hay desafíos, pero nuestra experiencia es larga, y confío en mi equipo».
Las claves de la operación
- Equipo multidisciplinar de 35 miembros.
- Intervención en nueve etapas.
- Duración dentro de un margen de 15 horas.
- Dos semanas de preparación previa.
- Órganos y estructuras compartidos: hígado, tramo final del intestino delgado, colon, canal anal y un hueso pélvico.
- Unión también en los sistemas urinario y genital.
Una operación seguida en directo por los padres
Mientras el equipo trabajaba, los padres siguieron cada fase desde cerca a través de una transmisión de vídeo dedicada. El personal médico les explicaba cada paso en tiempo real, de modo que no tuvieron que esperar a oscuras el desenlace.
La madre afrontó el día con determinación: «Nos habíamos preparado para la cirugía; no nos desanimamos». Cuando se confirmó que las dos niñas habían superado la operación, el alivio fue enorme. «Estábamos en las nubes. Nos alegró que nuestras dos niñas sobrevivieran a la operación», dice.
La recuperación y nuevos nombres en agradecimiento
Tras la cirugía, las niñas pasaron un tiempo en cuidados intensivos y después a una sala general, donde continúan recuperándose. «Están respirando bien por sí solas y no están conectadas a ninguna máquina. También comen bien», cuenta la madre.
En gratitud al gobierno saudí, los padres eligieron nuevos nombres árabes para sus hijas: Noura para Jesepeli y Sarah para Dicecea.
Qué viene ahora: volver a casa con su hermana
El siguiente paso es la recuperación completa. Akeneta espera poder llevar a las niñas de vuelta a Fiyi cuando estén preparadas para el viaje, para que crezcan junto a su hermana trilliza, Hossana. Por ahora no se ha indicado una fecha para el regreso.
Para la familia, la separación supone el final de un viaje agotador y el principio de una vida nueva. Ese viaje empezó con unas ecografías llenas de lágrimas en Suva y termina, por ahora, con lágrimas de alegría en Riad.
Por la redacción de GUAY.news.





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