Las albóndigas en salsa son la prueba de que lo sencillo también puede ser espectacular. La clave está en la miga de pan remojada en leche, que las deja tiernísimas, y en una salsa de cebolla y zanahoria cocinada a fuego lento. Haz muchas: vuelan.
Ingredientes
Para 4 raciones:
- 500 g de carne picada (mitad ternera, mitad cerdo)
- 1 huevo
- 2 dientes de ajo
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- 40 g de miga de pan
- 50 ml de leche
- Harina para rebozar
- Aceite de oliva para freír
- 1 cebolla grande
- 1 zanahoria
- 1 cucharada de harina (para la salsa)
- 150 ml de vino blanco
- 400 ml de caldo de carne o de pollo
- 1 hoja de laurel
- Sal y pimienta
Preparación
- Pon la miga de pan en remojo en la leche.
- En un bol, mezcla la carne con el huevo, los ajos muy picados, el perejil, la miga escurrida, sal y pimienta. Deja reposar la masa 15 minutos en la nevera.
- Forma bolas del tamaño de una nuez grande y pásalas por harina.
- Fríelas por tandas en aceite caliente hasta que estén doradas por fuera (no hace falta que se hagan por dentro). Resérvalas.
- En una cazuela con 3 cucharadas de ese aceite, pocha la cebolla y la zanahoria picadas a fuego medio durante 10-12 minutos.
- Añade la cucharada de harina, rehoga 1 minuto, vierte el vino y deja que se evapore el alcohol 2 minutos.
- Incorpora el caldo y el laurel y cuece 10 minutos. Si quieres una salsa fina, retira el laurel y tritúrala.
- Mete las albóndigas en la salsa y cocina a fuego suave 15 minutos, moviendo la cazuela de vez en cuando. Rectifica de sal y sirve.
Trucos para que salga de diez
- Moja las manos en agua al formar las bolas: no se pega la masa y quedan lisitas.
- No aprietes la carne al darles forma: cuanto más compactas, más duras.
- Unos guisantes en los últimos 5 minutos quedan de maravilla.
- Congeladas en su salsa aguantan perfectamente hasta 3 meses.





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