La escritora colombiana Margarita García Robayo ha ganado la 44ª edición del Premio Herralde de Novela, dotado con 25.000 euros, por Querida Sharik. El anuncio se difundió el 5 de noviembre desde Buenos Aires y reconoce una novela que mezcla humor, ironía y reflexión sobre los conflictos contemporáneos a través de un género tan clásico como el epistolar.
La obra se impuso entre 2.223 manuscritos presentados al certamen que organiza la editorial Anagrama. Cinco de ellos llegaron a la final, entre los que figuraron los de Yael Weiss y Juan Ignacio Chávez. García Robayo concursó bajo el seudónimo de Orika Biohó.
Un certamen con 2.223 manuscritos
El Premio Herralde de Novela, que organiza Anagrama, recibió 2.223 manuscritos en su 44ª edición. De todos ellos, cinco pasaron a la final. Entre los finalistas figuraron las obras de Yael Weiss y de Juan Ignacio Chávez, según se informa.
García Robayo presentó su novela bajo el seudónimo de Orika Biohó, de modo que el jurado valoró Querida Sharik antes de conocer la identidad de su autora. El ganador se conoció tras la deliberación del jurado, que reconoció la obra como la mejor de la final.
Un jurado que premia la forma y el atrevimiento
El jurado está formado por Fernando Pelayo, Gonzalo Pontón Gijón, Silvia Sesé, Marta Sanz y Juan Pablo Villalobos. Silvia Sesé es editora. Según se explicó, el jurado valoró la originalidad formal de la novela y su capacidad para abordar las relaciones de poder desde una perspectiva íntima y provocadora.
La escritora española Marta Sanz destacó el humor, la audacia y la agudeza del texto. El mexicano Juan Pablo Villalobos lo definió como una exploración de los prejuicios raciales y las contradicciones del deseo. Una mirada subraya el tono y el oficio; la otra, los asuntos incómodos que la novela se atreve a tocar.
Una prueba genética y un viaje al Caribe
La protagonista de Querida Sharik es una mujer originaria del Caribe colombiano que vive en el extranjero. Movida por la curiosidad, decide someterse a un estudio genético para conocer su ascendencia. Los resultados la llevan hasta una antepasada nacida en Angola hace unos 80.000 años, un dato que abre la puerta a preguntas sobre identidad, vínculos familiares y las huellas de la esclavitud.
Con esa revelación en la cabeza, organiza unas vacaciones en una isla caribeña con la idea de acercar a sus hijos a sus raíces. Pero un cambio de planes impuesto por su exmarido la obliga a viajar sola, y el viaje que iba a ser familiar se convierte en un ajuste de cuentas íntimo.
Cartas a las mujeres de la familia
Ya en la isla, la protagonista empieza a escribir cartas. Las destinatarias son su remota antepasada y las mujeres de su familia: su madre, su abuela, sus tías y sus primas. A través de esa correspondencia reconstruye recuerdos, afectos, silencios y conflictos heredados, de modo que la novela avanza como un mosaico de voces y memorias.
La vida cotidiana de la isla se cuela en esas páginas e introduce reflexiones sobre el turismo, el racismo, la sexualidad y la degradación ambiental. La narración cruza así lo personal con lo colectivo sin renunciar al humor ni a la ironía.
Qué significa el premio y qué viene ahora
Para el jurado, el mérito de la novela está en su forma y en el tratamiento de las relaciones de poder. Para Marta Sanz, en el humor, la audacia y la agudeza. Para Juan Pablo Villalobos, en la exploración de los prejuicios raciales y de las contradicciones del deseo. Las tres lecturas coinciden en que la obra aborda asuntos incómodos desde una voz personal.
Querida Sharik llegará a las librerías el próximo 12 de noviembre, una semana después del anuncio del premio.
Por la redacción de GUAY.news.





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