La científica pamplonesa Maite Huarte, investigadora del Cima Universidad de Navarra, ha recibido el XXXI Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular. El galardón está dotado con 12.000 euros y reconoce sus avances en el estudio del ARN y en la comprensión de los mecanismos que regulan los genes y el desarrollo de enfermedades como el cáncer.
El reconocimiento lo concede la Fundación Carmen y Severo Ochoa, con la colaboración de la Fundación AstraZeneca y la Fundación para el Conocimiento madri+d, y distingue la excelencia investigadora desarrollada en España. Huarte, nacida en Pamplona en 1974, dirige actualmente la División de Medicina de ADN y ARN del Cima.
Lo que reconoce el premio
El jurado premia la contribución de Huarte a descubrir nuevas funciones de determinadas moléculas de ARN, consideradas hasta hace unas décadas secundarias en el funcionamiento de las células. Según la fundación, sus trabajos han cambiado la manera de entender el papel del ARN en las células.
La propia investigadora ha recibido el galardón con palabras de agradecimiento: «Es un absoluto honor recibir este reconocimiento. Seguir los pasos de un referente como Severo Ochoa es una profunda inspiración y un impulso a la investigación fundamental, la base de cualquier aplicación biomédica».
Huarte ha querido además repartir el mérito con su equipo. «Aunque el premio evalúa los últimos cinco años, es el resultado del trabajo y la pasión de todo un equipo de investigadores en mi laboratorio a lo largo de muchos años», ha señalado.
Un ARN que hace mucho más que transmitir
Durante décadas, la comunidad científica consideró que el ARN actuaba principalmente como intermediario para transmitir la información genética necesaria para fabricar proteínas. Era, en esa visión clásica, un mensajero entre el ADN y la maquinaria que construye las proteínas de la célula.
Las investigaciones de Huarte han ayudado a demostrar que algunas moléculas de ARN tienen funciones mucho más amplias. Sus estudios se han centrado en los ARN largos no codificantes, moléculas que no producen proteínas pero desempeñan un papel esencial en el control de la actividad de los genes y de otros procesos celulares.
Su equipo ha permitido conocer cómo estas moléculas intervienen en la regulación de la expresión génica, la replicación del ADN y el mantenimiento de la estabilidad del genoma. Es decir, participan en decidir qué genes se activan y en garantizar que el material genético se copie y se conserve de forma correcta.
Cromatina, duplicación del ADN y transmisión genética
Las investigaciones más recientes de su laboratorio han profundizado en la relación entre estos ARN y la organización de la cromatina, el entramado en el que se empaqueta el material genético dentro del núcleo celular.
El grupo ha estudiado también los mecanismos que garantizan la correcta duplicación y transmisión de la información genética.
Trayectoria de Maite Huarte
- Nace en Pamplona en 1974.
- Se licencia en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra.
- Obtiene el doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid.
- Completa su formación posdoctoral en la Universidad de Harvard y en el Broad Institute del MIT y Harvard.
- En 2011 empieza a dirigir su propio grupo en el Cima, centrado en las funciones de los ARN largos no codificantes.
El legado de Severo Ochoa
El galardón está vinculado al legado de Severo Ochoa, que recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1959 junto con Arthur Kornberg por sus descubrimientos sobre los mecanismos de síntesis biológica del ARN y del ADN.
Que un premio con ese nombre distinga hoy una investigación sobre el ARN le da un significado especial. Más de seis décadas después del Nobel, el estudio de esa molécula sigue deparando hallazgos desde laboratorios españoles.
Por qué importa
El premio pone el foco en la investigación fundamental, esa que busca entender cómo funciona la célula antes de pensar en aplicaciones. La propia Huarte lo recuerda al hablar de ella como la base de cualquier aplicación biomédica.
Según la Fundación Carmen y Severo Ochoa, los descubrimientos de Huarte han abierto nuevas vías para investigar las bases moleculares de distintas enfermedades, especialmente el cáncer. Entender cómo se regulan los genes y cómo se transmite la información genética es un paso previo para comprender por qué esos procesos fallan.
El reconocimiento, además, pone nombre a un trabajo colectivo, sostenido durante años por un equipo, y sitúa a un centro navarro entre los referentes de la biología molecular en España.
Por la redacción de GUAY.news.





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