La Lycurgus Cup, una copa romana del siglo IV que se exhibe en el British Museum de Londres, guarda un secreto que lleva siglos fascinando a quienes la miran: cambia de color según de dónde le llegue la luz. Ahora, una especialista en vidrio de la Universidad de Sheffield, Lisa Hollands, ha logrado reproducir ese efecto con una receta propia.
El hallazgo ha tenido además un fruto artístico. El artista del vidrio británico Elliot Walker, ganador de la segunda temporada del concurso Blown Away de Netflix, ha creado una escultura homenaje que se verá en el Festival of the Mind de Sheffield y después quedará de forma permanente en el Turner Museum of Glass de la universidad.
En cifras
Siglo IV es la fecha en que se data la Lycurgus Cup, la pieza original que Hollands ha tratado de reproducir.
1.600 años es la antigüedad que se atribuye al vaso cuyo efecto de color se ha logrado replicar.
Casi dos milenios es la edad aproximada de las bases de vidrio que Hollands buscó imitar.
6-15 de noviembre son las fechas del Festival of the Mind de Sheffield, donde se expondrá la escultura.
La copa se considera una de las siete maravillas del vidrio del mundo y su rasgo más llamativo es que muestra un verde jade suave o un rojo rubí intenso, según la posición de la fuente de luz. Sus propiedades no se habían conseguido reproducir de forma fiable y en cantidad, y los expertos habían tenido dificultades para diseñar un método que lo permitiera.
El secreto está en partículas diminutas
La explicación más extendida es que los romanos añadieron pequeñas partículas de oro y plata a la mezcla de vidrio, formando capas de nanopartículas que interactúan con la luz según su tamaño y su forma. Se trata de una hipótesis ampliamente aceptada, aunque no está claro exactamente cómo se creó la copa.
Hollands lo explicó así: «La luz blanca está formada por muchos colores distintos, y esto se ve cuando hay un arcoíris en el cielo. Las nanopartículas son mucho más pequeñas que las longitudes de onda de la luz y, en ciertas condiciones, bloquean ciertos colores debido a que la luz afecta a los electrones de los átomos».
Y añadió: «Así que, en este vidrio, si la luz lo atraviesa, las partículas de oro y plata bloquean la luz azul y verde, y solo dejan pasar rojos y naranjas. Si la luz se refleja en la superficie, las partículas dispersan la luz, dando el color verde opaco que vemos».
La investigadora subrayó que el trabajo es mucho más complejo que espolvorear nanopartículas de oro y plata en una mezcla de vidrio. Para ella, el resultado tiene algo de prodigio: «Para mí, es magia».
Del laboratorio a la receta
Hollands trabajó con un experto en vidrio romano para desarrollar una base que imitara las usadas hace casi dos milenios. Después experimentó con distintos tipos de horno, niveles de oxígeno y otras variables, hasta dar con una receta que se ve verde opaco con luz reflejada y roja cuando se proyecta luz directamente sobre ella.
Con humor, la investigadora reconoció el desafío que supone dialogar con los artesanos de la Antigüedad: «Si los romanos me hubieran visto experimentando, probablemente se reirían y preguntarían: “¿Por qué no sabe hacer esto?”».
Según el relato del hallazgo, por primera vez parece haberse resuelto el misterio de cómo reproducir el material, al combinar una receta antigua con ciencia moderna. La Universidad de Sheffield describió el proyecto como «un trabajo de amor».
Una escultura que tiende un puente con Roma
Hollands y su project manager se pusieron en contacto con Elliot Walker para crear una pieza acabada que pudiera exhibirse en el Festival of the Mind de Sheffield. El resultado es un homenaje que tiende un puente entre la obra romana y la actualidad.
La escultura representa la historia del rey Licurgo de la Ilíada de Homero, que muestra el triunfo del dios griego Dionisos sobre el legislador Licurgo, el mismo episodio que decora la copa original. Walker explicó su planteamiento: «Quería mantener la escultura bastante clásica en su forma y transmitir la historia original de Licurgo que se muestra en la copa, pero necesitábamos un elemento soplado para mostrar realmente el vidrio dicroico. La pieza es una mezcla de la historia de Licurgo y la escultura del Atlas Farnesio, con el globo sustituido por una copa».
Trabajar con este vidrio fue para él una experiencia casi física con el pasado: «Puedes hacerte una idea real de cómo los vidrieros del pasado se habrían adaptado a este tipo de vidrio; es como estrecharles la mano».
Qué viene ahora
La escultura se expondrá en el Festival of the Mind de Sheffield, del 6 al 15 de noviembre, y después quedará en exposición permanente en el Turner Museum of Glass de la universidad. Así, quien se acerque podrá ver con sus propios ojos cómo un vidrio puede mostrarse de un color o de otro según la luz que lo atraviese, igual que ocurre con la copa romana que lo inspiró.
Por la redacción de GUAY.news.





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