«¡Ferrell sigue ganándose su sustento! Le encanta hacer las sesiones de terapia un poco más divertidas mientras los pacientes trabajan en fuerza, equilibrio y movilidad»
Cuenta de Instagram @facility_dog_ferrell
Quien habla en primera persona del perro es la cuenta de Instagram @facility_dog_ferrell, que documenta el día a día de Ferrell dentro del equipo de Good Shepherd Village. El perro trabaja en un centro de atención a adultos mayores de Nueva York, donde acompaña las sesiones de fisioterapia de los residentes y les da un motivo más para ponerse en marcha.
Según las publicaciones de esa cuenta, Ferrell disfruta especialmente de estos encuentros y de hacer las sesiones más divertidas para quienes las siguen. Su presencia cambia el ambiente de ejercicios que, por su carácter repetitivo o exigente, pueden resultar costosos para los pacientes.
Un compañero más en la terapia
Ferrell trabaja codo con codo con los profesionales de la salud del centro para apoyar las terapias de los residentes. Su función no es sustituir a los especialistas, sino complementar su trabajo. Su misión es motivar a los pacientes a participar en sus ejercicios y regalarles momentos de alegría durante su recuperación.
Una de sus principales funciones es acompañar a los pacientes mientras realizan ejercicios enfocados en recuperar o fortalecer habilidades físicas. Mientras lo hacen, el perro contribuye a animarlos a trabajar la fuerza, el equilibrio y la movilidad.
Su presencia también ayuda a crear un ambiente de confianza y cercanía entre los pacientes y los profesionales que los acompañan. Ese clima, según describe la propia cuenta, convierte cada sesión en un motivo para participar.
Por qué importan estas capacidades
La fuerza, el equilibrio y la movilidad son las capacidades que se trabajan en estas sesiones. Son habilidades fundamentales para mantener la autonomía en las actividades cotidianas, por lo que cualquier estímulo que anime a los mayores a practicarlas tiene valor.
Para adultos mayores con dificultades físicas o en pleno proceso de recuperación, contar con un perro puede ser una motivación adicional para completar los ejercicios que forman parte de su tratamiento.
Un perro entrenado para este trabajo
Ferrell no es una mascota de compañía. Fue entrenado profesionalmente por la organización Canine Companions para desempeñarse como «facility dog», una figura de asistencia que permite incorporar animales especialmente preparados en entornos de atención y cuidado.
Estos perros reciben una preparación específica para interactuar con pacientes y profesionales en entornos de salud, educación o asistencia social. Esa es la diferencia con una mascota de compañía: su formación está orientada a trabajar dentro de una institución.
Antes de empezar en el centro, Ferrell y su compañera de equipo completaron dos semanas de entrenamiento conjunto para aprender a desenvolverse durante las sesiones terapéuticas. Ese periodo les sirvió para coordinar su labor en un entorno en el que cada detalle importa.
Dos semanas de entrenamiento conjunto con su compañera de equipo, antes de comenzar a trabajar con los residentes.
Más allá de la fisioterapia
La labor de Ferrell no termina cuando acaba la fisioterapia. Fuera de las sesiones tiene la misión de acompañar a los residentes, brindarles afecto y compartir momentos con ellos durante sus días en el centro.
La participación del perro busca favorecer experiencias más amables durante los procesos de atención. Su caso muestra que los perros entrenados pueden ser aliados en la recuperación, el bienestar y el acompañamiento emocional: un compañero que anima, acompaña y convierte cada sesión en un motivo para participar.
Ferrell es un «facility dog»: un perro de asistencia entrenado por Canine Companions para incorporarse a centros de atención y cuidado, que trabaja junto a profesionales de la salud en el centro de adultos mayores de Good Shepherd Village, en Nueva York.
Por la redacción de GUAY.news.





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