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Sociedad

Cebando Saberes une a voluntarios y estudiantes en Uruguay

Cebando Saberes reúne a más de 200 voluntarios que dan apoyo escolar gratuito a estudiantes de todo Uruguay.

Mujer estudiando en casa con un cuaderno frente a una pantalla con una videollamada de apoyo escolar

Cebando Saberes es una plataforma uruguaya que conecta a estudiantes con personas dispuestas a donar su tiempo para ayudarlos a estudiar, sin costo alguno. Empezó a funcionar en abril de 2026 y se popularizó con rapidez: hoy participan más de 200 voluntarios y cada día llegan entre 15 y 20 solicitudes de apoyo.

Detrás de la idea está Sebastián Urquiza, licenciado en Pedagogía, que creó el proyecto al ser consciente de la desigualdad entre quienes pueden acceder a un apoyo extracurricular y quienes no. Intuía, además, que mucha gente tenía conocimientos que podía compartir. La iniciativa se apoya en una frase del filósofo romano Séneca: «Homines, dum docent, discunt» (los hombres, cuando enseñan, aprenden).

Una idea nacida de la desigualdad

Urquiza parte de una constatación sencilla: el apoyo extracurricular no está al alcance de todos. Quien dispone de recursos puede pagar clases de refuerzo; quien no, depende de otras vías para salir adelante en sus estudios. Cebando Saberes intenta cubrir esa brecha a través de la colaboración de personas que ya tienen conocimientos y están dispuestas a compartirlos.

La plataforma nació con esa premisa y su puesta en marcha tuvo lugar en abril de 2026. Desde entonces, según los datos aportados, ha crecido con rapidez y la respuesta de la gente ha sido más amplia de lo previsto, algo que se refleja tanto en el número de voluntarios como en la cantidad de solicitudes que recibe cada día.

En cifras

Más de 200 voluntarios participan en la iniciativa.

Entre 15 y 20 personas piden apoyo cada día.

Más del 90% de los apoyos se dan de forma virtual.

Entre 40 y 60 años es la edad aproximada de los adultos que buscan ayuda para estudiar.

Una red nacional gracias a la virtualidad

Que más del 90% de los apoyos sean virtuales es lo que permite a Cebando Saberes tener alcance nacional. La distancia deja de ser un obstáculo: un estudiante y un voluntario pueden estar en puntos muy alejados del país y aun así trabajar juntos. Urquiza lo resume así:

«El espíritu es que pueda haber alguien del Chuy ayudando a alguien de Montevideo, o viceversa».

Sebastián Urquiza

La misma lógica permite que participen personas que viven fuera del país. Entre los voluntarios hay, por ejemplo, una uruguaya que reside en Australia.

Tampoco hace falta tener la agenda libre para sumarse. Algunos voluntarios solo pueden ofrecer un apoyo puntual, y otros son jubilados con más tiempo disponible. Para Urquiza, esa flexibilidad es parte del planteamiento:

«Todo sirve».

Sebastián Urquiza

El creador de la plataforma habla de su proyecto «con la humildad de quien sabe que el verdadero motor es la comunidad». En esa idea descansa el funcionamiento de Cebando Saberes: cada persona aporta lo que puede, en el momento en que puede hacerlo.

La iniciativa también tiene una dimensión para quienes enseñan. Según la idea de fondo del proyecto, los voluntarios descubren que enseñar es una forma de aprender sobre sí mismos, sobre los demás y sobre realidades distintas a las propias. Es, en el fondo, la lectura que recoge la cita de Séneca con la que Urquiza sostiene su propuesta.

Una demanda que supera a los voluntarios

El éxito tiene su cara B: la demanda es mayor que la oferta. Hay asignaturas en las que la capacidad de respuesta se resiente de forma especial. Así lo describe Urquiza:

«Hay más de 200 voluntarios y aún así faltan, porque hay asignaturas, como matemática, en las que todos tienen la agenda llena».

Sebastián Urquiza

Por eso la plataforma necesita más personas dispuestas a colaborar. La necesidad de nuevos voluntarios es, por ahora, el principal próximo paso que se plantea: más colaboradores para cubrir las solicitudes que llegan cada día.

Quiénes piden ayuda y por qué

Entre quienes buscan apoyo hay muchos adultos que quieren cerrar una etapa pendiente. Así lo explica el pedagogo:

«Muchos tienen entre 40 y 60 años, y están con ganas de terminar el liceo y cerrar esa etapa».

Sebastián Urquiza

Ese camino no siempre es sencillo. Entre las dificultades que suelen frenarlo se citan las responsabilidades familiares, la necesidad de generar ingresos y la ausencia de referentes cercanos que hayan completado su educación. Son obstáculos que van más allá de la materia concreta y que explican por qué el apoyo académico, por sí solo, no siempre basta.

Más allá de las clases particulares

Urquiza no presenta la plataforma como una solución a todo. Sostiene que no basta con sumar horas de clase:

«Por poner más horas de matemática, nadie aprenderá más matemática».

Sebastián Urquiza

A su juicio, reducir la desigualdad educativa exige fortalecer los centros públicos con recursos humanos, espacios de coordinación y equipos que acompañen las trayectorias individuales de cada estudiante. La diferencia la hace el acompañamiento y no solo el número de horas.

En esa línea, apunta que hacen falta tutores, psicopedagogos, psicólogos y otros referentes que puedan intervenir cuando el proceso educativo se complica. Son perfiles que, según su planteamiento, deben estar presentes dentro del sistema, junto a los estudiantes, y no sustituidos por voluntarios particulares.

El punto crítico del sexto año

Como ejemplo de punto crítico, Urquiza señala el sexto año de Bachillerato. En esa etapa, las necesidades económicas llevan a muchos jóvenes a buscar trabajo o a contribuir a los ingresos de sus hogares, y eso puede poner en riesgo la continuidad de sus estudios.

Para sostener a esos estudiantes, el pedagogo defiende profundizar el programa «Yo Estudio y Trabajo». La propuesta busca que quienes combinan estudio y trabajo puedan completar su formación.

Mientras tanto, Cebando Saberes funciona como un complemento solidario: una red que pone en contacto a quien quiere aprender con quien está dispuesto a enseñar, en cualquier punto del país y sin cobrar nada.

Por la redacción de GUAY.news.

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