España ha dado un paso inédito en la protección de sus insectos polinizadores. La Orden TED/1096/2026 incorpora a los instrumentos estatales de protección de la biodiversidad a siete especies que hasta ahora carecían de amparo legal específico: cuatro abejorros, dos sírfidos (las llamadas moscas de las flores) y una mariposa. Es la primera vez que abejorros y sírfidos entran en estos listados.
La norma se publicó en el BOE el 19 de octubre de 2026 y está en vigor desde el 20 de octubre de 2026. Su objetivo es reconocer legalmente la importancia ecológica de estos insectos y facilitar su conservación frente a la pérdida de hábitats y otras presiones ambientales. Hasta ahora, ninguna especie de abejorro ni de sírfido figuraba en los instrumentos estatales de protección de la biodiversidad, por lo que la orden amplía el alcance de esos listados a grupos de insectos que no habían sido incluidos antes.
7 especies de insectos polinizadores ven ampliada su protección legal
4 abejorros pasan a la categoría «En Peligro de Extinción»
Qué especies se protegen y con qué categoría
La medida distribuye las siete especies entre los dos grandes instrumentos estatales. Seis de ellas se incorporan al Catálogo Español de Especies Amenazadas y una más pasa al Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
Los cuatro abejorros catalogados como «En Peligro de Extinción» son Bombus confusus (Schenck, 1859), Bombus cullumanus (Kirby, 1802), Bombus gerstaeckeri (Morawitz, 1881) y Bombus inexspectatus (Tkalců, 1963). Sus distribuciones son restringidas y se concentran en el norte peninsular, generalmente en zonas de montaña.
Los dos sírfidos, Mallota dusmeti (Andreu, 1926) y Meligramma cingulata (Egger, 1860), entran en la categoría «Vulnerable» del Catálogo. En su propuesta de inclusión participaron investigadores de la Universidad de Alicante.
La séptima especie es la mariposa hormiguera de las gencianas, Phengaris alcon (Denis y Schiffermüller, 1775), de la familia Lycaenidae. No tiene asignada ninguna de las dos categorías de amenaza del Catálogo, pero sí forma parte desde ahora del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Así, la orden combina en un mismo paquete dos figuras distintas: seis especies con categoría de amenaza y una especie incluida en el listado de protección especial sin categoría asignada.
Qué ha hecho posible la catalogación
Detrás de la orden hay un trabajo conjunto de especialistas, investigadores y técnicos de instituciones científicas y entidades conservacionistas. Las propuestas iniciales fueron coordinadas por Elena Bermejo, Marta Gómez, Marcos Cerra y Guillermo Cabezas, de TRAGSATEC, en colaboración con personal técnico del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Más tarde se sumó una propuesta de Antonio Ricarte, del Centro Iberoamericano de la Biodiversidad (CIBIO) de la Universidad de Alicante.
En el proceso intervinieron también expertos como Santos Rojo, Celeste Pérez-Bañón y Andrea Aracil Gisbert, de la Universidad de Alicante; Concepción Ornosa, de la Universidad Complutense de Madrid; Félix Torres, de la Universidad de Salamanca; y Yeray Monasterio y Ruth Escobés, de la Asociación Española para la Protección de las Mariposas y su Medio (ZERYNTHIA).
Las propuestas recibieron el visto bueno del Comité Científico y del Comité de Flora y Fauna Silvestres. Después se tramitaron conforme al procedimiento del Real Decreto 139/2011, de 4 de febrero, que regula tanto el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial como el Catálogo Español de Especies Amenazadas. Ese real decreto es el marco normativo sobre el que descansa la catalogación de estas siete especies.
Por qué importan estos insectos
Las siete especies se incluyeron por la preocupación por el deterioro de sus poblaciones y la fragilidad de sus hábitats. Comparten requerimientos ecológicos muy específicos y áreas de distribución reducidas y, en buena parte, fragmentadas, lo que contribuye a su vulnerabilidad.
Los insectos polinizadores son esenciales para la reproducción de numerosas plantas silvestres y para el mantenimiento de la biodiversidad. Los sírfidos adultos visitan las flores y cumplen un papel destacado como polinizadores, mientras que sus larvas tienen modos de vida muy variados: desde depredadores con importancia en el control biológico de plagas hasta saprófagos, saproxílicos o especies asociadas a colonias de hormigas o avispas.
Según la Universidad Complutense de Madrid, los insectos desempeñan además funciones en la descomposición de residuos, la formación del suelo, el reciclaje de nutrientes y las cadenas tróficas.
Las fuentes describen la catalogación como un primer paso para favorecer la conservación de estas especies frente a la pérdida y degradación de hábitats, el cambio global y otras presiones ambientales. Subrayan la necesidad de una perspectiva integral que contemple la polinización, la diversidad de sus ciclos biológicos y sus interacciones con otros organismos, así como el seguimiento a largo plazo de sus poblaciones.
Formación para vigilar a los polinizadores
En paralelo, la Universidad de Alicante lidera el proyecto europeo EPIC-Fly (European Pollinator Identification Courses – Hoverflies), coordinado por Celeste Pérez-Bañón, investigadora del Departamento de Ciencias Ambientales y Recursos Naturales e integrante del grupo de investigación «Bionomía, Sistemática e Investigación Aplicada de Insectos». El proyecto está financiado por la Comisión Europea.
EPIC-Fly busca fortalecer la capacitación taxonómica para la identificación de sírfidos en los 27 Estados miembros de la Unión Europea, mediante materiales formativos y cursos especializados. Con ello contribuye a mejorar la disponibilidad de personal cualificado para el seguimiento de los polinizadores y a apoyar la implementación del Programa de Seguimiento de Polinizadores de la Unión Europea (EU-PoMS), tanto a escala europea como en España y, en particular, en la Comunitat Valenciana.
Calendario y qué viene ahora
La secuencia administrativa arranca con la aprobación del Real Decreto 139/2011, el 4 de febrero de 2011, que fija el procedimiento aplicado a la catalogación. La orden se publicó en el BOE el 19 de octubre de 2026 y entró en vigor al día siguiente. Las noticias de la Universidad de Alicante y de la Universidad Complutense de Madrid sobre la medida se publicaron el 6 de noviembre de 2026.
La catalogación abre ahora la puerta a medidas dirigidas a mejorar la conservación de estas especies y a favorecer el seguimiento de sus poblaciones. Según la Universidad Complutense de Madrid, se trata de un primer paso en esa dirección. Por el momento no se han concretado plazos ni fases posteriores.
Por la redacción de GUAY.news.





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