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Medio ambiente

Los charranes vuelven a Pagham tras la gripe aviar de 2022

La colonia de charranes patinegros de Pagham Harbour pasa de cero a 756 aves en tres años tras la gripe aviar.

Costa de marisma con charranes posados sobre la arena junto a un vallado protector al amanecer

Hace apenas tres años, la colonia de cría de Pagham Harbour, en la costa sur de Inglaterra, estaba vacía. La gripe aviar de alta patogenicidad (HPAI) había golpeado con tanta dureza a las aves que se instalaban allí que las abandonaron por completo. Hoy el escenario es otro: según la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB), la colonia de charranes patinegros ha pasado de cero a 756 en solo tres años.

No es el único dato que alimenta el optimismo. Las poblaciones de charranes comunes, chorlitejos anillados, gaviotas cabecinegras y ostreros también han aumentado gracias a la misma labor de conservación. La RSPB habla de un lugar que prospera y que acoge ahora poblaciones récord de aves.

La recuperación de Pagham es una buena noticia con letra pequeña, porque llega después de una pérdida total y tras años de trabajo constante sobre el terreno. Es, sobre todo, la prueba de que una colonia que parecía condenada puede volver a llenarse de vida cuando se cuida el entorno y se protege a las aves de las amenazas evitables.

De la colonia vacía a los primeros charranes reproductores

En 2022, la gripe aviar HPAI afectó gravemente a los charranes patinegros, a las gaviotas cabecinegras y a las gaviotas mediterráneas que criaban en Pagham Harbour. Hasta entonces, la colonia había sido un punto de cría consolidado para estas especies. El resultado fue el abandono de ese lugar, que dejó de albergar a las aves que antes se reproducían allí.

Así lo resume Wez Smith, senior project manager de la RSPB: «En 2022, los charranes patinegros, las gaviotas cabecinegras y las gaviotas mediterráneas se vieron gravemente afectados por la gripe aviar HPAI, lo que provocó el abandono de su colonia de cría en Pagham harbor».

Pasados los peores momentos, los charranes patinegros reproductores volvieron a instalarse en la colonia después de que la población anterior hubiera quedado exterminada por la enfermedad. Partían de cero. En tres años, la colonia ha llegado a 756.

Las cifras de la recuperación

  • De 0 a 756 charranes patinegros en la colonia en solo tres años.
  • 128.000 acres de hábitat costero en los que se concentran los esfuerzos de conservación.
  • 2022: año en que la gripe aviar HPAI provocó el abandono de la colonia.

Una mejora que costó años de trabajo

La recuperación no fue inmediata ni casual. Smith lo explica con claridad en estos términos: «Ha costado varios años de acción de conservación dedicada, pero la situación empezó a mejorar («to tern») el año pasado, y el lugar prospera ahora con poblaciones récord que lo utilizan».

El juego de palabras entre «to turn» (girar, cambiar) y «tern», el nombre inglés del charrán, retrata el tono con el que la propia organización celebra el cambio. Detrás de la broma hay un proceso largo: la mejora se notó con claridad el año pasado, tras varios años de trabajo continuado desde el golpe de 2022.

La RSPB describe hoy la situación como la de un sitio que prospera, con más aves que nunca utilizándolo. Es un giro notable para una colonia que, no hace tanto, había quedado desierta.

Más especies que se suman a la recuperación

La vuelta de los charranes patinegros no ha ocurrido de forma aislada. La misma labor de conservación de la RSPB ha beneficiado a otras aves marinas y costeras que utilizan el entorno de Pagham Harbour.

Han aumentado las poblaciones de charranes comunes, de chorlitejos anillados, de gaviotas cabecinegras y de ostreros. Todas ellas utilizan el mismo entorno costero, y su evolución forma parte del balance que la RSPB presenta sobre el lugar.

Las gaviotas mediterráneas, que también criaban en la colonia y se vieron afectadas por la gripe aviar en 2022, forman parte del grupo de especies cuya presencia se vio alterada por la enfermedad. El texto que manejamos no ofrece cifras separadas para cada una de estas poblaciones, por lo que el balance concreto de cada especie se queda en el aumento general descrito por la RSPB.

Por qué estas aves son tan vulnerables

Varias de las especies implicadas comparten una característica que las hace especialmente frágiles: anidan en el suelo, a ras de tierra, donde cualquier depredador o cualquier molestia puede arruinar una nidada. Ese rasgo explica buena parte de las medidas que se han puesto en marcha en Pagham.

Proteger una colonia de aves que crían en el suelo exige, ante todo, controlar lo que se acerca a los nidos y mantener tranquilo el lugar durante la época de cría. La presencia de un solo animal o de una persona fuera de lugar puede bastar para alterar la nidificación.

Por eso, la conservación en Pagham se ha centrado en tres frentes: la protección física frente a los depredadores, la vigilancia de los riesgos habituales y la gestión del propio terreno para que resulte atractivo para las aves que deben decidir dónde criar.

Vallas, control de ratas y vegetación a medida

La conservación en Pagham ha combinado varias herramientas prácticas. Entre ellas figura la instalación de vallas a prueba de depredadores, pensadas para proteger a las aves que anidan en el suelo de los animales que podrían atacar nidos, huevos o pollos.

También se realiza un seguimiento de la presencia de ratas, uno de los riesgos habituales para las colonias de cría. Vigilar su aparición permite detectar el problema y actuar antes de que se agrave.

A ello se suma la retirada selectiva de vegetación. Esa gestión del terreno busca fomentar el comportamiento de anidación, de modo que el espacio resulte atractivo para las aves que se instalan a criar. La palabra clave es «selectiva»: no se trata de despejar todo el terreno, sino de actuar sobre las zonas concretas que interesan a las especies.

Medidas de conservación en Pagham

  • Vallas a prueba de depredadores para proteger a las aves que anidan en el suelo.
  • Seguimiento de la presencia de ratas.
  • Retirada selectiva de vegetación para fomentar la anidación.
  • Patrullas de voluntarios y guardas para concienciar a visitantes y vecinos.
  • Zonas de ejercicio para perros alejadas de los nidos.

Voluntarios, guardas y perros alejados de los nidos

Las medidas físicas se han completado con un trabajo de sensibilización. Voluntarios y guardas han realizado patrullas para concienciar a visitantes y vecinos sobre lo vulnerables que son las aves que anidan en el suelo ante las molestias.

En ese mismo esfuerzo se han habilitado zonas de ejercicio para perros alejadas de los nidos, una forma de compatibilizar el uso del espacio por parte de la gente con la tranquilidad que necesitan las aves durante la cría.

Es un enfoque que reconoce que la conservación no depende solo de lo que se hace con el terreno, sino también de cómo se comporta quien lo visita. Las patrullas y las zonas específicas para perros forman parte de la explicación de por qué la colonia ha podido recuperarse.

Pagham, parte de una franja de 128.000 acres

La colonia de Pagham es solo el eje de una franja costera mucho más amplia. La RSPB y otros voluntarios concentran sus esfuerzos de conservación en 128.000 acres de hábitat costero, en la costa sur de Inglaterra, entre Brighton y Southampton, en la costa del Canal de la Mancha de Gran Bretaña.

Esa actuación se enmarca en el proyecto Solent Seascape, que trabaja para restaurar múltiples hábitats en el Solent, un sistema estuarino situado entre la isla de Wight y la Inglaterra continental. Pagham Harbour forma parte de ese escenario, de modo que la recuperación de la colonia se entiende dentro de un trabajo de restauración de hábitats más amplio que el de un solo punto de cría.

Qué significa el caso de Pagham

Según la RSPB, el sitio prospera ahora con poblaciones récord de aves que lo utilizan, después de varios años de acción de conservación. La organización no presenta el resultado como un hecho aislado, sino como consecuencia de un trabajo sostenido sobre el terreno.

El caso muestra cómo una pérdida total, como la que provocó la gripe aviar en 2022, puede revertirse con un trabajo sostenido y coordinado. Tres años después, la colonia vuelve a estar viva, con 756 charranes patinegros y otras especies que también han ganado terreno.

Por la redacción de GUAY.news.

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