Carlos Linares llegó a Changwon, en Corea del Sur, sin su mejor ánimo y se marchó con el oro. El tirador paralímpico de Jaén ganó la prueba P4 de pistola a 50 metros SH1 en su primera participación en un Mundial y, con ese triunfo, se convirtió en el primer español en asegurarse plaza para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
La clasificación no hacía presagiar el desenlace. Linares terminó séptimo con 535 puntos, en una prueba en la que solo los ocho primeros pasan a la final. Entró por la puerta justa y, ya en la final, se puso líder en el quinto de los 24 tiros y no cedió ese puesto hasta el último disparo.
Es noticia por dos motivos: el oro en una competición internacional de máximo nivel para un tirador que debutaba en un Mundial, y la plaza para Los Ángeles 2028, que lo sitúa como primer representante español con billete asegurado para esa cita.
Un Mundial que llegó tras un bache
El jienense no viajaba a Corea del Sur en su mejor momento anímico. La Copa del Mundo de Serbia, disputada en julio, le había dejado tocado. «En el deporte hay valles y estaba un poco decaído», explicó. Su intención en Corea era comprobar si, mentalmente, había trabajado lo suficiente.
Changwon, además, no era un lugar cualquiera para él. El año anterior había conseguido allí su primer oro en una Copa del Mundo. En aquel podio no pudo evitar las lágrimas al escuchar el himno. «Estaba sintiendo lo que siente Rafa Nadal o la selección de fútbol y es por mí», recordó.
Esa herencia emocional contrastaba con su estado de ánimo previo al Mundial. Había motivos para la ilusión, pero también para la duda, y la clasificación en séptima posición no ayudó a despejarla.
La final: del séptimo puesto al oro
Antes de empezar a disparar, Linares dijo a su entrenador, Manuel Sáez: «Hace un buen día para ganar un oro». Lo cumplió. Con una ejecución que describe como «la final soñada», se colocó primero en el quinto tiro de los 24 y mantuvo la posición hasta el final.
Del séptimo puesto en la clasificación pasó a lo más alto del podio. El resultado le da una plaza para los Juegos de Los Ángeles 2028, la primera que logra un tirador español para esa cita. «Fue increíble», resumió.
Aun así, mide sus palabras: «Todavía no me lo creo, nunca he participado en unos Juegos. Me hace mucha ilusión, pero no quiero pensarlo porque aún queda mucho».
La final se resolvió con concentración absoluta. Linares no necesitó recuperar terreno en los últimos disparos: la posición de liderato que tomó en el quinto tiro la mantuvo durante el resto de la prueba, de los 24 que la componen.
Las claves de la final
- Clasificación: séptimo, con 535 puntos. Solo los ocho primeros pasaban a la final.
- Final: 24 tiros. Linares se puso primero en el quinto y no cedió el puesto.
- Resultado: oro en la prueba P4 de pistola a 50 metros SH1, en su primer Mundial.
- Consecuencia: primer español con plaza para Los Ángeles 2028.
El día que cambió su vida
La trayectoria de Linares no se entiende sin el 1 de mayo de 2007. Tenía 25 años, trabajaba como carrocero de camiones, fabricando grúas de asistencia en carretera, y practicaba baloncesto desde pequeño. Aquel día salió de ruta con un grupo de motoristas desde Jaén hacia la sierra de Cazorla.
En la carretera vio un cachorro sentado en medio del asfalto. Al intentar evitar atropellarlo, la moto cayó por un desnivel de unos tres metros. Linares salió propulsado y el vehículo golpeó su espalda, lo que le provocó una lesión medular.
Su familia ya conocía el dolor de la carretera: un tío murió en 2002 en un accidente con un camión y otro familiar falleció en 2004, también en la carretera. Linares reflexiona hoy sobre lo ocurrido: «Demasiado que no me maté». Y añade: «El accidente me hizo madurar. Cambié el chip».
Tras el accidente pasó nueve meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. De allí volvió a Jaén con una idea: formar un equipo de baloncesto en silla de ruedas, algo que no resultó posible.
Del baloncesto en silla al tiro
Linares buscó su sitio en el deporte adaptado. Probó el pádel, pero no encontró posibilidades en esa disciplina. «A partir del accidente lo he probado todo para saber dónde estaba mi sitio», cuenta.
La respuesta llegó casi por casualidad. En una gala en la que premiaron su labor en una asociación que trataba de acercar el deporte adaptado a Jaén, conoció a Miguel Navío. Fue él quien le invitó a probar el tiro.
En diciembre de 2019 participó en una jornada de puertas abiertas en una galería de tiro, donde probó la carabina y le gustó. La pandemia interrumpió aquella primera aproximación, pero después regresó a los entrenamientos y se compró una pistola.
El salto fue rápido. En 2021, en su primera competición nacional, la Copa del Rey de aire comprimido, logró un récord de España. Un año después, en 2022, debutó a nivel internacional.
Cómo se dispara desde una silla de ruedas
El tiro en silla de ruedas no tiene adaptaciones: los blancos y la distancia no cambian. La diferencia está en la posición, más baja, y en la estabilidad. El deportista debe controlarla sin agarrarse a la silla y sin cinturones que lo sujeten.
Linares atribuye su punto fuerte a la técnica. «Mi punto fuerte es la técnica porque mi primer entrenador era un subteniente de la Guardia Civil y me inculcó la disciplina a rajatabla, la técnica y el trabajo», explica.
Su preparación combina tres ejes. Entre 20 y 22 horas semanales de tiro, gimnasio tres veces por semana y trabajo psicológico. Alterna las tres modalidades que practica. Entrena en el pabellón Manuel Jara Labella, en la galería de aire comprimido, y hace sesiones con armas de fuego en el Club de Tiro de Precisión Jaén.
20 a 22 horas semanales de tiro, además de tres sesiones semanales de gimnasio.
Las medallas, en una caja
Linares guarda sus medallas en una caja, siguiendo el consejo de Juan Antonio Saavedra, triple medallista en Juegos. Sobre las medallas a la vista, resume su opinión con una frase: «Al final te envenena».
La actitud encaja con el resto de sus declaraciones. No se deja llevar por el entusiasmo y prefiere trabajar paso a paso, sin dar por hecho lo que aún no ha ocurrido.
Qué viene: un 2027 cargado de pruebas
El camino hacia Los Ángeles 2028 pasa por un calendario exigente. En 2027 tiene previstas pruebas en Francia, Australia, Estados Unidos, Serbia, Suiza, Croacia y Emiratos Árabes, como etapa previa al gran desafío.
Sus expectativas son prudentes. «De momento sólo quiero disfrutarlos y hacerlo lo mejor que pueda. Si consigo medalla, estupendo, pero no está dentro de mis objetivos», afirma.
Por la redacción de GUAY.news.





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