Rut Nieves conoce el pasillo de una planta oncohematológica desde el otro lado. Hoy es voluntaria de Asotrame, la asociación de voluntarios que visita a pacientes en el Hospital de Ourense, pero antes fue una de las personas a las que esas visitas alegraban la estancia. Su historia es la de alguien que ha decidido devolver, con tiempo y compañía, lo que un día recibió.
Como la mayoría de los voluntarios de Asotrame, Rut estuvo del lado del paciente. Esa experiencia propia es lo que la asociación pone en valor: quien ha pasado por una enfermedad así sabe qué gestos pesan de verdad cuando se está ingresado.
Cinco años de tratamientos y dos trasplantes
Rut fue diagnosticada de linfoma de Hodgkin a los 21 años. A partir de ese momento pasó por distintos tratamientos que se prolongaron durante cinco años, una etapa larga que marcó una edad en la que la mayoría de las personas empiezan a hacer planes de futuro.
21 años Edad a la que Rut Nieves fue diagnosticada de linfoma de Hodgkin.
cinco años Duración de los distintos tratamientos que siguió tras el diagnóstico.
El recorrido incluyó un autotrasplante en el Hospital de Ourense. Después hubo una recaída y, con ella, un nuevo paso: un trasplante de médula ósea en Santiago de Compostela. Los hechos conocidos no precisan en qué años ocurrió cada fase ni la fecha exacta del diagnóstico, pero sí dibujan un camino de tratamiento intenso y sostenido, con hospitales distintos en Ourense y Santiago.
La cronología disponible se limita, por tanto, al diagnóstico a los 21 años. No constan fechas de inicio ni de final de cada tratamiento, ni el año en que se produjo la recaída.
Contexto: qué hace Asotrame en la planta
Los voluntarios de Asotrame visitan la planta hospitalaria una vez a la semana. Según recuerda Rut, llegaban con una sonrisa, dedicaban tiempo a hablar con los pacientes y con sus familias e intentaban animarlos. Ella resume su efecto así: cada pequeño gesto hacía más llevadera la estancia en el hospital.
una vez a la semana Frecuencia con la que los voluntarios de Asotrame visitan la planta hospitalaria.
El sostén de una familia, de los sanitarios y de Asotrame
Preguntada por lo que la sostuvo en los peores momentos, Rut no duda: «De mi familia, del personal sanitario y de Asotrame». Tres apoyos distintos que, juntos, le ayudaron a afrontar los momentos difíciles de la enfermedad.
De esas visitas semanales guarda un recuerdo especial. «Llegaban con una sonrisa, dedicaban tiempo a hablar con nosotros y con nuestras familias e intentaban animarnos. Cada pequeño gesto hacía más llevadera la estancia en el hospital», explica. No se trata de grandes intervenciones, sino de presencia, conversación y cercanía, algo que también alcanza a los familiares que acompañan al paciente.
Devolver lo recibido
Hoy Rut ha cambiado de lado. Colabora con la asociación siempre que puede, con la intención de ofrecer a otros pacientes esos mismos gestos que a ella la ayudaron. Lo dice con sencillez: «Quiero aportar mi granito de arena y devolver parte del cariño y del apoyo que recibí durante aquella etapa».
Ese es el objetivo de su colaboración: que los pacientes reciban de nuevo la presencia, la conversación y el ánimo que ella recibió cuando estaba ingresada en el hospital.
Qué significa su caso y qué no consta
Según el relato recogido, la experiencia de Rut le sirve para impulsar a personas con enfermedades oncohematológicas a inspirarse en su caso. Quien está ingresado y mira hacia delante con incertidumbre encuentra en una voluntaria como Rut la prueba de que se puede superar un proceso largo y duro, y de que el apoyo recibido puede convertirse en apoyo que se ofrece.
No constan, por ahora, nuevos pasos o proyectos concretos más allá de su colaboración continuada con Asotrame. Basta, de momento, con su presencia en la planta: una antigua paciente que vuelve al hospital con una sonrisa para acompañar a quienes están viviendo lo que ella vivió.
Por la redacción de GUAY.news.





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