Una buena crema de verduras arregla cualquier cena. Es ligera, reconfortante y la mejor manera de que los peques (y no tan peques) coman verdura sin rechistar. Además es aprovechona: sirve para dar salida a esa verdura que lleva unos días en la nevera.
Ingredientes
Para 4 raciones:
- 1 calabacín grande
- 2 zanahorias
- 1 puerro
- 1 cebolla
- 2 patatas medianas (unos 300 g)
- 1 l de caldo de verduras o agua
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
- 1 quesito o 50 ml de nata para cocinar (opcional)
- Picatostes o semillas para servir (opcional)
Preparación
- Lava y trocea todas las verduras. Pela las zanahorias y las patatas; el calabacín puede ir con piel.
- En una olla con el aceite, pocha la cebolla y el puerro a fuego medio durante 8 minutos.
- Añade la zanahoria, el calabacín y la patata y rehoga 3-4 minutos.
- Cubre con el caldo caliente justo a ras de las verduras (reserva un poco), sala y cuece tapado 20-25 minutos, hasta que todo esté tierno.
- Tritura con la batidora añadiendo caldo hasta conseguir la textura que te guste. Si quieres, añade el quesito o la nata al triturar.
- Rectifica de sal y pimienta. Para una textura extrafina, pásala por un chino.
- Sirve caliente con un hilo de aceite y unos picatostes o semillas por encima.
Trucos para que salga de diez
- No te pases de líquido: es más fácil aclarar una crema espesa que espesar una aguada.
- La patata es la que le da cremosidad sin necesidad de nata.
- Prueba a cambiar parte del calabacín por calabaza, brócoli o espinacas: cada versión sabe distinta.
- Se congela muy bien en raciones individuales (mejor sin la nata).





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