Una mariposa amenazada ha encontrado refugio en un lugar poco esperable: los corredores que se abren bajo las líneas de alta tensión de Cataluña. Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) han identificado por primera vez la especie Erebia epistygne bajo estas infraestructuras, un hallazgo que sugiere que el transporte de energía y la conservación de la naturaleza pueden convivir.
El registro forma parte del proyecto «Naturaleza en Red», que la universidad desarrolla junto a Redeia, a través de su filial Red Eléctrica, responsable del transporte de electricidad en España. La Erebia epistygne, una especie cuya población ha descendido en las últimas décadas, se encuentra principalmente en regiones montañosas catalanas y es conocida también como mariposa de montaña primaveral.
Una mariposa en retroceso
La Erebia epistygne figura entre las especies amenazadas de Cataluña. Su población ha disminuido durante las últimas décadas, y el motivo principal tiene que ver con los cambios del paisaje en las zonas donde vive.
El abandono de las prácticas tradicionales de cría de animales ha permitido que bosques y arbustos ocupen espacios que antes estaban abiertos. Esa transformación ha reducido y fragmentado el hábitat de la mariposa, que depende de ambientes despejados. Según el comunicado en el que se apoya esta información, el cambio en el paisaje ha contribuido a la disminución de la especie.
Que un insecto en esta situación aparezca precisamente en un entorno creado por la infraestructura eléctrica es lo que convierte el hallazgo en una señal esperanzadora.
Por qué bajo las líneas eléctricas
Los corredores de seguridad que se extienden bajo las líneas de alta tensión son franjas donde la vegetación se controla de forma periódica para garantizar la seguridad de las instalaciones. Esa gestión impide que el bosque cierre el terreno y mantiene el suelo abierto.
Esa característica puede favorecer a especies que dependen de ambientes abiertos, como la Erebia epistygne. Lo que nace como una medida de seguridad eléctrica acaba funcionando, en la práctica, como un refugio para organismos que han perdido espacio en el resto del territorio.
Es precisamente esa posibilidad la que investiga «Naturaleza en Red»: cómo los corredores bajo los tendidos pueden contribuir a la conservación de la biodiversidad.
Seis años de estudio de polinizadores
El proyecto está en marcha desde 2020 y se encuentra ya en su tercera fase. Durante seis años, los investigadores han analizado la variedad y la cantidad de polinizadores presentes bajo las líneas de transmisión.
El análisis ha abarcado distintos grupos de insectos:
- Mariposas.
- Himenópteros, es decir, abejas, hormigas y avispas.
- Dípteros, el grupo de las moscas.
Los estudios también han identificado diferentes especies de plantas, entre ellas orquídeas, lo que apunta a que estos espacios albergan una comunidad biológica variada y no solo ejemplares aislados.
No es el primer hallazgo
La Erebia epistygne no es la primera especie amenazada que el equipo localiza bajo los tendidos. Anteriormente, los investigadores ya habían registrado la presencia de la Phengaris alcon, otra especie en peligro en Cataluña.
La suma de ambos registros refuerza la idea central del proyecto: estos corredores pueden ofrecer oportunidades reales a especies que atraviesan dificultades en su entorno natural.
Lo que significa para la gestión de la red
Laura Quintana del Val, directora de sostenibilidad de Redeia, ha señalado que los resultados muestran que la infraestructura eléctrica puede crear oportunidades para la biodiversidad cuando su gestión tiene en cuenta criterios científicos.
Los resultados podrían ayudar a mejorar el mantenimiento de estas áreas y a establecer prácticas que se vayan adoptando de forma gradual en otras partes de España. El objetivo es conciliar el transporte de energía con la protección de las especies amenazadas.
Naturaleza en Red, en breve
- Impulsores: la UAB y Redeia, a través de Red Eléctrica.
- Inicio: 2020.
- Fase actual: la tercera.
- Fin previsto: 2029.
- Pregunta que investiga: cómo pueden los corredores bajo las líneas contribuir a la conservación de la biodiversidad.
Qué viene ahora
El proyecto continuará hasta 2029 con la intención de convertir los hallazgos en medidas concretas de conservación. Entre las acciones previstas figuran pruebas de distintas formas de controlar la vegetación bajo los tendidos.
También está prevista la creación de una red de puntos de monitoreo en varias regiones de España y el desarrollo de herramientas para reunir y visualizar los datos recogidos. Con ellas se busca identificar los tramos de la red eléctrica que tienen mayor valor ecológico.
Por la redacción de GUAY.news.





Deja una respuesta