Extremadura conserva fósiles de organismos marinos que vivieron hace más de 540 millones de años, y ese patrimonio acaba de recibir un respaldo de peso. La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) ha reconocido los afloramientos de Cloudina de la región como un lugar de especial relevancia dentro de su programa internacional de patrimonio geológico.
El reconocimiento alcanza a restos de unos animales diminutos que figuran entre los primeros con capacidad de fabricarse un esqueleto. Los afloramientos se reparten por cuatro localidades extremeñas.
Dónde están los yacimientos
Dos de las localidades se encuentran en la provincia de Cáceres: Castañar de Ibor y Villar del Pedroso. Las otras dos pertenecen a la provincia de Badajoz: Villarta de los Montes y El Membrillar, este último en el término municipal de Helechosa de los Montes.
Entre los cuatro enclaves se reparten los afloramientos que la IUGS ha distinguido. Cada uno aporta restos de un mismo género de organismos, lo que permite compararlos entre sí dentro de la región.
Qué eran los Cloudina
Los organismos Cloudina vivieron durante el Ediacárico terminal, hace aproximadamente entre 550 y 538 millones de años. Fueron de los primeros animales conocidos capaces de desarrollar estructuras esqueléticas mineralizadas.
Esas estructuras tienen forma tubular. Se consideran entre los primeros registros de esqueletos animales, un rasgo que los distingue de la mayoría de seres de su época, cuyos cuerpos eran blandos y apenas dejaban huella en la roca.
Cuando un organismo desarrolla partes duras, aumentan mucho las posibilidades de que su forma quede conservada en la roca. Por eso los restos de Cloudina permiten estudiar cómo evolucionaron las primeras formas de vida animal y cómo comenzó a desarrollarse la diversidad biológica posterior.
Por qué importan estos fósiles
El interés de Cloudina radica en su relación con el instante en que algunos organismos empezaron a desarrollar partes duras que podían dejar registro fósil. Esa transición, de cuerpos blandos a cuerpos con esqueleto, marca un antes y un después en la historia de la vida animal, y estos yacimientos ofrecen pruebas directas de ella.
Algunos ejemplares extremeños presentan un estado de conservación excepcional, con fósiles que mantienen su estructura tridimensional. Esa calidad de conservación facilita el estudio de la forma original de estos animales.
La especie Cloudina carinata se ha identificado en Extremadura y fue descrita científicamente en 2010. Es una especie propia de la región, y su descripción ya había situado estos yacimientos en el ámbito científico.
Los registros españoles conocidos de este género constituyen las únicas apariciones documentadas de Cloudina en Europa. Esa circunstancia convierte a los afloramientos de Cáceres y Badajoz en una referencia singular para la comunidad científica internacional.
Qué reconoce el programa de la IUGS
El programa de la IUGS distingue lugares con valor excepcional para la investigación y que han contribuido de manera significativo al conocimiento de la historia geológica de la Tierra. Que los afloramientos extremeños entren en esa categoría subraya su peso para entender un momento clave de la evolución.
El reconocimiento supone un espaldarazo a la relevancia internacional de este patrimonio. Según la distinción, el valor científico de los yacimientos ha situado a la comunidad autónoma en el mapa internacional de la geología.
Conviene matizar el alcance del hallazgo. Cloudina no es el único animal de su época, sino uno de los primeros registros conocidos de esqueletos animales. Por eso los especialistas lo tratan como una pieza fundamental de esa historia, aunque no como su punto de partida absoluto.
Qué viene ahora
La distinción abre la oportunidad de reforzar la divulgación del patrimonio y su aprovechamiento educativo y turístico. Los yacimientos, conocidos hasta ahora sobre todo en círculos especializados, pueden convertirse en un recurso para acercar la geología y la paleontología a un público más amplio.
De momento no se han concretado acciones, fechas ni plazos para esa labor divulgativa.
Lo que queda claro es el punto de partida: en cuatro enclaves extremeños se conservan restos de algunos de los primeros animales con esqueleto, y ahora cuentan con un reconocimiento internacional que subraya su importancia para entender cómo empezó a diversificarse la vida en la Tierra.
Por la redacción de GUAY.news.





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