Alexander Zverev necesitó más de tres horas y una remontada en el último suspiro para estrenarse en el ATP 500 de Viena. El alemán venció al español Martín Landaluce por 7:5, 3:6 y 7:6 (13:11) y dio un paso decisivo hacia un objetivo histórico: si gana también en octavos de final, el lunes siguiente será por primera vez número uno del mundo.
El partido fue mucho más duro de lo que sugería la diferencia de categoría. Landaluce, de 20 años y número 67 del ranking, había planteado el encuentro con una idea clara: dar guerra al claro favorito. Y lo logró, sobre todo a partir del segundo set.
Un tie-break al límite
Zverev se llevó el primer set por 7:5, pero Landaluce respondió con claridad en el segundo (3:6) y obligó al alemán a jugar un tercer parcial que se decidió en el desempate. Allí llegó el momento más tenso de la tarde: el español se puso con una ventaja de 5-2 y tuvo cuatro oportunidades de cerrar el partido.
Zverev tuvo que salvar esos cuatro matchbales. Lo hizo apoyándose en su servicio y aprovechando los errores de su rival para remontar el tie-break hasta el 13-11 final. El alemán, de 29 años, sufrió especialmente con el resto y con la potente derecha de Landaluce, dos aspectos en los que el español le puso en apuros durante buena parte del encuentro.
El resultado refleja la dificultad del tercer set: Zverev pasó de estar cerca de la derrota en el desempate a cerrar un partido que, según los textos consultados, le obligó a emplearse al máximo durante más de tres horas.
5-2 era la ventaja de Landaluce en el tie-break decisivo, con cuatro oportunidades para cerrar el partido.
Un rival conocido y un gesto de respeto
Al terminar, Zverev se acercó a su rival, lo abrazó y cruzó unas palabras con él, mientras Landaluce se cubría la cara con una toalla tras perder un partido que tuvo a su alcance. Ambos no habían jugado nunca antes un partido del circuito profesional, aunque se conocen de entrenar juntos en Mallorca el año pasado.
El propio Zverev reconoció después la dificultad del examen que le planteó el joven español:
«Me ha llevado absolutamente al límite. Ha jugado un partido increíble».
Alexander Zverev
Landaluce, que entró en el torneo como jugador de categoría de comodín (wildcard), se fue de Viena con una derrota que deja sabor agridulce. Según los textos, su actuación demostró que puede competir de tú a tú con la élite y que el encuentro puede servirle para su desarrollo.
Camino abierto hacia la cima
El contexto añade peso a la victoria. Zverev llega a Viena como campeón defensor, ya que ganó el torneo en 2021, y este año ya ha conquistado dos torneos de Grand Slam: Roland Garros y el US Open. Por su parte, Jannik Sinner, actual número uno, ha dado por terminada su temporada por una lesión de rodilla y no puede defender los puntos de su buen año anterior, lo que deja el primer puesto al alcance del alemán.
Antes de arrancar el torneo, Zverev ya había hablado de lo que supone alcanzar las grandes metas de una carrera:
«Te da algo cuando también alcanzas los grandes objetivos de tu carrera».
Alexander Zverev
Tras su estreno en Viena fue más explícito sobre dónde quiere lograr el hito:
«Después de Alemania, este es el lugar perfecto para convertirme en número uno del mundo».
Alexander Zverev
Según los textos consultados, el alemán ha asegurado que terminará el año como número uno del mundo, algo que parece prácticamente garantizado porque Sinner no puede sumar puntos. Zverev sería solo el segundo alemán en la categoría masculina en ocupar esa posición, después de Boris Becker.
Qué significaría el hito
- Relevo: Zverev ocuparía el primer puesto que hoy tiene Jannik Sinner.
- Precedente alemán: Boris Becker es, hasta ahora, el único otro alemán que ha sido número uno en la categoría masculina.
- Momento: el hito depende de que Zverev gane también en octavos de final de Viena.
Lo que viene ahora
El siguiente obstáculo son los octavos de final. Su rival saldrá del partido entre el neerlandés Tallon Griekspoor y el estadounidense Brandon Nakashima, que se disputa el miércoles. Si Zverev supera esa ronda, el lunes siguiente relevará a Sinner en lo más alto de la clasificación mundial por primera vez en su carrera.
Para Zverev, el partido de primera ronda deja también un aviso sobre su nivel antes de dar el último paso hacia el número uno. Tuvo problemas con el resto y con la derecha de un rival de 20 años que tenía la confianza de haber planteado bien el encuentro desde el segundo set.
Para Landaluce, la derrota es una carta de presentación. Demostró que puede competir con la élite y que su actuación puede servirle para su desarrollo, como destacan los textos consultados.
Por la redacción de GUAY.news.





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