Un tomate que iba a acabar en la basura se ha convertido en una planta con decenas de frutos. James Prigioni, creador de vídeos de jardinería en YouTube, sacó la rodaja de tomate de dos hamburguesas de McDonald’s, la sembró junto con sus semillas y, tras tres meses de experimento, recogió una cosecha abundante.
«Esperaba que este tomate creciera, pero no esperaba esto», resume el propio Prigioni. La planta cultivada en el suelo dio decenas de tomates, hasta el punto de que, según él, parecía tener dificultades para madurar tanta fruta a la vez. Y el resultado le dejó una conclusión personal: este es probablemente su experimento favorito de todos los que ha hecho.
El hortelano tenía ya cierta práctica en este tipo de pruebas, que ha ido mostrando en su canal de vídeos de jardinería, donde ya había realizado experimentos de este tipo en publicaciones anteriores. En esta ocasión quería comprobar si era posible obtener una planta entera a partir de un tomate de hamburguesa. Lo que no esperaba era la variedad que acabó saliendo ni la cantidad de fruta.
Dos hamburguesas, dos métodos de siembra
Para el primer intento, Prigioni compró una Deluxe Quarter Pounder with cheese, sacó una rodaja de tomate y extrajo dos semillas. Las frotó sobre una toalla de papel para eliminar la capa gelatinosa que las recubre y que puede inhibir la germinación, un paso habitual cuando se quieren aprovechar semillas de tomate.
En el segundo intento cambió de técnica. Con una segunda Quarter Pounder, sacó otra rodaja de tomate y, en lugar de extraer las semillas una a una, plantó la rodaja entera. Así pudo comparar dos formas distintas de partir de la misma fruta, una con semillas aisladas y otra con la rodaja completa.
Ayudado por una esterilla calefactora y una lámpara de cultivo, ambos grupos de plántulas germinaron y brotaron en unos vasos rojos de la marca Solo rellenos de tierra. El proceso fue rápido: bastó aproximadamente una semana. Cuando las plantas estuvieron bien establecidas, Prigioni las separó para que crecieran de forma individual antes de llevarlas al exterior.
Suelo frente a cubo: cuidados y resultados
Ya en el jardín, plantó un ejemplar directamente en el suelo y otro en un cubo de 5 galones. A medida que apareció tizón (blight), fue retirando las hojas inferiores, y empleó una jaula para tomates con el fin de sostener las plantas mientras crecían y se cargaban de fruto. A la planta del cubo le añadió además tierra abonada y acolchado (mulch).
Las dos plantas no rindieron igual. La del cubo produjo menos que la plantada en el suelo, algo que Prigioni atribuye a un riego insuficiente en los días de más calor. En cambio, maduró antes, probablemente por el estrés al que había estado sometida. La del suelo, la más productiva, empezó a mostrar problemas de salud en el cuarto mes, aunque sin que eso afectara a la producción de fruta.
Decenas de tomates en la planta cultivada directamente en el suelo
«La planta tenía tantos tomates que parecía tener un poco de dificultad para madurar tanta fruta a la vez. Quiero decir, he tenido algunas plantas con muchos tomates, pero nunca en mi vida había visto una sola planta de tomate con tanta fruta. Me dejó completamente asombrado».
James Prigioni
En cuanto al sabor, el veredicto es positivo: según Prigioni, los tomates de ambas plantas estaban buenos y eran dulces.
Una variedad inesperada y la comparación con los tomates de vivero
La sorpresa llegó también con el tipo de tomate. Prigioni creía que sería de tipo beefsteak, pero las plantas dieron tomates de tipo Roma. Supone que el tomate de la hamburguesa era probablemente un híbrido, por sus características de maduración. Se trata de una suposición suya, no de un dato confirmado.
La University of Georgia Extension advierte de que las semillas de plantas híbridas a menudo no reproducen fielmente a la planta madre, por lo que una nueva siembra a partir de ellas podría dar resultados distintos. En otras palabras: lo que salió de esa rodaja de hamburguesa no tiene por qué repetirse si se vuelven a plantar sus semillas.
Para tener un punto de comparación, Prigioni cultivó a la vez, en otra zona del huerto, tomates Roma comprados en Lowe’s. El resultado fue distinto al de la planta nacida de la hamburguesa, y así lo describe el propio Prigioni:
«En otra zona del huerto cultivé tomates Roma que compré en Lowe’s, y los planté al mismo tiempo que los tomates de McDonald’s. La cosecha no fue tan grande, pero la fruta maduró mucho más uniformemente, y pude recoger muchísima fruta fresca directamente de la mata que ya estaba madura».
James Prigioni
Es decir, la planta nacida de la hamburguesa ganó en cantidad, y los tomates de vivero, en uniformidad de maduración.
Qué significa el experimento
El experimento, en definitiva, no pretende extraer reglas científicas generales, pero sí invita a mirar con otros ojos algo tan cotidiano como el tomate de una hamburguesa, incluso en el terreno de la comida rápida. Prigioni lo resume así:
«En general, me sorprendió el nivel de producción. Y este es probablemente mi experimento favorito de todos los que he hecho. Quiero decir, poder coger una hamburguesa con queso, sacar un tomate de ella, cultivar una planta de tomate y luego cosechar libras y libras de tomates es una experiencia tan única y refrescante».
James Prigioni
Para situar el proceso en el tiempo, el experimento siguió esta secuencia:
- Una semana aproximadamente tras la siembra: germinan y brotan ambos grupos de plántulas en vasos rojos Solo.
- Cuarto mes: la planta del suelo empieza a tener problemas de salud, sin afectar a la producción de fruto.
- Tres meses: las plantas producen abundante fruto.
El experimento partió de dos semillas extraídas de la primera hamburguesa y de una rodaja entera de la segunda, y terminó con una planta cargada de tomates de tipo Roma, una variedad que Prigioni no esperaba.
Por la redacción de GUAY.news.





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