Cuando a Maya Higa le ofrecieron nadar con los cachalotes que viven en las aguas caribeñas de Dominica, dijo que no. Había viajado hasta allí para aprender sobre estos animales y, en lugar de usar cámaras convencionales, encendió su transmisión en directo. Habló con la tripulación del barco y con el personal local sobre su trabajo y sus vidas, y compartió las ballenas con su comunidad desde su perspectiva, en la superficie.
El gesto resume el modelo de Alveus, el santuario de vida silvestre que Higa fundó en 2021 en Austin (Texas). Es a la vez un espacio físico y un centro de educación virtual, y se ha vuelto financieramente autosostenible gracias a las donaciones de quienes la siguen en Twitch. Ha recaudado más de 7,5 millones de dólares para causas de conservación desde su fundación.
Higa ha sido nominada para la serie Local Changemakers 2026, dedicada a emprendedores sociales de 30 años o menos. La nominó Maggie Kaplan, que viajó con ella a Dominica y que subraya la coherencia de su forma de actuar.
«Ella no participaría en una actividad que sus seguidores no pudieran hacer.»
Maggie Kaplan
7,5 millones de dólares recaudados por Alveus para causas de conservación desde su fundación.
De una transmisión de 21 horas a un santuario
Alveus nació con una transmisión benéfica de 21 horas en Twitch que recaudó más de 500.000 dólares. Aquel directo fue la culminación de una trayectoria previa: Higa creció en el norte de California y estudió Educación y Comunicación Agrícola en Cal Poly San Luis Obispo. Esa formación combina la enseñanza con la comunicación aplicada a la agricultura y al medio rural, dos caminos que más tarde confluyeron en su trabajo con animales.
En la universidad trabajó como cuidadora de zoológico y realizó prácticas en instalaciones acreditadas por la Association of Zoos and Aquariums (AZA), la asociación que agrupa a zoos y acuarios de Norteamérica y que fija estándares de bienestar animal y de gestión para sus miembros. Obtuvo además la licencia de cetrería, el arte de trabajar con aves rapaces, y se convirtió en rehabilitadora de fauna silvestre con licencia.
Parte de su trabajo consistía en acudir a colegios y fiestas de cumpleaños para enseñar a los niños sobre animales en persona. Kaplan se declara muy impresionada por su dedicación en todos los frentes.
Esa cercanía con el público fuera del aula es la que Higa trasladó después a internet. Alveus no es solo un recinto: es una forma de llevar animales reales a personas que no pueden visitarlo.
Embajadores animales y un directo que no se apaga
El santuario alberga embajadores animales no liberables: animales que no pueden sobrevivir en la naturaleza pero que pueden representar a su especie y a los ecosistemas de los que proceden. Su función no es la exhibición, sino que el público conozca a una especie a través de un individuo concreto.
Un directo en Twitch, activo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, permite al público observarlos, conocerlos por su nombre y aprender sobre sus equivalentes salvajes. Los espectadores vuelven, reconocen a los animales y debaten en el chat. Según Kaplan, esa cercanía es la gran ventaja del vínculo entre creador y espectador frente a la difusión tradicional.
El modelo se sostiene con las aportaciones de quienes siguen el directo. Twitch donó 100.000 dólares al santuario, una cifra que se suma a la recaudación de la transmisión fundacional.
La colaboración con WWF, por su parte, extendió el trabajo más allá del propio recinto. Otros creadores de contenido pueden visitar el santuario, dirigir programas educativos y llevar el mensaje de conservación a comunidades que Alveus no alcanzaría de otro modo.
Este año, Higa también subió al escenario de una charla TED en Londres, titulada «The wildlife sanctuary you can visit from anywhere», en la que explicó cómo se puede visitar un santuario desde cualquier lugar. La charla refleja la idea central del proyecto: que la visita no depende de la distancia física.
Una divulgación para una generación nueva
Para Kaplan, lo que hace Higa va más allá de un canal de animales. Sostiene que llega a una generación completamente nueva de jóvenes de 18 a 30 años a través de plataformas de redes sociales que hablan a su demografía. Higa supera el millón de seguidores en sus plataformas.
En palabras de Kaplan, «está creando un nuevo tipo de divulgación», una plataforma educativa sobre diferentes especies y su importancia para nuestro medio ambiente. Esa idea conecta con los proyectos que Alveus tiene en marcha.
«Está llegando a una generación completamente nueva de jóvenes de 18 a 30 años a través de plataformas de redes sociales que hablan a su demografía.»
Maggie Kaplan
Más de un millón de seguidores de Maya Higa en sus plataformas.
Proyectos en marcha: de la educación a la ciencia y la cría
El primero es el Pollinator Census, la primera iniciativa de ciencia comunitaria del santuario. Los miembros de la comunidad observan especies de polinizadores en el jardín y entomólogos las identifican, lo que genera datos para la investigación de conservación de insectos. Es el primer paso en el que el público participa directamente en la recogida de información científica.
El segundo es el Alveus Research and Recovery Institute (ARRI), que se desarrolla en colaboración con el programa Saving Animals from Extinction (SAFE) de la AZA. Su primer objetivo es un programa de cría en cautividad y liberación para dos especies en peligro crítico: el lobo gris mexicano y el lobo rojo. Las especies en peligro crítico son las que se encuentran en el grado más alto de amenaza de extinción.
Según el texto, con ARRI el santuario pasa de la educación a la intervención directa en la supervivencia de especies.
Qué viene ahora
Mientras tanto, el santuario sigue creciendo: llegan nuevos embajadores animales, se construyen recintos y se incorpora personal. Por ahora no se han anunciado fechas concretas para los primeros pasos del programa de cría y liberación.
Por la redacción de GUAY.news.





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