Karl Bushby ya está en casa. El lunes 2 de noviembre de 2026, el aventurero británico llegó a Hull, la ciudad donde vive la familia de su madre, tras una travesía a pie que comenzó el 1 de noviembre de 1998 en Punta Arenas, Chile. Han sido 28 años de camino y unos 50.000 kilómetros, con cuatro continentes, desiertos, selvas y mares helados de por medio.
75 millones de pasos estimados en 28 años de caminata
Bushby, exparacaidista de 57 años, entró en la plaza Queen Victoria rodeado de simpatizantes y autoridades locales. En los últimos kilómetros empujó su carrito de equipaje, al que llama «La Bestia», cargado con equipos médicos y sacos de dormir. Antes había completado el último tramo por el noreste de Inglaterra y atravesado la niebla por el puente Humber.
La expedición, bautizada como «Expedición Goliat», se presenta como la primera vez que una persona recorre el mundo en una caminata continua, sin usar vehículos para avanzar y sin regresar a suelo británico durante el trayecto.
Un plan de 12 años que duró casi tres décadas
El plan inicial era tardar unos 12 años. La expedición se alargó casi tres décadas por trabas de visado, las restricciones de la pandemia de COVID-19 y la pérdida de patrocinadores tras la crisis económica global de 2008. Las reglas eran claras: no usar transporte para avanzar y no volver a casa hasta llegar por sus propios medios.
El viaje empezó tras una reconstrucción de su vida personal después de la ruptura de su matrimonio. Mientras caminaba, su madre, Angela, de 75 años, seguía el viaje y reunía recortes de prensa en álbumes. Bushby no la veía desde 1998.
Selvas y camuflaje en el Darién
Uno de los tramos más duros fue el Tapón del Darién, la selva sin carreteras entre Colombia y Panamá, con presencia de grupos armados. Allí recurrió a tácticas de supervivencia y camuflaje: se tiñó el pelo y la piel y vistió ropa hecha jirones.
Él mismo lo explicó en una entrevista: «Las personas sin hogar son prácticamente invisibles: nadie les presta atención […] Teñí mi pelo y la piel, y dejé mi ropa hecha jirones. Llevaba mis cosas en sacos».
El Estrecho de Bering, sobre témpanos
En la primavera de 2006 cruzó el Estrecho de Bering, entre Alaska y Siberia, junto al aventurero francés Dimitri Kieffer. Avanzaron sobre témpanos a la deriva y nadaron en aguas a 0 °C, con trineos de 90 kilos, durante 240 km recorridos en 14 días.
En mitad del cruce tuvieron que aligerar la carga. «Mi expedición estaba en peligro. Así que tiramos los suministros por la borda: las escopetas, la radio», recordó Bushby.
Arresto en Rusia y una deportación revertida
Al pisar territorio ruso, las autoridades fronterizas los arrestaron por ingreso no autorizado y se inició un proceso de deportación. Se revirtió tras la apelación judicial y las intervenciones del exviceprimer ministro británico John Prescott y de Roman Abramovich, entonces gobernador de Chukotka.
Nadar cuando la ruta terrestre se cerró
Para evitar zonas en conflicto como Ucrania e Irán, Bushby nadó por el mar Caspio hasta Azerbaiyán, en torno a 300 km en tramos a lo largo de 31 días. Según sus declaraciones, la ruta terrestre prevista se había vuelto imposible.
Ya en Europa no recibió autorización para usar el túnel de servicio del Eurotúnel. Cruzó entonces el Canal de la Mancha a nado, acompañado, y desembarcó en la playa Shakespeare, cerca de Dover, en octubre de 2026, el mes anterior a su llegada a Hull.
La ayuda de desconocidos a lo largo del camino
Por el camino no estuvo solo. Transportistas y residentes de América, Asia y Europa le proporcionaron víveres y cobijo. Según explicó Bushby, «la gente conduciría ocho horas por la carretera, desconocidos completos para encontrarme y alimentarme».
Al resumir la hazaña, afirmó: «No lo hice solo. Hubo un equipo grande, el equipo más grande: la Tierra. Eso es lo que hizo falta para traerme de regreso».
Un reencuentro de 28 años
En la casa de la infancia de Bushby, en un barrio residencial de Hull, le esperaba su madre, Angela, que había seguido el viaje y reunido recortes de prensa en álbumes. Al abrazarla ante los medios bromeó: «¿Dónde he estado?».
Abrazó también por primera vez a su nieta de 12 años y conoció en persona a su hijo Adam, de 36 años, que se hizo padre durante el viaje. Adam dijo: «Hubo momentos de mi vida en los que simplemente necesitas a tu padre».
Una bienvenida oficial en Hull
La bienvenida oficial contó con la alcaldesa de Hull, Maria Coward, y con el cineasta alemán Werner Herzog. El diputado Karl Turner leyó un mensaje del primer ministro, Andy Burnham, que destacó la determinación del exsoldado y agradeció sus años en el Regimiento de Paracaidistas.
Ante la multitud, Bushby no ocultó su emoción: «Estoy seguro de que nunca ha habido una bienvenida a casa como esta. ¡Es una locura! Muchísimas gracias».
Qué viene ahora
Bushby descartó nuevas caminatas continentales. Su siguiente paso será contar la historia: prepara un libro autobiográfico y un largometraje documental sobre la travesía. Después de 28 años de camino, el aventurero se queda, de momento, en Hull.
Por la redacción de GUAY.news.





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