El diario para gente que no quiere amargarse la vida

Resultados al instante. Pulsa Intro para verlos todos.

Leer GUAY.news en…

Traducción automática de Google; el original está en español.

Ciencia

Descubren en Colombia una cuarta especie de nenúfar gigante

Un horticultor de Kew describe la Victoria colombiana, una nueva especie de nenúfar gigante con solo 30 a 50 ejemplares silvestres.

Laguna amazónica al amanecer con grandes hojas flotantes de nenúfar y una canoa de madera en la orilla

Todo empezó con una fotografía de Instagram. Una de tantas imágenes de un nenúfar gigante, etiquetada como Victoria amazónica, la especie más común de estas plantas acuáticas. Pero la geolocalización decía Inírida, en la cuenca alta del río Orinoco, y eso despertó las sospechas de Carlos Magdalena, horticultor especializado en investigación botánica y científica en el Real Jardín Botánico de Kew, en Londres.

De aquella intuición ha salido un hallazgo poco frecuente en la botánica actual: una nueva especie de nenúfar gigante, la Victoria colombiana, descrita en un artículo publicado en la revista Phytotaxa. Es la cuarta especie de nenúfar gigante conocida por la ciencia y la segunda que Magdalena logra identificar.

La historia combina una red social, imágenes de satélite, una búsqueda que estuvo a punto de fracasar y un barquero local que conocía la selva como la palma de su mano. Y se cierra con una advertencia: se calcula que quedan solo entre 30 y 50 ejemplares en estado silvestre.

Una foto de Instagram que no cuadraba

Magdalena lo cuenta con sencillez. «Un día estaba mirando Instagram y vi una foto de una Victoria; al principio pensé: “bueno, otra foto de una Victoria”. Pero luego, al ver la geolocalización, decía Inírida. Como he viajado un poco por Colombia, sabía que esa planta no debería estar allí».

«Un día estaba mirando Instagram y vi una foto de una Victoria; al principio pensé: “bueno, otra foto de una Victoria”. Pero luego, al ver la geolocalización, decía Inírida. Como he viajado un poco por Colombia, sabía que esa planta no debería estar allí».

Carlos Magdalena, horticultor en Kew

La fotografía describía la planta como Victoria amazónica, una especie de nenúfar gigante más común. Pero el lugar indicado, en una zona remota del este de Colombia, no encajaba con lo que el horticultor conocía. Esa discrepancia entre la etiqueta y el sitio fue lo que lo llevó a seguir el rastro.

No se trataba de un aficionado cualquiera. Hace cuatro años, Magdalena había identificado la especie más grande del mundo, la Victoria boliviana, cuyas hojas superan los 3 metros de diámetro. Esa experiencia previa le dio el criterio necesario para sospechar que, en las lagunas cercanas al Inírida, podía haber algo distinto de lo ya catalogado.

Google Maps ayuda a localizar la planta en plena selva

Para comprobar su sospecha, Magdalena recurrió a una herramienta al alcance de cualquiera. «Consulté Google Maps. Incluso desde el teléfono se pueden distinguir las enormes hojas de la Victoria en las imágenes satelitales; así fue como localicé una planta en medio de la selva».

«Consulté Google Maps. Incluso desde el teléfono se pueden distinguir las enormes hojas de la Victoria en las imágenes satelitales; así fue como localicé una planta en medio de la selva».

Carlos Magdalena

Las imágenes mostraban varias hojas pertenecientes a un mismo ejemplar en lagunas cercanas al río Inírida. Las hojas de estos nenúfares son tan grandes que resultan visibles desde el espacio: las de la Victoria colombiana pueden alcanzar hasta 2 metros de diámetro, y una hoja puede tardar hasta una semana en llegar a ese tamaño.

Con esa localización en la mano, Magdalena organizó una expedición. Según el relato, se produjo dos años después de que viera la fotografía en Instagram. El texto no precisa una fecha absoluta, y tampoco queda del todo claro si ese «dos años más tarde» se refiere a la foto o a otro hito, por lo que no se puede fijar el calendario con más detalle.

Cinco días de búsqueda y una última oportunidad

La primera incursión no salió como se esperaba. Tras cinco días de búsqueda, el equipo solo halló dos plantas, y ninguna de ellas estaba en flor. Era un problema serio: la flor es un requisito indispensable para determinar si se trata de una nueva especie.

Cuando el equipo estaba a punto de regresar, apareció la ayuda inesperada. Un barquero local aseguró conocer el lugar donde había más ejemplares. Con poco que perder, se organizó una última incursión, esta vez nocturna. El barquero no se identifica por su nombre en el relato.

La expedición se realizó en bote, a través de la selva tropical inundada, y llegó a la laguna poco antes del amanecer. Era, en la práctica, la última oportunidad de confirmar lo que sugerían las imágenes de satélite.

La noche en que apareció la Victoria colombiana

Magdalena recuerda aquella travesía como una experiencia intensa. «Fue una experiencia increíble. Navegamos en la oscuridad durante cuatro horas y media; el hombre conocía cada árbol, cada tipo de rama, lo que le permitía determinar el nivel del agua. Poco antes del amanecer, cuando empezaba a haber algo de luz, llegamos a la laguna y allí estaban: cinco plantas, dos o tres de ellas flotando. Debo confesar que… bueno, llegué a llorar».

«Fue una experiencia increíble. Navegamos en la oscuridad durante cuatro horas y media; el hombre conocía cada árbol, cada tipo de rama, lo que le permitía determinar el nivel del agua. Poco antes del amanecer, cuando empezaba a haber algo de luz, llegamos a la laguna y allí estaban: cinco plantas, dos o tres de ellas flotando. Debo confesar que… bueno, llegué a llorar».

Carlos Magdalena

El papel del barquero fue decisivo. Su conocimiento del terreno, capaz de interpretar el nivel del agua a partir de los árboles y las ramas en plena oscuridad, permitió llegar a un punto que el equipo no había alcanzado en cinco días de búsqueda.

El resultado de la expedición fue la localización de cinco plantas, dos o tres de ellas flotando, frente a las dos halladas en la primera búsqueda. Con esos ejemplares, el trabajo científico pudo seguir su curso y culminar en la descripción formal de la especie.

Del campo al artículo científico

La nueva especie quedó descrita en un artículo publicado en la revista Phytotaxa, donde se formaliza la Victoria colombiana como especie distinta de las ya conocidas. El texto de partida no precisa los autores del estudio ni su fecha de publicación, de modo que no es posible confirmar esos datos a partir de la información disponible.

Según los hechos recogidos, el hallazgo sitúa a la especie como la cuarta de nenúfar gigante conocida por la ciencia. Es la segunda que Magdalena logra identificar, lo que muestra que su trabajo no se limitó a un único descubrimiento.

Las cifras que rodean el hallazgo

Datos clave

  • Días de búsqueda en la primera expedición: 5.
  • Plantas halladas en esa primera búsqueda: 2, ninguna en flor.
  • Navegación nocturna: 4 horas y media.
  • Plantas encontradas en la última incursión: 5, dos o tres de ellas flotando.
  • Diámetro máximo de las hojas de la Victoria colombiana: hasta 2 metros.
  • Tiempo que puede tardar una hoja en alcanzar ese tamaño: hasta una semana.
  • Diámetro de las hojas de la Victoria boliviana: más de 3 metros.
  • Ejemplares estimados en estado silvestre: entre 30 y 50.
  • Especies de nenúfar gigante conocidas por la ciencia: 4.

Más de 3 metros es el diámetro de las hojas de la Victoria boliviana, la especie de nenúfar gigante más grande del mundo, identificada por Magdalena hace cuatro años.

La comparación con la Victoria boliviana ayuda a situar la escala. Esa especie tiene hojas de más de 3 metros de diámetro, capaces de soportar a al menos dos personas. La Victoria colombiana tiene hojas de hasta 2 metros.

Conviene distinguir dos cuentas que pueden confundirse. La Victoria colombiana es la cuarta especie de nenúfar gigante conocida por la ciencia, y es la segunda que identifica Magdalena. No se contradicen: una cifra se refiere al total de especies conocidas y la otra, a las que ha identificado él.

Una especie que nace en peligro

El hallazgo llega con una nota de urgencia. Los investigadores estiman que existen entre 30 y 50 ejemplares en estado silvestre, una cifra muy baja que sitúa a la especie en una posición frágil. El texto no identifica quiénes realizaron esa estimación.

Entre 30 y 50 ejemplares silvestres de Victoria colombiana, según la estimación de los investigadores citados.

Por eso, Magdalena trabaja para que la Victoria colombiana sea incluida en la Lista Roja de la UICN en la categoría de «en peligro crítico». Es el paso previo para que la especie reciba atención y protección. No se han indicado plazos para ese proceso.

La descripción formal de una especie es, en sí misma, una herramienta de conservación: lo que no está catalogado difícilmente puede protegerse. Dar nombre a la Victoria colombiana abre la puerta a hacerlo.

Qué viene ahora

El próximo paso anunciado es la inclusión de la especie en la Lista Roja de la UICN bajo la categoría de «en peligro crítico», un trámite que Magdalena impulsa. Las fuentes consultadas no indican plazos para ello ni detallan las medidas de protección que podrían seguir.

Tampoco se precisan los próximos trabajos de campo sobre las lagunas del Inírida. Con los datos disponibles, el seguimiento de la especie queda por concretar.

Por qué importa

El caso muestra que todavía quedan especies grandes y llamativas por describir, incluso entre plantas cuyas hojas se distinguen desde el espacio. Hizo falta la mirada de un especialista, una geolocalización que no cuadraba y el conocimiento de un barquero local para dar con ellas.

También ilustra cómo herramientas cotidianas, como una red social o las imágenes satelitales de Google Maps, pueden servir de pista a la investigación botánica cuando las usa alguien con experiencia. La fotografía de Instagram podría haber pasado desapercibida; la sospecha informada de Magdalena la convirtió en el origen de un descubrimiento.

Y, sobre todo, queda una tarea pendiente: proteger una especie que se descubre cuando quedan entre 30 y 50 ejemplares silvestres. La inclusión en la Lista Roja de la UICN será el primer paso para que el hallazgo tenga consecuencias más allá de la descripción científica.

Por la redacción de GUAY.news.

¿Qué te ha parecido?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Los comentarios se moderan (de forma automática con IA y por una persona) conforme a nuestras normas de la comunidad. Protección de datos. Responsable: WEBSITESYSEO S.L. Finalidad: publicar y moderar tu comentario. Legitimación: ejecución del contrato y, en su caso, tu consentimiento. Destinatarios: no se ceden datos salvo obligación legal; encargados con contrato. Derechos: acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad en info@guay.news. Más información.