El pollo al ajillo es de esos platos que llenan la casa de buen olor y que desaparecen de la cazuela en un pispás. Lleva pocos ingredientes, se hace en menos de una hora y admite pan a discreción para mojar en su salsita.
Ingredientes
Para 4 raciones:
- 1 pollo troceado pequeño (unos 1,5 kg)
- 1 cabeza de ajos (10-12 dientes)
- 150 ml de vino blanco seco
- 100 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 hoja de laurel
- 1 guindilla (opcional)
- 2 cucharadas de perejil fresco picado
- Sal y pimienta negra
Preparación
- Salpimienta los trozos de pollo.
- En una cazuela amplia, calienta el aceite a fuego suave y dora los ajos enteros ligeramente chafados, con su piel, durante 2-3 minutos. Retíralos y resérvalos para que no se quemen.
- Sube el fuego y dora el pollo por tandas, 12-15 minutos en total, hasta que esté bien dorado por todos lados.
- Devuelve los ajos a la cazuela, añade el laurel y la guindilla y vierte el vino. Deja que se evapore el alcohol durante 2 minutos mientras rascas el fondo con una cuchara de madera.
- Tapa y cocina a fuego medio-bajo unos 20 minutos, dando la vuelta a los trozos de vez en cuando, hasta que el pollo esté hecho.
- Destapa los últimos minutos para que la salsa reduzca y el pollo coja brillo. Espolvorea el perejil y sirve.
Trucos para que salga de diez
- El dorado es el sabor: no amontones el pollo en la cazuela o se cocerá en vez de dorarse.
- Pide al carnicero que lo trocee pequeño: se hace antes y queda más sabroso.
- Si te gusta con más salsa, añade un chorrito de caldo de pollo junto al vino.
- Acompáñalo con patatas fritas caseras o una ensalada verde.





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