El centro de día Parque Castrelos de Vigo ha dado un paso innovador al incorporar gafas de realidad virtual inmersiva en su práctica diaria. Esta tecnología se utiliza ahora como herramienta de apoyo para favorecer la estimulación cognitiva, sensorial y física de las personas usuarias, abriendo nuevas vías de bienestar en el ámbito gerontológico. La iniciativa demuestra cómo las herramientas digitales más vanguardistas pueden integrarse con éxito en el cuidado diario de las personas mayores.
Colaboración entre investigación y dependencia
El proyecto nace fruto de una estrecha cooperación entre el ámbito académico y el sector asistencial. En concreto, la iniciativa surge de la colaboración entre la investigación universitaria —representada por el grupo Healthyfit del Instituto Galicia Sur y la Universidad de Vigo (UVigo)—, el Servicio Gallego de Salud (Sergas) y los profesionales de la dependencia. Este puente entre la ciencia y la práctica asistencial comenzó a gestarse tras unas jornadas organizadas por la Asociación Gallega del Sector de la Dependencia en Lugo.
La participación gallega en este ámbito va más allá de lo local. Cuatro especialistas españoles han participado de manera directa en la elaboración de la guía europea dedicada al uso de la realidad virtual, situando el trabajo desarrollado en Galicia en el mapa de las buenas prácticas europeas dentro de la atención sociosanitaria.
Superar estereotipos y conectar con la persona
Lejos de los prejuicios habituales sobre la brecha digital en la tercera edad, la acogida de esta tecnología ha superado todas las previsiones iniciales entre los participantes. Tal como explica Iria Argones, «podemos tener el estereotipo edadista de pensar que al ser tecnología la van a rechazar, pero sucedió todo lo contrario».
Desde una perspectiva centrada en el bienestar individual, los profesionales buscan constantemente propuestas que resulten significativas. En este sentido, Ángeles Álvarez Pereira señala que el trabajo diario se enfoca en ofrecer actividades con sentido, aunque matiza la dificultad añadida cuando el deterioro cognitivo es avanzado: «Cuando las capacidades cognitivas están muy mermadas es muy difícil conectar con ellas y ofrecerles una ocupación con sentido. La realidad virtual inmersiva ofrece esa oportunidad». Es entonces cuando, según describe la propia Álvarez Pereira, «se produjo la magia».
Beneficios físicos y emocionales
El impacto de sumergirse en estos entornos virtuales se traduce en mejoras tangibles para la autoestima y la motivación. Al verse inmersos en la experiencia, los usuarios logran olvidar de manera temporal sus limitaciones físicas, lo que impulsa su seguridad personal. Como ejemplo del potencial de esta herramienta, se han registrado situaciones en las que la atención de una persona con deterioro cognitivo se prolonga durante 15 minutos al escuchar música clásica dentro de la simulación.
Las impresiones de quienes ya han probado el dispositivo reflejan el éxito de la iniciativa. Charo, usuaria del centro, comparte su entusiasmo al afirmar: «Yo encuentro las gafas fabulosas, miras de otra manera, te das más cuenta de las cosas». Además, la vivencia despierta recuerdos y emociones dormidas, permitiendo experiencias tan intensas como la expresada por la propia usuario tras una simulación: «Llegué a escalar, yo era muy decidida».
Esta experiencia pionera en Vigo subraya el valor de aplicar la tecnología con sensibilidad humana, demostrando que la innovación y el cuidado cercano pueden ir de la mano para transformar la rutina en los centros de mayores.
Por la redacción de GUAY.news.





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