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Salud

Caen casi un 78% las consultas precancerosas, tras la vacuna

En Brasil, las consultas por lesiones precancerosas en adolescentes bajaron casi un 78% tras la vacunación contra el VPH en el sistema público.

Adolescente sentada junto a su madre en la sala de espera de un centro de salud, con luz natural de mañana.

Las consultas médicas por lesiones precancerosas de cuello uterino en adolescentes brasileñas han caído casi un 78% desde que el sistema público de salud comenzó a vacunar contra el virus del papiloma humano (VPH). El dato procede de un estudio publicado en la revista científica Human Vaccines & Immunotherapeutics, elaborado por investigadores de la farmacéutica MSD, que han analizado la evolución de las primeras consultas en el Sistema Único de Saúde (SUS) entre 2011 y 2023.

Lo que hace relevante el trabajo es que no se limita a contar vacunas administradas, sino que observa un efecto concreto en la enfermedad que la vacuna pretende prevenir. El VPH es el principal causante del cáncer de cuello uterino, que se desarrolla a partir de lesiones no tratadas, denominadas neoplasias intraepiteliales cervicales de alto grado. La vacunación previene la infección y, con ello, la aparición de esas lesiones que pueden evolucionar hacia un tumor.

El estudio llega en un momento en que el Ministerio de Salud de Brasil mantiene la vacunación en la red pública y lanza campañas para recuperar a jóvenes que no se inmunizaron a tiempo. Los autores sostienen que sus resultados son un indicador temprano de lo que puede lograr la inmunización masiva, aunque advierten de que el efecto depende de que se mantengan las coberturas.

Cómo se midió el descenso

Los datos proceden del Sistema de Información Ambulatorial de Salud (SIA), la base de registros de la atención ambulatoria del SUS. Los investigadores han tomado en cuenta las primeras consultas registradas con códigos de diagnóstico específicos para estas lesiones, siempre que estuvieran acompañadas de al menos un procedimiento pertinente. Es decir, no se cuentan todas las visitas relacionadas con el VPH, sino las primeras atenciones por lesiones de este tipo.

El foco del análisis está en las adolescentes de 15 a 19 años. Según los autores, este es el único grupo de edad que registró descensos tan expresivos, y coincide con el público que fue vacunado de forma masiva por el SUS. Esa coincidencia es el argumento central del trabajo: si la caída se hubiera producido en todos los grupos por igual, sería más difícil atribuirla a la vacuna.

Para valorar el efecto, el equipo comparó la curva real de consultas con una estimación basada en la tendencia de casos previa a la vacunación. Según esa comparación, en el periodo de 2011 a 2019 se registraron 2.620 primeras consultas en adolescentes, frente a 7.688 estimadas sin vacunación en el mismo periodo. Los investigadores calculan que cerca de 5.000 casos podrían haberse evitado.

Los autores también analizaron otras infecciones de transmisión sexual para comprobar si el descenso podía explicarse por un cambio general en el comportamiento o en el uso de los servicios sanitarios. El resultado fue el contrario: la tasa de búsqueda de servicios médicos por otras ITS en adolescentes de 15 a 19 años subió de 1,7 en 2015 a 10,8 en 2023. Según el texto del estudio, este patrón refuerza la idea de que la reducción de las lesiones no responde a una menor atención sanitaria en general.

Antecedentes: la vacuna en el SUS desde 2014

El SUS empezó a ofrecer la vacuna contra el VPH en 2014, dirigida a niñas y adolescentes. Tres años después, en 2017, la cobertura se amplió al sexo masculino, de modo que desde entonces también los niños pueden recibir la inmunización dentro del sistema público. Hoy la vacuna se aplica a personas de 9 a 14 años.

Antes de que la vacunación alcanzara a la población, las consultas por estas lesiones en adolescentes de 15 a 19 años ya mostraban un nivel considerable. En 2011 se registraron 474 atenciones. Tras el inicio de la vacunación, la cifra subió a 603 en 2015, un dato que los investigadores sitúan poco después del arranque del programa. A partir de ahí, las consultas comenzaron a bajar en los años siguientes, y el estudio las recoge con los valores de 2019 y 2023.

La secuencia de la cronología permite seguir ese recorrido año a año:

  • 2011: 474 adolescentes de 15 a 19 años atendidas en el SUS por la enfermedad.
  • 2014: el SUS comienza a ofrecer la vacuna contra el VPH a niñas y adolescentes.
  • 2015: 603 consultas en adolescentes de 15 a 19 años, poco después del inicio de la vacunación.
  • 2017: la cobertura de la vacuna se amplía al sexo masculino.
  • 2019: 299 consultas en adolescentes de 15 a 19 años.
  • 2023: 136 consultas en adolescentes de 15 a 19 años.

Conviene tener presente que el estudio no ofrece una explicación de por qué el número de consultas subió antes de bajar. Lo que sí recoge es la comparación entre la curva real y la curva previa a la vacunación, que es la base de las estimaciones de casos evitados.

Las cifras del descenso y del contexto

Casi 78% de descenso en las consultas por lesiones precancerosas entre adolescentes tras el inicio de la vacunación en el SUS.

Los números concretos ayudan a dimensionar el cambio. La tasa de consultas por cada 100.000 adolescentes pasó de 7,1 en 2015 a 1,8 en 2023. En el mismo periodo, la tasa de búsqueda de servicios por otras ITS en ese grupo de edad creció de 1,7 a 10,8, un movimiento que los autores contraponen al descenso de las lesiones.

Claves del estudio

Estas son las cifras principales que recoge el trabajo, tal como aparecen en los datos disponibles:

  • Adolescentes de 15 a 19 años atendidas en el SUS por la enfermedad en 2011: 474.
  • Adolescentes de 15 a 19 años atendidas en 2015, tras el inicio de la vacunación: 603.
  • Consultas en 2019: 299. Consultas en 2023: 136.
  • Primeras consultas en adolescentes de 2011 a 2019: 2.620, frente a 7.688 estimadas sin vacunación.
  • Casos que podrían haberse evitado: cerca de 5.000.

El contexto de la enfermedad da peso a estas cifras. El cáncer de cuello uterino es el tercer tipo más frecuente entre las mujeres en Brasil. Cada año se diagnostican cerca de 19.000 nuevos casos en el país y se registran cerca de 7.000 muertes por esta causa. Según los datos del estudio, alrededor del 80% de las personas tendrán contacto con el VPH en algún momento de su vida, lo que explica que la prevención tenga un alcance tan amplio.

El VPH no solo se relaciona con el cuello uterino. El virus también causa otros cánceres, como los de pene, ano, vagina y orofaringe. Según la información recogida, no todos los subtipos del virus tienen potencial cancerígeno, y son precisamente los que sí lo tienen los que la vacuna busca prevenir.

Qué significa según los investigadores

Los autores del trabajo no presentan el descenso como una prueba definitiva, sino como un indicio prometedor. Sus palabras más destacadas recogen esa cautela y, al mismo tiempo, la lectura que hacen del resultado:

«Este resultado refuerza que la reducción de los casos de lesiones de alto grado entre las adolescentes probablemente no es consecuencia de cambios seculares en la salud sexual o en la utilización de los servicios de salud.»

Pesquisadores del estudio, autores del trabajo

En otro pasaje, el equipo define el alcance de sus datos con una fórmula precisa: el resultado «representa un indicador prometedor del impacto precoz de la vacunación contra el VPH». La palabra «precoz» es importante, porque el análisis se centra en los primeros años del programa y no en su efecto a largo plazo.

«El mantenimiento de estos avances exigirá preservar altas coberturas vacunales.»

Pesquisadores del estudio, autores del trabajo

Esa advertencia conecta con la idea que más insisten los investigadores: el beneficio observado depende de que la vacunación se mantenga alta en el tiempo. Un descenso de cobertura en los próximos años podría revertir parte del efecto, según el planteamiento del propio estudio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también aparece en el trabajo como referencia. Según la institución, el cáncer de cuello uterino puede erradicarse en algunos años si los países logran altas coberturas de vacunación, exámenes de cribado en la franja de edad indicada y un tratamiento adecuado de las neoplasias. El texto no concreta el plazo al que se refiere ese «algunos años».

Los exámenes preventivos, como el papanicolau, y la evaluación adecuada de verrugas y otros signos completan la estrategia. Según los datos, estas medidas pueden evitar que las lesiones precancerosas evolucionen a cáncer, lo que significa que la vacuna no sustituye al cribado, sino que se suma a él.

Quién queda fuera y qué viene ahora

Una de las preocupaciones del estudio es la población que no se vacunó a la edad prevista. El Ministerio de Salud realiza campañas de rescate para jóvenes de hasta 19 años que aún no se vacunaron. Al mismo tiempo, ofrece la vacuna a públicos más vulnerables: personas que ya tuvieron lesiones precancerosas, víctimas de violencia sexual y usuarios de profilaxis preexposición contra el VIH.

El paso que sugieren los investigadores apunta a la ampliación de la cobertura. Según el texto, proponen que el gobierno considere ampliar gradualmente la franja de edad cubierta por la vacuna. El estudio no detalla cómo se haría esa ampliación ni con qué calendario, y no se indican plazos concretos para ninguna de estas medidas.

Queda también abierta una cuestión de método. Los datos analizados son los de un único estudio y se basan en registros de atención ambulatoria, por lo que reflejan lo que se registró en el sistema y no todas las infecciones o lesiones existentes. Con esa cautela, el trabajo se presenta como una señal temprana que deberá confirmarse con el seguimiento de los próximos años.

Para GUAY.news, el dato más sólido del estudio es la comparación entre grupos de edad: el descenso se concentra donde la vacunación fue masiva y no aparece en la búsqueda de atención por otras infecciones. Lo que queda por ver es si esa tendencia se sostiene cuando la cobertura se mantenga, y si la recuperación de los jóvenes que no se vacunaron a tiempo permite llegar al objetivo que la OMS describe.

Por la redacción de GUAY.news.

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