La recomendación experta sobre el aire interior y la salud doméstica
La doctora Pilar Muñoz-Calero, profesional vinculada a la Cátedra Extraordinaria de Patología y Medio Ambiente de la Universidad Complutense de Madrid, ha compartido una serie de explicaciones médicas y consejos enfocados en mejorar la calidad del entorno ambiental en los hogares. Como experta en medicina ambiental especializada en investigar el efecto directo de los contaminantes en la salud humana, su postura es rotunda en lo que respecta a la climatización aromática de las estancias interiores: «Mi recomendación es no utilizar velas perfumadas, ambientadores e incienso». Esta indicación busca concienciar sobre la presencia de diversas sustancias que se liberan en las habitaciones de forma habitual.
En la actualidad, existe una oferta muy amplia de productos destinados a aromatizar las viviendas. Los comercios y supermercados ofrecen multitud de formatos diseñados para incorporar fragancias al ambiente, como aerosoles, varillas de difusión, dispositivos eléctricos de enchufe y dispensadores automáticos, que conviven en el mercado con las tradicionales velas de colores e inciensos. Entre los aromas más habituales que se comercializan se encuentran fragancias a vainilla, coco, cítricos, algodón, fresa, frutos rojos, lavanda o madera. Sin embargo, la búsqueda constante de mantener una casa permanentemente perfumada es el hábito cotidiano que la especialista cuestiona formalmente.
Según explica la doctora Pilar Muñoz-Calero, el hecho de buscar una fragancia agradable en el espacio doméstico puede derivar en la introducción ininterrumpida de elementos innecesarios para el organismo. «Es realmente muy poco recomendable, por no decir nada, que se utilicen en las viviendas con esa manía de quiero oler bien y se utilizan perfumes, ambientadores e incluso velas de estas», señala la investigadora al analizar los hábitos más frecuentes en el ámbito del hogar.
La calidad del aire dentro de las viviendas y los estudios científicos
El impacto de estos productos en los espacios cerrados es un aspecto central en la divulgación de la medicina ambiental. Para comprender la dimensión de la calidad del aire dentro de las casas, la dermatóloga Ana Molina aporta un dato muy claro sobre la concentración de sustancias en los interiores: «El aire dentro de tu casa puede estar entre 2 y 5 veces más contaminado que el de la calle». Esta diferencia se debe a la acumulación de diversos componentes que no siempre se dispersan con la rapidez adecuada si no se aplican pautas correctas de ventilación.
Para fundamentar sus advertencias sobre las emisiones de estos productos, la doctora Muñoz-Calero alude a investigaciones desarrolladas en el ámbito universitario. En concreto, cita un trabajo realizado por el Comité Científico de Combustión de Ciudad Real, donde se analizó y comparó la contaminación generada por las velas aromáticas dentro de una vivienda en relación con las pautas y límites fijados por los organismos sanitarios. Según este análisis, las emisiones asociadas a la combustión de este tipo de velas pueden superar las recomendaciones de concentración de dióxido de nitrógeno establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Asimismo, una publicación de carácter divulgativo elaborada por la Universidad de Castilla-La Mancha detalla que el proceso de combustión de las velas puede liberar tanto partículas como contaminantes gaseosos en el ambiente de las habitaciones. La concentración final de estos elementos en el aire respirable depende de forma directa de factores clave como la ventilación del espacio. La experta sintetiza esta situación recordando un principio básico de la salud ambiental: «Hay algo importante que debemos recordar: que algo huela bien no significa que sea bueno para nosotros. Las velas, el incienso y algunos productos perfumados liberan sustancias durante su combustión o uso y pueden contribuir a empeorar la calidad del aire dentro de casa. Por eso, mi recomendación es no utilizarlos».
El caso del incienso y los productos etiquetados como naturales
Un aspecto específico que aborda la doctora Pilar Muñoz-Calero es la percepción de los consumidores sobre los productos que se presentan bajo la denominación de naturales. La experta advierte de que el etiquetado comercial puede generar una falsa sensación de inocuidad en el usuario. En relación con el incienso en barra o en cono, aclara de forma directa su composición actual y los procesos necesarios para que mantenga el fuego encendido durante su uso doméstico.
«Así que todos estos ambientadores, cosas perfumadas e incluso el incienso, el incienso, aunque te lo vendan como natural, ya no hay incienso natural porque para que precisamente el incienso pueda irse consumiendo, pues le meten fósforo y realmente es muy tóxico».
La especialista en patología ambiental insiste en la necesidad de analizar críticamente los reclamos publicitarios que acompañan a estos artículos para aromatizar el hogar. Su mensaje sobre este tipo de productos de consumo es tajante: «Por mucho que os vendan los ambientadores como son naturales, no es cierto». De este modo, remarca que la adición de sustancias químicas orientadas a facilitar la combustión continua o la evaporación de aromas altera la naturaleza del producto y condiciona la pureza del aire que se respira en el espacio de convivencia.
Ventilación y alternativas naturales para un hogar saludable
Frente al uso continuado de ambientadores sintéticos, aerosoles o productos en combustión, la doctora Pilar Muñoz-Calero propone un enfoque basado en la higiene ambiental preventiva. La estrategia principal radica en actuar sobre el origen de las molestias olores en lugar de aplicar capas de perfumes para taparlos o disimularlos. El eje fundamental de su propuesta es la renovación constante del volumen de aire dentro de las habitaciones.
«Si quieres un hogar saludable, prioriza la ventilación y elimina los olores desde su origen en lugar de intentar enmascararlos, porque muchas veces el mejor ‘ambientador’ es simplemente aire limpio».
Además de la ventilación como herramienta prioritaria para mantener la calidad del aire doméstico, la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid plantea una opción tradicional y sencilla para quienes deseen aportar una fragancia suave en momentos puntuales sin recurrir a procesos de combustión ni a químicos sintéticos. Su propuesta aprovecha elementos vegetales directos de la cocina o de la temporada agrícola.
«Así que yo os recomiendo que utilicéis, por ejemplo, un bol en la época de los membrillos con membrillos o con limones y le ponéis unos clavos de cocinar», sugiere la doctora como opción doméstica. Esta combinación vegetal se presenta como una vía para aportar aroma ambiental mediante ingredientes de origen culinario, ofreciendo una solución simple para el ámbito familiar centrada en el uso de aire limpio y ventilación constante.
Los términos «fragrance» o «parfum» en el etiquetado y los componentes no declarados
Más allá de las velas y el incienso, la presencia de fragancias en los artículos de limpieza del hogar y de higiene personal constituye un aspecto central en el análisis de la salud ambiental cotidiana. En declaraciones a la Agencia EFE, la doctora especialista en medicina ambiental Pilar Muñoz-Calero, quien también ejerce en la especialidad de pediatría con consulta privada en la calle Loma de los Bailanderos de Madrid, ha alertado sobre la terminología que emplean los fabricantes en sus envases. Según explica la experta, cuando en los ingredientes de un limpiador, colonia o producto de aseo figuran los términos «fragrance» o «parfum», dicha denominación responde a la protección del secreto comercial.
Esta cobertura legal ampara que las empresas formuladoras puedan incorporar hasta 3.000 contaminantes diferentes en un mismo producto sin necesidad de especificar en la etiqueta de qué sustancias concretas se trata. Por ello, la recomendación de la especialista es revisar minuciosamente el etiquetado antes de adquirir productos para la higiene doméstica o personal, dando preferencia a aquellas opciones que estén totalmente libres de perfumado o que indiquen de forma clara y explícita la totalidad de sus ingredientes.
La reaccion de los terpenos con el ozono al ventilar la vivienda
Una creencia habitual entre los consumidores es que los aromas de origen natural, como los aceites o extractos con olor a pino o a limón, no representan ningún tipo de riesgo para la salud interior. Sin embargo, la doctora Pilar Muñoz-Calero aclara que estas fragancias naturales contienen terpenos, unos compuestos químicos que interactúan activamente con los elementos presentes en el aire ambiente de la vivienda.
El proceso químico se desencadena al abrir las ventanas del domicilio durante la rutina de ventilación. En ese momento, el ozono procedente del exterior entra en la estancia y entra en contacto directo con los terpenos acumulados en el interior por el uso de limpiadores o ambientadores perfumados. La reacción química que se produce entre ambos elementos genera formaldehído, una sustancia clasificada como cancerígena que pasa a integrarse en el aire respirable del hogar.
Para prevenir la formación de esta sustancia en los espacios cerrados, las pautas fijadas por la experta aconsejan restringir el uso de ambientadores o fregasuelos con fragancia y llevar a cabo la ventilación con precaución, evitando abrir las ventanas en aquellas horas o situaciones en las que se registre una alta concentración de ozono en el aire exterior.
El bicarbonato como alternativa sencilla y eficaz
Para la limpieza diaria, la doctora Pilar Muñoz-Calero propone recuperar fórmulas tradicionales más económicas y libres de fragancias. Según explica la especialista, disolver una sola cucharada de bicarbonato en un cubo de agua permite obtener un antiséptico idóneo para lavar desde las vajillas y las superficies de la cocina hasta los suelos, la ropa o la lavadora, eliminando además los malos olores del frigorífico sin añadir químicos sintéticos.
El polvo doméstico y los métodos tradicionales
Por otro lado, la investigadora advierte sobre la composición del polvo doméstico en las viviendas actuales, formado en gran parte por fibras textiles de prendas, cortinas y tapicerías. Frente a la acumulación de múltiples productos específicos, optar por rutinas de limpieza más básicas simplifica el cuidado del espacio de convivencia y promueve un entorno idóneo para el bienestar diario.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la doctora Muñoz-Calero no recomienda velas e incienso?
Porque su combustión o uso libera partículas y contaminantes que pueden empeorar la calidad del aire dentro de la vivienda y superar recomendaciones sanitarias.
¿Qué alternativa natural sugiere para aromatizar la vivienda?
Priorizar la ventilación para eliminar olores de origen y, de forma optativa, usar un bol con limones o membrillos y clavos de olor.
Por la redacción de GUAY.news.





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