La historia de supervivencia y rescate de tres hombres en el mar Caribe concluyó con éxito tras seis días de incertidumbre, gracias a una llamada telefónica de emergencia y a la rápida coordinación internacional entre Costa Rica y Panamá. Los protagonistas de este suceso son tres amigos de la infancia y vecinos de los sectores de El Bosque y Los Cocos, ubicados en la provincia de Limón, en territorio costarricense. Sus nombres son Omar Dunkley Salazar, Erick Hernández Madriz y Dexter González Presida, cuyas edades comprenden los 39, 44 y 41 años. Su desaparición movilizó durante casi una semana a los servicios de rescate de ambos países centroamericanos tras quedar incomunicados y a merced de las corrientes marinas en una pequeña embarcación artesanal.
El viaje había comenzado el 21 de septiembre de 2026, alrededor de las 4:00 a. m., cuando zarparon desde la zona de Los Cocos, atravesando la bocana de Cieneguita. Su destino inicial contemplaba las aguas próximas a Manzanillo, un área situada muy cerca de la frontera que divide Costa Rica y Panamá. Sin embargo, lo que debía ser una rutinaria jornada de faena pesquera se torció de manera imprevista cuando la embarcación sufrió una avería mecánica en el motor. Este fallo técnico les impidió regresar por sus propios medios a tierra firme, dejándolos completamente desamparados mientras las corrientes marinas comenzaron a desplazarlos inexorablemente hacia el sur, adentrándose en aguas del Caribe panameño.
Quién es
Omar Dunkley Salazar, Erick Hernández Madriz y Dexter González Presida son tres pescadores artesanales y amigos de la infancia, vecinos de El Bosque y Los Cocos en Limón (Costa Rica), rescatados tras una avería en su panga en el Caribe.
Seis días de supervivencia en el mar y el aviso clave
Durante los seis días que duró su aislamiento en alta mar, los tres tripulantes afrontaron condiciones climatológicas y ambientales sumamente adversas a bordo de su panga, bautizada con el nombre de El Cosmo. Esta embarcación consiste en una estructura artesanal de veintisiete pies de longitud, pintada de color azul con negro y desprovista de techo, lo que los dejó completamente expuestos a los elementos. Tal como explicó posteriormente Ronald Hernández Madriz —quien siguió de cerca los acontecimientos—, los tripulantes pasaron jornadas enteras «flotando en la panga, sobreviviendo al sol, a la lluvia, al frío, al calor, a todo lo que les pesara allá adentro» mientras esperaban un milagro que les devolviera la esperanza de retornar con sus familias.
Ante la falta de comunicación y su ausencia en el punto habitual de retorno, las autoridades competentes activaron de inmediato los protocolos de búsqueda, destacando la labor inicial de los equipos del Servicio Nacional de Guardacostas de Costa Rica. Por su parte, los pescadores idearon una estrategia de supervivencia tecnológica: intentaban encender un teléfono celular de manera periódica para ahorrar batería, con la esperanza de captar alguna señal de telefonía móvil. La persistencia dio sus frutos cuando uno de ellos logró captar cobertura procedente de una red del vecino país de Panamá. En ese preciso instante, se produjo el contacto determinante que cambiaría el rumbo de los acontecimientos, tal como relató Ronald Hernández Madriz: «Uno de ellos agarró señal del lado de Panamá y llamó al 9-1-1 y ahí fue donde los rastrearon».
Despliegue operativo y la cooperación binacional
La llamada de emergencia recibida a través de la red panameña activó de forma instantánea los mecanismos de respuesta rápida en territorio panameño. El Servicio Nacional Aeronaval de Panamá (Senan) movilizó de inmediato recursos estratégicos para localizar a la embarcación extraviada, empleando tanto la patrullera P-230 como una aeronave especializada en labores de rastreo y salvamento. En total, más de veinte agentes pertenecientes a diferentes unidades operativas se sumaron a las labores de búsqueda en alta mar, complementando los patrullajes diarios que ya venían realizando los guardacostas costarricenses desde que se denunció la desaparición de la panga L-4651.
Gracias a la combinación de la alerta telefónica emitida desde el teléfono móvil y la efectividad del operativo conjunto, la embarcación fue localizada finalmente a aproximadamente unas 20 millas náuticas de la costa panameña, específicamente en aguas de la provincia de Colón. Este desenlace puso de relieve la importancia crucial de la cooperación binacional entre Costa Rica y Panamá en materia de seguridad y salvamento marítimo, una alianza institucional que permite ampliar de manera exponencial las áreas de búsqueda y optimizar los recursos disponibles cuando se producen emergencias de esta magnitud en zonas fronterizas compartidas.
Atención médica y el regreso a casa
Una vez completado el rescate en alta mar, los tres pescadores fueron trasladados de urgencia hasta la Base Aeronaval Almirante Cristóbal Colón. En dichas instalaciones militares, los tripulantes recibieron una evaluación y asistencia prehospitalaria integral por parte de los equipos especializados de paramédicos, tanto del propio Servicio Aeronaval como del Sistema Único de Manejo de Emergencias 911 de Panamá. Tras comprobar que se encontraban en una condición estable a pesar de los días de exposición, deshidratación y desgaste físico acumulado, los servicios médicos procedieron a su valoración en un centro especializado para descartar cualquier complicación mayor derivada de su prolongada estancia a la deriva.
Superados los exámenes médicos pertinentes y confirmada su total recuperación física, las autoridades panipañolas y costarricenses coordinaron los pasos siguientes para formalizar su retorno definitivo al hogar. El plan previsto contemplaba el traslado de los tres hombres por vía terrestre hasta la zona fronteriza, donde serían entregados formalmente a sus allegados para facilitar su regreso definitivo a la provincia de Limón. De esta manera, una historia marcada por el peligro y la zozobra se cerró con el reencuentro familiar y la constatación de que la solidaridad entre naciones vecinas salva vidas en altamar.
Por la redacción de GUAY.news.
Imagen: «Fishing Boat Ocean Sunset.» (CC0 1.0), vía Openverse.





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