Una pancarta hecha a última hora, con una sola palabra, «Jutgol», acabó llevando a dos niños de diez años al centro de la celebración del Celta en Glasgow. Guille, vigués, y Breixo, de O Porriño, vivieron tras la victoria ante el Celtic un momento que, según sus familias, nadie esperaba y que ninguno de los dos olvidará.
La historia tiene como protagonistas a dos chavales nacidos en 2016 que viajaron cada uno con su familia y que, hasta la tarde previa al partido, solo se conocían de los campos: Guille juega en el Rápido de Bouzas y Breixo, en el Porriño. Lo que no estaba previsto es que acabaran siendo, durante unos minutos, parte de la fiesta del equipo.
10 AÑOS tienen Guille y Breixo, que vivieron su primera gran noche europea junto a la plantilla
Una amistad nacida en la previa
Los niños acudieron al desplazamiento acompañados de sus respectivas familias. Se encontraron en la quedada de la tarde anterior al encuentro y, a partir de ahí, ya no se separaron. «A historia empezou na previa, na quedada da tarde, cando se atoparon. A partir de aí, xa non se separaron e fomos xuntos ao campo», cuenta David Villar, padre de Guille. Según su relato, ambos chicos llegaron juntos a la celebración posterior y compartieron cada momento de la noche.
Guille es socio de la grada de animación desde pequeño. Ya había viajado para seguir al equipo por distintos campos de España, pero aquella era la primera vez que acudía a un desplazamiento europeo. Su padre subraya el esfuerzo económico que supone llevarlo y espera que el niño lo valore: «Trátase de que lle dea valor ao esforzo económico que estamos facendo de levalo e que siga estudando e desfrutando».
Breixo, por su parte, es seguidor de Ferran Jutglà, el delantero catalán del Celta. Para la ocasión llevaba una pancarta dedicada al jugador, en la que se leía «Jutgol». Según su padre, Suso Pereiro, a Breixo le gusta hacer pancartas, aunque esta fue de última hora. La admiración viene de lejos, y Pereiro la resume así: «Gústalle moito Jutglà como dianteiro e sempre lle firma os cromos». Es decir, el futbolista ya tenía un vínculo previo con el niño a través de sus cromos firmados.
Cómo llegó Guille al campo
Terminado el partido, desde la grada visitante se pidió a los jugadores del Celta que se acercaran más a los aficionados, y así lo hicieron. Guille, sin embargo, se quedó de momento en la grada, y allí gritó hasta que lo miraron. Los jugadores no dejaban pasar a los niños, según el relato de su padre, y fue tras mucha insistencia cuando las cosas cambiaron.
David Villar recuerda ese instante con una frase en la que nombra a Iago Aspas: «Non o deixaban pasar e despois de moito insistir, foi Iago (Aspas) o que o mirou e el foi andando timidamente». El niño avanzó, por tanto, con timidez hasta el campo, donde se encontró con otros futbolistas del equipo.
Ya en el campo, Ionut Andrei Radu le puso la mano por encima y le preguntó cómo se llamaba. «Eu díxelle a Radu que me coidase ao fillo. Botoulle a man por riba, preguntoulle como se chamaba e que berrase máis forte», explica Villar. Además, según su relato, y a través de Abdoulaye Faye, Javi Rueda entregó su camiseta a Guille. Tras el encuentro con los jugadores, el pequeño se quedó «flipando», en palabras recogidas en el relato de su familia.
La pancarta que llamó la atención del delantero
El punto de partida de todo fue la pancarta de Breixo. Mientras los aficionados reclamaban la cercanía de la plantilla, el cartel dedicado a Jutglà captó la atención del delantero. Según el relato de David Villar, Jutglà se acercó al niño, le dio su camiseta y se lo llevó con ellos. Así lo resume la familia de Guille: «Achegouse, deulle a camiseta e levouno con eles».
La experiencia dejó en Breixo una impresión muy fuerte. Su padre la describe así: «Foi un momento incrible, impresionante, co que ninguén contaba. O rapaz quedou en shock, logo non daba durmido». Pereiro sitúa así el episodio como algo que superó cualquier expectativa de la familia, tanto por lo inesperado como por la intensidad del momento.
Las imágenes de la celebración, con los dos amigos junto a los futbolistas, recogen la mezcla de timidez e ilusión de quien se encuentra de pronto con sus ídolos. El relato, publicado el 24 de octubre de 2026, no recoge ninguna otra reacción oficial del club sobre el episodio más allá de lo que cuentan las familias.
Un recuerdo para toda la vida
David Villar enmarca lo vivido en un sentimiento más amplio, el de la transmisión de la afición de padres a hijos. «Somos vigueses e galegos, e para nós só hai un equipo, que é o da nosa cidade. Inculcarlles iso aos nenos é moi bonito», afirma. Para él, la identidad celtista es algo que se aprende en casa y que el viaje a Glasgow reforzó.
Villar también valora el momento que atraviesa el club. «O noso traballo é facer celtismo, e máis, nestes tempos de auxe desde que está Marián Mouriño de presidenta, que está facendo as cousas moi ben, tamén no dixital». Con estas palabras, el padre de Guille sitúa la presidencia de Marián Mouriño como uno de los motivos por los que la afición vive una etapa especialmente positiva.
Villar asegura que su hijo quedó «supercontento» y que «non o vai olvidar na vida». Esa misma idea la expresa al hablar del esfuerzo que supone el viaje: la familia asume un coste económico considerable para que el niño pueda seguir al equipo y disfrutar de la experiencia, algo que el padre espera que el pequeño aprecie.
Uno de los padres lo resumió con una frase que vale para toda la jornada: «La cara de felicidad del y del padre vale por todo, y el resultado, con los goles de un canterano, aún más». Esta cita no identifica a su autor más allá de ser padre de uno de los niños, y el relato no aclara a qué goles concretos se refiere.
Por la redacción de GUAY.news.





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