Cuando las máquinas del metro de Málaga empezaron a abrir el terreno bajo la calle Hilera, en pleno centro de la ciudad, nadie esperaba encontrar nada parecido. La excavación arqueológica lleva meses detenida en ese punto, y lo que ha salido a la luz es un cementerio romano de enormes dimensiones: hasta ahora se han documentado 984 complejos funerarios que contienen a más de 1.000 individuos.
El yacimiento, datado entre los siglos II y IV d. C., se extiende a lo largo de unos 400 metros. Un equipo de arqueólogos y antropólogos estudia ya los restos, que acabarán en el Museo de Málaga, mientras la obra del ramal hacia el futuro hospital sigue su curso. Es, además, un hallazgo que modifica lo que se sabía de la antigua Malaca.
Una necrópolis donde nadie esperaba encontrarla
Los trabajos se sitúan en el primero de los tres tramos del ramal del metro hacia el futuro hospital Virgen de la Esperanza, entre la estación de Guadalmedina y el final de la calle Hilera. Es un tramo que ya había dado sorpresas: el túnel de la estación de Guadalmedina alberga restos del barrio islámico de Attabanim.
Antes de este descubrimiento no existía ningún otro registro previo en la zona, que se creía formada por terrenos ganados al mar en época islámica. La realidad ha resultado ser otra: bajo las capas posteriores esperaba un cementerio romano de gran tamaño.
Las tumbas fueron excavadas en arcilla roja y después quedaron sepultadas bajo huertas islámicas y, más tarde, modernas. Esa sucesión de usos del suelo a lo largo de los siglos explica en parte que el conjunto haya pasado desapercibido hasta que las obras del metro obligaron a remover el terreno.
Del primer hallazgo a las cifras actuales
La excavación de salvamento realizada en los meses previos al verano de 2025 sacó a la luz unas 15 tumbas. El recuento de entonces ascendía a 274 enterramientos y más de 400 individuos. La cifra actual, 984 complejos funerarios con más de 1.000 individuos, es muy superior a aquella primera estimación, y refleja hasta qué punto el yacimiento ha ido creciendo a medida que avanzaba el trabajo.
Conviene tener en cuenta que las magnitudes no son del todo comparables: unas cifras hablan de complejos funerarios y otras de enterramientos o de individuos, y los datos disponibles no precisan el número exacto de personas documentadas. Lo que sí parece claro es que el conjunto es muy superior a lo previsto al principio.
Las cifras del yacimiento
- 984 complejos funerarios documentados hasta ahora.
- Más de 1.000 individuos contenidos en ellos.
- Unos 400 metros de longitud aproximada.
- Unas 15 tumbas en la excavación de salvamento previa al verano de 2025.
- 274 enterramientos y más de 400 individuos en el recuento anterior.
- Tres tramos en el ramal del metro hacia el futuro hospital.
Tumbas de todo tipo: tejas, ánforas y cistas
Una de las características más llamativas del conjunto es la variedad de formas de enterramiento. Hay tumbas con marcos de tejas (tegulae) construidos alrededor del cuerpo, otras con cubiertas de tejas a dos aguas, fosas simples y cistas revestidas de piedra. También se han localizado recién nacidos enterrados en el interior de ánforas.
Esa diversidad apunta a una comunidad amplia que utilizó el lugar durante varios siglos y con distintas maneras de despedir a sus muertos. Además, han aparecido numerosas monedas procedentes de distintos lugares, un detalle que encaja con la historia de Malaca, la ciudad romana que funcionaba como puerto y que atraía a gentes de todo el Mediterráneo.
Las tumbas no se limitaban a un único nivel. El consejero autonómico de Fomento, Mario Muñoz-Atanet, ha señalado que algunas se superponían hasta en tres niveles, lo que indica un uso prolongado y reiterado del mismo espacio funerario.
«Algunas tumbas se superponían hasta en tres niveles.»
Mario Muñoz-Atanet, consejero autonómico de Fomento
Qué puede contar este cementerio sobre Malaca
El hallazgo está reescribiendo lo que los historiadores creían saber sobre la antigua ciudad romana. El yacimiento se describe como uno de los mayores y mejor conservados de España. Los restos, además, no son solo huesos: son una ventana a la vida cotidiana de quienes habitaron la ciudad.
Los estudios en marcha podrían revelar cómo vivían estas personas, qué comían, qué enfermedades padecían y en qué trabajaban. También permitirían acercarse a sus creencias y a sus vínculos familiares y sociales. Ese trabajo corresponde ahora al equipo de arqueólogos y antropólogos que analiza los restos.
Obra y arqueología, a la vez
La convivencia entre el metro y el yacimiento ha obligado a reorganizar los trabajos. La superficie afectada por la excavación se ha reducido de 406 a 250 metros lineales, lo que ha permitido reanudar los trabajos en la losa de cubierta del túnel.
La fase de excavación se prolongará hasta principios de 2027, cuando inicialmente estaba prevista para noviembre. Según el consejero, la fecha general de apertura no se vería afectada, porque los tres tramos del ramal se construyen de forma escalonada.
Dónde se verá lo encontrado
Las piezas más significativas se expondrán en un futuro espacio dedicado junto al túnel de la estación de Guadalmedina, que ya alberga los restos del barrio islámico de Attabanim. Una tumba de cada tipo irá destinada al proyectado museo arqueológico del metro, de modo que quienes viajen en él podrán asomarse a este pasado.
Los restos irán finalmente al Museo de Málaga. Hasta entonces, el estudio de los complejos funerarios seguirá aportando datos sobre una ciudad portuaria que, casi dos mil años después, vuelve a salir a la superficie bajo una de sus calles céntricas.
Por la redacción de GUAY.news.





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