La grasa corporal no solo almacena energía, sino que también puede ser una aliada para la salud humana. La grasa marrón o Tejido Adiposo Marrón (BAT) quema el exceso de glucosa y grasa, además de regular la temperatura corporal. Un equipo de investigadores de la Universidad de Rockefeller, en Estados Unidos, ha identificado nuevos beneficios físicos y de salud mental asociados a este tipo de tejido, utilizando inteligencia artificial para examinar los registros médicos de 101.243 participantes en un estudio publicado en Nature.
Beneficios clínicos y de salud mental
Mediante herramientas analíticas avanzadas, los científicos identificaron a casi 8.900 participantes con cantidades detectables de grasa marrón. Tras comparar los datos de este grupo con controles emparejados, los resultados mostraron que las personas con este tejido tenían una menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. Además, los análisis revelaron un patrón positivo en la salud mental de los participantes.
- Menor riesgo de desarrollar ansiedad.
- Menor probabilidad de sufrir depresión.
- Mayor impacto positivo asociado a la grasa marrón ubicada en la zona de las axilas.
Posibilidades de activación mediante fármacos
El estudio de la Universidad de Rockefeller también analizó medicamentos para la presión arterial. La investigación identificó que los pacientes que tomaban estos fármacos presentaban una mayor probabilidad de tener grasa marrón detectable. En pruebas de laboratorio con ratones, la administración del fármaco hipertensivo losartán activó el tejido adiposo marrón, haciendo que consumiera más energía y generara más calor.
«El hecho de que sus diferentes efectos estén mediados por distintas vías moleculares es ventajoso, ya que significa que potencialmente podríamos aislarlas en terapias futuras»
El endocrinólogo Nicolás Gómez-Banoy, de la Universidad Rockefeller, explicó que esta diferencia en las vías moleculares permitirá en el futuro buscar formas de estimular la grasa marrón en personas que tengan una presión arterial normal.
Hallazgos complementarios con tirzepatida
Por otro lado, una investigación liderada por Marion Peyrou, investigadora Ramón y Cajal en la Facultad de Biología y el Instituto de Biomedicina de la Universidad de Barcelona (IBUB), el Instituto de Investigación Sant Joan de Déu (IRSJD) y el CIBEROBN, examinó el impacto del fármaco tirzepatida en ratones con obesidad. Los resultados mostraron que la tirzepatida activa la grasa marrón de forma directa, independientemente de la reducción del apetito.
Según detalló Marion Peyrou, la activación del tejido adiposo marrón aumenta la capacidad de quemar energía metabólica y estimula la producción de batocinas, unas moléculas beneficiosas para el metabolismo. La investigadora destacó que el fármaco no presentó los efectos secundarios cardiovasculares que habían limitado anteriores tratamientos dirigidos a la grasa marrón.
El camino hacia terapias personalizadas
Los responsables del estudio del Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos valoran este enfoque como una justificación clínica sólida para explorar el tejido adiposo marrón como diana terapéutica. Por su parte, la investigadora Marion Peyrou enfatizó que comprender el funcionamiento de este mecanismo en el tejido graso facilitará el avance hacia una medicina más personalizada para abordar trastornos metabólicos.
Origen, localización y diferencias respecto a la grasa blanca
A diferencia del tejido adiposo blanco, cuya función principal es almacenar la energía sobrante en forma de triglicéridos, la grasa marrón destaca por su capacidad para generar calor mediante el proceso de la termogénesis. Su tono oscuro se debe a la elevada concentración de mitocondrias, unas estructuras celulares que actúan como pequeñas calderas biológicas dedicadas a consumir calorías en lugar de acumularlas. Mientras que el exceso de grasa blanca puede causar inflamación o bloquear las arterias, el tejido marrón cumple una función protectora y de regulación térmica.
Este tejido es muy abundante en los bebés recién nacidos, quienes dependen de él para mantener la temperatura corporal, así como en animales que hibernan. En las personas adultas, la cantidad de grasa marrón se reduce de forma progresiva con el paso de los años y tiende a permanecer inactiva. Principalmente se localiza en zonas concretas como el cuello, las clavículas, los hombros, la parte superior de la espalda, el tórax, las axilas y alrededor de órganos vitales como el corazón y los riñones.
Antecedentes clínicos y formas cotidianas de estimulación
El Laboratorio de Metabolismo Molecular de la Universidad Rockefeller, dirigido por Paul Cohen, profundizó en estos hallazgos analizando las tomografías por emisión de positrones (PET/CT) de más de 100.000 pacientes del Centro del Cáncer Memorial Sloan Kettering. Este trabajo dio continuidad a una investigación realizada por el mismo equipo en 2021. En el nuevo análisis se evaluaron más de 500 códigos de diagnóstico, lo que permitió comprobar que las personas con presencia de tejido adiposo marrón registraban mejores niveles glucémicos, mejores perfiles lipídicos, indicadores ecocardiográficos más favorables y marcadores inflamatorios más bajos.
Además de las vías farmacológicas en estudio, la divulgadora científica y nutricionista María de los Ángeles García, conocida como Boticaria García, detalló en el programa Saber Vivir de Televisión Española que es posible activar este tejido mediante hábitos diarios. Exponerse de forma moderada al frío, como salir a caminar con ambiente fresco, estimula la termogénesis sin necesidad de baños helados. Asimismo, la práctica de ejercicio físico libera mioquinas que activan el tejido marrón, mientras que mantener un descanso nocturno adecuado ayuda a regular las hormonas que lo conservan activo.
Reprogramación celular y el impacto metabólico de sumar 50 gramos
Una línea de investigación desarrollada por científicos de los Institutos Gladstone, en San Francisco (Estados Unidos), ha demostrado la posibilidad de generar nuevo tejido adiposo marrón mediante técnicas de reprogramación celular utilizando un fármaco ya aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA). En las pruebas realizadas con modelos animales, los ratones tratados incrementaron su volumen de grasa marrón, aceleraron su gasto metabólico y redujeron la ganancia de peso, incluso al ser sometidos a dietas ricas en calorías.
El primer autor del trabajo, Baoming Nie, explicó que sumar una cantidad tan reducida como 50 gramos de grasa marrón activa en un adulto podría permitir quemar energía suficiente para perder entre 4,54 y 9,07 kilogramos de peso al año. Este enfoque propone crear reservas adicionales de este tejido para impulsar el gasto energético directamente, a diferencia de los tratamientos tradicionales enfocados únicamente en la supresión del apetito.
La influencia del invierno en la gestación y el proceso de conversión celular
Los factores ambientales durante las etapas más tempranas de la vida también inciden en la cantidad de este tejido metabólico. Según un trabajo publicado en la revista Nature Metabolism, la época del año en la que se produce la concepción condiciona la presencia futura de este tejido: las personas concebidas durante las estaciones de otoño e invierno presentan una mayor proporción de grasa parda en su etapa adulta.
A la luz de estos descubrimientos, la comunidad científica investiga de forma paralela el proceso conocido como browning o pardeamiento. Esta vía busca intervenir metabólicamente en los adipocitos blancos habituales —aquellos dedicados al almacenamiento de energía en zonas como el abdomen, los muslos o el hígado— para transformarlos en células con la estructura y capacidad calórica de la grasa marrón.
Diferencias en la comunicación celular y vías de señalización
Investigadores de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca, han comprobado que el tejido adiposo blanco y el tejido adiposo marrón secretan diferentes conjuntos de proteínas hacia el resto del organismo. Este hallazgo demuestra que ambos tipos de tejido utilizan mecanismos de comunicación celular distintos para interactuar con el cuerpo. Mientras que la grasa blanca almacena energía y responde a señales de hormonas como la adrenalina y la insulina, la grasa marrón se sitúa muy cerca del sistema nervioso, la columna vertebral, la garganta y los riñones para cumplir su función térmica.
Conversión de tejido graso mediante vitamina A y nuevos avances metabólicos
En la búsqueda de estrategias para modificar la naturaleza de la grasa corporal, un equipo de investigación del Hospital Brigham and Women y la Escuela Médica de Harvard, dirigido por Jorge Plutzky, ha desarrollado una técnica centrada en la obesidad visceral. Mediante la intervención en las vías metabólicas que transforman la vitamina A en ácido retinoico, los científicos han logrado que las células de grasa blanca adquieran propiedades características del tejido adiposo marrón. De forma paralela, especialistas de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, en Alemania, han identificado un mecanismo celular en las células de grasa marrón que incrementa su actividad metabólica, lo que abre nuevas vías en la prevención de trastornos metabólicos.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la grasa marrón y qué función cumple?
Es un tipo de tejido adiposo que quema glucosa y grasa sobrantes en el cuerpo y ayuda a regular la temperatura corporal.
¿Qué fármacos se han asociado a la activación de la grasa marrón?
Los estudios científicos han identificado el losartán, un medicamento para la presión arterial, y la tirzepatida.
Por la redacción de GUAY.news.





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