Trevor Bergman, policía de 59 años residente en Melbourne, ha completado una hazaña poco común: donar sangre en los 85 centros de donación de Australia. Su sangre contiene el anticuerpo anti-D, algo tan raro que solo 150 australianos conocidos lo portan. Su recorrido le ha llevado por el país entero y su última donación tuvo lugar en Canberra, con una acompañante de excepción.
545 donaciones en 85 centros de donación repartidos por todo el país
La cifra resume el esfuerzo de Bergman, pero también el alcance de su gesto: con sus donaciones ha ayudado a pacientes de prácticamente todos los rincones de Australia. Él mismo lo explica con sencillez: le alegra saber que ha contribuido, aunque sea en una pequeña medida, a la comunidad nacional.
Una sangre muy poco común
Bergman es uno de los 150 australianos conocidos que portan el anticuerpo anti-D en su sangre. No es un detalle menor, porque ese anticuerpo tiene un uso médico muy concreto: se administra a madres embarazadas cuyos recién nacidos corren riesgo de sufrir la enfermedad hemolítica del recién nacido.
Esa enfermedad surge cuando el sistema inmunitario de la madre ataca la sangre del bebé en desarrollo, algo que ocurre si ambas no son compatibles. Contar con donantes que aporten anti-D permite prevenir ese problema, y de ahí el valor especial de cada una de las donaciones de Bergman.
Sus donaciones se suman a una necesidad mucho más amplia. Según Lifeblood, el servicio de sangre de la Cruz Roja australiana, 1 de cada 3 australianos necesitará sangre donada en algún momento de su vida. La donación sigue siendo, por tanto, imprescindible.
De unas vacaciones en Perth a recorrer el país
La idea de esta «hemo-maratón» surgió durante unas vacaciones en Perth, en Australia Occidental. Bergman se dio cuenta de que donar sangre podía convertirse en una manera de conocer el país, y así lo recuerda él mismo: «Cuando pasé por el banco de sangre de allí y donué, pensé: «bueno, estoy de vacaciones aquí, qué buena forma de ver Australia»».
A partir de ahí, fue visitando centros de donación por todo el territorio. El viaje le permitió llegar a lugares que, según cuenta, quizá nunca habría pisado: «He podido llegar hasta la costa este, hasta Australia Occidental, hasta Darwin: lugares que probablemente nunca habría llegado a ver».
No todo salió según lo previsto. Su visita más memorable fue la de Albany, donde le rechazaron la donación por tener «un resfriado leve». Es un recordatorio de que los controles de seguridad se aplican incluso a un donante tan valioso como él.
Una última donación acompañada
El recorrido terminó en Canberra, en el centro de Australian Red Cross Lifeblood. Allí le esperaba Sam Mostyn, representante de la Corona en Australia, que lo acompañó y donó sangre a la vez que él en la donación final.
Con ese gesto se cerró un camino de 85 centros y 545 donaciones. Bergman, que se define simplemente como policía, afirma que le alegra saber que ha aportado su granito de arena a la comunidad del país. Su historia pone rostro a algo que Lifeblood recuerda a menudo: la sangre donada seguirá haciendo falta, y cada donante cuenta.
Por la redacción de GUAY.news.





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