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Ciencia

Galicia logra cinco Premios Nacionales de Investigación

Cinco investigadores gallegos o de origen gallego recogen los Premios Nacionales de Investigación 2026 en una misma convocatoria.

Investigadora trabajando con una muestra en un laboratorio universitario con luz natural

Galicia ha hecho historia en los Premios Nacionales de Investigación. En la edición de 2026 coinciden por primera vez cinco galardonados gallegos o de origen gallego en una misma convocatoria: tres en la modalidad sénior y dos en la de jóvenes. Recogieron su distinción en un acto presidido por el rey Felipe VI.

Son Ángel Carracedo Álvarez, Carmen Álvarez Lorenzo y José Antonio Sobrino Rodríguez, en la categoría sénior, y Laura Castro Santos y Ana Novoa Pérez, entre los jóvenes. La entrega se celebró el martes 27 de octubre de 2026, en una ceremonia que combinó emoción, reivindicación de la ciencia y un debate sobre cómo retener el talento.

Los premios reconocen la excelencia de la investigación científica en España. Distinguen a investigadores e investigadoras con una trayectoria consolidada, cuya labor ha alcanzado relevancia internacional y ha contribuido de manera significativa al avance del conocimiento en sus áreas.

Cinco trayectorias, cinco campos distintos

El palmarés gallego abarca desde la genética forense hasta la teledetección. Ángel Carracedo Álvarez, nacido en Santa Comba en 1955, es catedrático de Medicina Legal en la Universidade de Santiago de Compostela (USC) y una de las mayores referencias internacionales en genética. Recibe el Premio Nacional de Investigación Gregorio Marañón, en Medicina y Ciencias de la Salud, «por su destacada trayectoria en el ámbito de la medicina forense y la genómica», según el fallo del jurado. Ya había obtenido antes el Premio Nacional de Genética, entre otros muchos galardones, y está vinculado al Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago (IDIS).

Carmen Álvarez Lorenzo, nacida en Santiago en 1970, es catedrática de Farmacia y Tecnología Farmacéutica en la USC y directora del Instituto de Materiales de la USC (iMATUS). Su investigación se centra en el desarrollo de hidrogeles que pueden cargarse con medicinas. Se lleva el Premio Nacional de Investigación Blas Cabrera, en Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra, por su «sobresaliente trayectoria en la ciencia de los materiales biomédicos».

José Antonio Sobrino Rodríguez nació en 1961 en Outomouro (Ourense). Es catedrático de Física de la Tierra en la Universitat de València y director de su Unidad de Cambio Global, además de miembro de comités de la Agencia Espacial Europea. Obtiene el Premio Nacional de Investigación Alejandro Malaspina, en Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales. El jurado destacó «la excelencia de su trayectoria investigadora, la originalidad e innovación de su trabajo y su liderazgo científico en el campo de la teledetección».

Las jóvenes: tecnología naval y especies invasoras

Laura Castro Santos, nacida en Betanzos en 1985, es catedrática de la Universidade da Coruña (UDC) en el Campus de Ferrol. Es investigadora del Centro de Investigación en Tecnologías Navales e Industriales (Citeni), en Ferrol, y está vinculada a la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol. Recibe el Premio Nacional de Investigación Ángeles Alvariño «por la excelencia de su trayectoria académica en el desarrollo de tecnologías emergentes».

Ana Novoa Pérez se doctoró en la Universidade de Vigo y es vicedirectora de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) de Almería, además de especialista en especies invasoras. Ha obtenido el Premio Nacional de Investigación para Jóvenes Ángela Ruiz Robles, en la modalidad de Transferencia de Conocimiento, por su «destacada capacidad de transferencia de conocimiento en el ámbito de la gestión de especies de plantas invasoras». Es la primera vez que este galardón recae en una mujer.

Los premios en cifras

  • 20 premios repartidos: 10 en la modalidad sénior y 10 en la de jóvenes.
  • 30.000 euros de dotación para cada uno.
  • 5 galardonados gallegos o de origen gallego: 3 sénior y 2 jóvenes.
  • Se considera joven a quien tiene hasta 40 años.
  • Según Carmen Álvarez Lorenzo, la estabilidad no debería esperar a los 45 años.

Antes del premio: trayectorias ya reconocidas

Los cinco premiados llegan a la convocatoria con trayectorias ya asentadas en sus universidades y centros. Carracedo acumulaba, antes de este galardón, el Premio Nacional de Genética y otros muchos reconocimientos, y su vinculación con el IDIS lo sitúa en la investigación sanitaria de Santiago. Álvarez Lorenzo dirige el iMATUS, el instituto que reúne la investigación en materiales de la USC, en el que se desarrollan los hidrogeles que pueden cargarse con medicinas.

En el caso de las investigadoras jóvenes, el recorrido es igualmente académico. Castro Santos trabaja en el Citeni y forma parte de la Escola Politécnica de Enxeñaría de Ferrol, mientras que Novoa Pérez desarrolla su carrera en la EEZA-CSIC de Almería, uno de los centros del CSIC dedicados a los ecosistemas áridos. El premio a Novoa supone además un hito en la historia del galardón Ángela Ruiz Robles: es la primera vez que recae en una mujer.

Sobre el lugar del acto, los datos disponibles no coinciden. Una de las crónicas consultadas lo sitúa en Vitoria-Gasteiz, dato que la otra no recoge, por lo que no se puede dar por cerrado.

Una ceremonia entre el laboratorio y la emoción

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, intervino en el acto y se dirigió a los premiados con una frase: «Sois el talento que hace avanzar a España y nos mejora como humanidad». La ceremonia arrancó con una pieza audiovisual sobre los premiados en sus laboratorios y, después, varios de ellos tomaron la palabra.

Los protagonistas coincidieron en describir una jornada cargada de sentimiento. Carracedo habló de «una ceremonia bonita y muy emotiva, con el rey entregando los premios». Sobrino señaló que el acto «fue muy emotivo y emocionante» y que le permitió compartir experiencias con el resto de los premiados y coincidir con el grupo de Galicia, algo que le hizo «mucha ilusión».

Álvarez Lorenzo resumió sus sensaciones así: «Fue un cóctel de emociones». Contó además que Morant le comunicó el premio con una condición: «Nos puso unos deberes muy difíciles, porque nos dijo que no se lo comentáramos absolutamente a nadie hasta que en la mañana siguiente se hiciera oficial. Por la noche pensé que era un sueño».

Lo que dijo la ministra: más ciencia y carreras estables

Morant reivindicó la ciencia frente a la desinformación y el negacionismo y alertó de las consecuencias de desacreditar la investigación o de expulsar el talento. «Necesitamos más ciencia», afirmó, y advirtió de que los desafíos actuales «no se van a resolver con ocurrencias ni respuestas fáciles».

La ministra defendió también la cooperación y el conocimiento frente a la guerra, el fanatismo y los prejuicios. Reclamó carreras científicas estables, más oportunidades para los jóvenes y medidas para romper los techos de cristal que limitan la trayectoria de muchas mujeres. Y pidió una mayor conexión entre universidades, centros de investigación y empresas para responder a las necesidades sociales.

El coloquio: talento, clima e inteligencia artificial

Carmen Álvarez, de Santiago, y Ana Novoa, de Pontevedra, estuvieron entre los cuatro premiados invitados a un coloquio sobre los retos de la ciencia, junto a Mireia Vallés y Pablo Alonso. Los participantes coincidieron en la necesidad de colaborar para afrontar los grandes desafíos de la humanidad, como el cambio climático, en usar la inteligencia artificial al servicio de las personas y en apoyar al talento científico.

Álvarez Lorenzo insistió en el factor humano: «Lo más importante en ciencia es el capital humano. Tenemos que cuidar la cantera, porque son las personas las que hacen ciencia». Propuso establecer un programa complementario al Ramón y Cajal para que los investigadores alcancen antes la estabilidad. Destacó además «la curiosidad y la perseverancia» y la importancia de «escuchar» otras perspectivas para favorecer la colaboración entre disciplinas.

Mirando al futuro, la investigadora de la USC dijo esperar «un mayor conocimiento del mapa interno de nuestro cuerpo, un mejor conocimiento de los mecanismos de regeneración interna de nuestro organismo».

El eucalipto del abuelo y las especies invasoras

Novoa dejó uno de los momentos más personales del acto. Sobre el premio, dijo: «Te vienen muchas cosas a la cabeza. Primero la sorpresa, luego te hace ilusión y más tarde te preguntas: «¿Por qué a mí?». Y también piensas en toda la gente que te ha ayudado a llegar hasta aquí».

Contó que, siendo niña, visitó a su abuelo en su pueblo de Pontevedra. «Me dijo que había plantado eucaliptos y que iba a seguir haciéndolo. Entonces, parece ser, mi madre me dijo que me puse a llorar. Él no plantó nunca más eucaliptos y yo ahora me dedico a las especies invasoras».

Su mensaje para el futuro fue una advertencia: «nos vienen muchos problemas, y cada vez más grandes», y «muchos de los problemas que nos vienen son causados por nosotros». Pidió escuchar a los científicos y establecer un contacto estrecho con amplios sectores de la sociedad: «Tenemos que aprender entre todos a codiseñar soluciones para encontrar maneras de responder a estos problemas».

Qué dice esto de la ciencia gallega

El resultado refleja, según la información disponible, el buen momento que atraviesan los investigadores gallegos, cada vez más reconocidos dentro y fuera de España. Carracedo lo expresó con orgullo: «El hecho de que el 20 % de los premiados sean gallegos habla mucho a favor de la ciencia de Galicia».

El catedrático de la USC añadió una petición dirigida a su propio gremio: el personal científico «debe esforzarse por comunicar lo que hace». Un mensaje que encaja con el tono general de la jornada, en la que se habló tanto de laboratorios como de la necesidad de que la sociedad conozca y respalde el trabajo científico.

Qué viene ahora

Los textos disponibles no recogen próximos pasos concretos para los premiados ni plazos posteriores a la entrega. Sí queda fijada la fecha del acto, el martes 27 de octubre de 2026, y la propuesta de Álvarez Lorenzo de crear un programa complementario al Ramón y Cajal, que todavía no tiene calendario ni detalles conocidos.

Por la redacción de GUAY.news.

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