«Aunque la HPB afecta a millones de hombres en todo el mundo, los científicos todavía no entienden completamente por qué se desarrolla principalmente en una región de la próstata conocida como zona de transición, mientras que otras regiones de la glándula permanecen relativamente no afectadas.»
Vasan Yegnasubramanian, autor sénior del estudio
Quien habla es el autor sénior de un estudio de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, que acaba de dar un paso para resolver esa incógnita. Su equipo ha descubierto un tipo de célula hasta ahora desconocido, las células basales WIF1+, que podría explicar cómo se produce el aumento benigno de la próstata, la llamada hiperplasia prostática benigna (HPB), casi siempre en un lugar muy concreto del órgano.
La HPB afecta a la mayoría de los hombres con el envejecimiento. A medida que la próstata crece, presiona la uretra y provoca dificultades para orinar, un chorro débil y la necesidad de levantarse al baño varias veces por la noche. Son molestias muy extendidas, pero hasta ahora no estaba claro por qué el crecimiento se concentra en una región y no en otras.
Un grupo de células totalmente nuevo
Para entender dónde y cómo empieza el proceso, los investigadores recurrieron a la secuenciación de ARN de célula única, una tecnología que permite examinar qué genes están activos en células individuales de distintas regiones de la próstata humana. El análisis abarcó cerca de 130 mil células procedentes de la próstata de diez pacientes.
Al mapear las células que recubren el interior del órgano, el equipo identificó un grupo totalmente nuevo, al que apodaron células basales WIF1+. Las pruebas posteriores confirmaron que estas células se concentran casi exclusivamente en la zona de transición y que son muy raras en las demás partes de la próstata.
Para situar el hallazgo conviene recordar cómo se organiza la glándula. La próstata se divide en tres zonas: la periférica, en la parte externa, donde surge la mayoría de los casos de cáncer de próstata; la de transición, en el centro, alrededor de la uretra, donde la HPB se desarrolla casi exclusivamente; y la central, en la región intermedia, que rara vez presenta enfermedades.
El dato más llamativo llegó al comparar tejidos: en los de hombres con la próstata aumentada, la cantidad de estas células es significativamente mayor que en el resto. La coincidencia entre su localización y la de la enfermedad es, para los autores, una pista de peso.
Qué hacen estas células y qué puede venir
Según los autores, las células WIF1+ pueden remodelar el tejido que las rodea y «comunicarse» con las células vecinas. En un órgano sano, ayudan a mantener el equilibrio local. En personas con HPB, en cambio, se multiplican y reactivan señales de crecimiento que hacen que la glándula se expanda.
La Universidad afirma que comprender la existencia de esta población celular abre puertas para el futuro y puede servir para crear tratamientos más precisos y específicos, capaces de contener el crecimiento de la próstata antes de que cause molestias a los pacientes. El estudio, publicado en septiembre en The Journal of Pathology, no detalla por ahora los próximos pasos concretos.
El urólogo Rafael Coelho recuerda que el crecimiento benigno de la próstata está relacionado con el aumento natural del volumen del órgano a lo largo de la vida, principalmente con el envejecimiento. También insiste en una distinción que la población suele confundir: el cáncer de próstata es una condición distinta.
El cáncer implica una proliferación descontrolada de células de la próstata, puede causar metástasis e invadir otros órganos y tiene potencial letal. El crecimiento benigno, por su parte, causa síntomas urinarios evidentes, mientras que el cáncer suele ser asintomático en sus estadios iniciales. Por eso los especialistas enfatizan la importancia de los exámenes preventivos, que permiten diagnosticar el cáncer cuando aún está en fase curable.
Por la redacción de GUAY.news.





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