Dos niños que hablaban de fútbol en una parada de autobús de Bluewater Bay, en las afueras de Gqeberha, en pleno apartheid, son hoy los autores de un cortometraje de animación que recorre festivales de medio mundo. Se llaman Tim Jones y Lubabalo «Lubhi» Mtati, nacieron los dos en 1987 y su amistad infantil es el origen de APART, una película de menos de 20 minutos con Spike Lee implicado en llevarla a la pantalla.
La película ha atraído reconocimiento internacional, figura en la selección oficial de varios festivales de cine de Norteamérica y ha sido incluida entre los candidatos de la categoría de cortometraje de animación en un listado de favoritos a los Óscar. Los propios autores piden prudencia: hablan de rumores, no de una candidatura confirmada.
Lo que sigue es el recorrido de esa amistad, desde una parada de autobús de mediados de los años noventa hasta el escritorio de uno de los cineastas más conocidos del mundo, y el modo en que una historia personal se ha convertido en un proyecto de animación con voz propia.
Una parada de autobús en tiempos del apartheid
Jones y Mtati pasaron su primera infancia en ciudades distintas: Jones en Durban y Mtati en New Brighton. A mediados de los años noventa, sus familias se mudaron al mismo barrio de Bluewater Bay, en las afueras de Gqeberha. Allí se cruzaron sus caminos, sobre todo en la parada del autobús, un lugar cotidiano que, con el tiempo, se convertiría en el punto de partida de la película.
La confianza no llegó de golpe. «Nuestros caminos se cruzaban sobre todo en la parada de autobús y nos costó un tiempo cogernos confianza», recuerda Mtati. El empujón lo dio el fútbol: «Caminando hacia las tiendas vi a unos chicos blancos jugando al fútbol, y pensé: oye, a mí también me gusta el fútbol, así que deberíamos ser amigos».
Así, hablando de fútbol, dos niños cruzaron una frontera que la sociedad de su época se empeñaba en mantener bien marcada. Mtati cuenta que la suerte fue crecer sin que les enseñaran las diferencias raciales: «Tuvimos la suerte de crecer de una forma en la que no se nos enseñaron las diferencias raciales, y durante muchos años ni siquiera sabía cuál era mi raza». La realidad le golpeó de verdad cuando salió al mundo y notó que les trataban de forma distinta, incluso después del apartheid. «Solo cuando salí al mundo y noté que nos trataban de forma distinta, incluso después del apartheid, la realidad me golpeó de verdad».
No faltó quien intentara separarlos. «A Tim y a mí nos dijeron que éramos diferentes, y otras personas no paraban de reforzarlo diciéndonos que no podíamos juntarnos», explica Mtati. «Por suerte, nada de esa tontería nos afectó realmente».
Del instituto a las agencias de Ciudad del Cabo
La amistad sobrevivió al instituto, donde siguió creciendo. Después, los dos se matricularon en la Nelson Mandela University (NMU) para estudiar diseño gráfico, una formación que les dio las herramientas visuales que más tarde aplicarían a la animación. Más adelante se mudaron a Ciudad del Cabo, donde trabajaron para agencias de publicidad, y Jones acabó trasladándose a Londres.
Los dos se consideran creativos, y siempre habían pensado en convertir su experiencia en una historia. Pero la distancia y los trabajos fueron aplazando el proyecto hasta que un reencuentro lo reactivó: hace unos meses, Mtati viajó al Reino Unido para asistir a la boda de Jones. Entre celebración y celebración, los dos recordaron su infancia, y de esa conversación surgió la idea de ponerla en pie como película.
El proyecto, en cualquier caso, empezó a tomar forma antes de ese reencuentro. «Lubhi y yo llevamos toda la vida contándonos historias, y hace unos dos años por fin nos sentamos y empezamos a idear un esquema real para esta historia», explica Jones. Ese paso, pasar de los recuerdos compartidos a un esquema de trabajo, es el que separa una anécdota de un proyecto con estructura.
Del guion a la videollamada con Spike Lee
Para pasar de la idea al papel, contaron con el guionista Jeff Leisawitz, que ayudó con el formato correcto del guion. Es un detalle técnico, pero relevante: un guion con formato profesional es el documento que permite que productores y directores lo lean y valoren, y sin él una historia personal difícilmente llega a manos de quien puede llevarla a la pantalla.
El salto grande llegó por una vía indirecta. Un colega de otro proyecto en el que trabajaban logró que el guion llegara a manos de Spike Lee. Los autores no hablan de una llamada de presentación formal ni de un contrato; lo que describen es un contacto que se abrió a través de su propio entorno profesional.
Para Mtati, la primera videollamada con el cineasta fue una experiencia difícil de procesar. «Fue una locura. Tim y yo somos grandes soñadores y siempre estábamos manifestando algo así, pero que de verdad te pongas en una videollamada y veas la cara de Spike Lee al otro lado fue surrealista. Sentí de verdad cómo me invadía el síndrome del impostor».
APART, en breve
- Cortometraje de animación de menos de 20 minutos.
- Protagonistas: Joel y Themba, dos niños que sortean una amistad peligrosa a través de la división racial en la Sudáfrica del apartheid.
- Dirección: Pola Maneli. Vestuario: Laduma Ngxokolo (ambos, graduados de la Nelson Mandela University).
- Música: Black Coffee.
- Guion: con la ayuda de Jeff Leisawitz.
- Estreno mundial: Tribeca Festival de Nueva York, en junio.
Lo que aporta Spike Lee a la historia
La aportación de Lee, según Jones, fue más allá del prestigio del nombre. Su visión dio a la historia mucha más «gravitas» y la elevó al no eludir las duras realidades de la época, resaltando las divisiones y los temas más oscuros. Es una afirmación de los autores, que describen el cambio como una cuestión de profundidad más que de forma.
Conviene precisar lo que los hechos disponibles permiten afirmar. No consta el papel exacto de Spike Lee en el proyecto, ni si su implicación es de producción, dirección o supervisión. Lo que sí consta es que ayudó a dar vida a la historia y que su mirada reforzó el relato. Los propios autores no detallan más.
Para una película de menos de 20 minutos, la diferencia entre un relato amable sobre la amistad infantil y uno que muestra la división racial sin rodeos es decisiva. Según Jones, es precisamente esa diferencia la que el proyecto ha ganado con la mirada de Lee.
Una historia propia, lejos del calco de Hollywood
Jones insiste en que la película no pretende ser un retrato literal de su biografía. «Con tanta frecuencia Hollywood cuenta historias sudafricanas que no son del todo auténticas, pero Lubhi y yo las vivimos», afirma. «APART no es un calco por números de nuestro origen, es una historia inspirada en nuestra amistad. Es la historia colectiva de lo que era ser un niño que crecía en el apartheid sudafricano».
Esa voluntad de autenticidad se nota en los detalles. Los animadores recrearon los personajes y los escenarios, y la escena inicial reproduce la parada de autobús donde los dos amigos se conocieron. Jones lo explica así: «Hablamos de la parada de autobús donde Lubhi y yo nos conocimos, que cobra vida en la escena inicial. Y capturaron de verdad la esencia de Walmer en un plano aéreo, un barrio que todavía hoy es una división visual muy clara entre los que tienen y los que no tienen».
Esa imagen resume el espíritu de la película: un paisaje donde la desigualdad se ve desde el aire y dos niños que, a ras de suelo, deciden ignorarla. Los autores sitúan así el relato en un espacio concreto y reconocible, no en una abstracción del apartheid.
Festivales, premios y rumores de Óscar
El estreno mundial de APART tuvo lugar en junio en el Tribeca Festival de Nueva York. Desde entonces, la película ha pasado por festivales como el Nashville Film Festival y el Calgary International Film Festival, y ha sido galardonada como Best in Show en el SIGGRAPH Computer Animation Show. Varios de estos festivales son clasificatorios para premios mayores, lo que sitúa a la película en un circuito con repercusión en la carrera hacia los premios de la industria.
El mes pasado, The Hollywood Reporter incluyó APART en una lista corta de candidatos de la categoría de cortometrajes de animación dentro de su listado de favoritos a los Óscar. Es una señal de visibilidad, no una candidatura oficial: el propio relato habla de rumores, y no hay confirmación alguna.
Jones lo toma con calma. «Hay tantas producciones increíbles y talentosas por ahí, y estar entre esos nombres en The Hollywood Reporter ya es un logro increíble. Cualquier cosa más allá de eso es la guinda». Los autores subrayan que su objetivo nunca fue la fama, sino crear algo que inspirara a otros a perseguir sus sueños.
4 meses han pasado desde el estreno mundial en Tribeca, según la referencia temporal del artículo.
Qué viene ahora
La película aún tiene pendiente su estreno en Sudáfrica, el país donde transcurre la historia y donde nació la amistad que la inspira. Está previsto en el Fame Short Film Festival de Ciudad del Cabo, que comienza el 30 de octubre.
Más allá de esa cita, los hechos disponibles no detallan nuevas fases ni fechas de distribución comercial. Tampoco precisan si habrá más pases ni cuándo podrían conocerse los candidatos oficiales a los Óscar, un proceso sobre el que hoy solo hay rumores.
Lo que sí queda es la historia de dos amigos que se conocieron a la espera de un autobús, que fueron más allá de lo que su época les enseñaba y que han convertido esa amistad en una película que se mira de tú a tú con las grandes producciones.
Por la redacción de GUAY.news.





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