Seis pollos de torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus) han nacido en el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez. Es la primera vez que este centro consigue crías de una subespecie que desapareció de España y cuya única población constatada sobrevive hoy en un enclave del litoral atlántico de Marruecos. El logro es relevante porque la especie no se cría en libertad en España desde hace tiempo, y sus descendientes son ahora la base de un programa de conservación ex situ, es decir, fuera de su hábitat natural.
Los pollos proceden de las primeras puestas de dos hembras del grupo de 18 aves que llegaron desde Marruecos en septiembre. Los nacimientos se produjeron entre la madrugada del domingo 11 de octubre y la tarde del lunes 12. Un séptimo huevo sigue en incubación con una «evolución favorable», según la Junta de Andalucía.
El nacimiento se enmarca en un programa de reintroducción de la especie que se desarrolla en Andalucía. En él colabora la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente con otras administraciones, instituciones científicas y entidades especializadas de España y Marruecos.
Un ave que desapareció de casi toda su área histórica
El torillo andaluz ocupó en el pasado un territorio mucho más amplio de la cuenca mediterránea. Con el tiempo desapareció del resto de su área histórica. Entre las causas del declive figuran la urbanización de la costa y la intensificación de la agricultura durante los siglos XIX y XX, dos procesos que transformaron los hábitats donde vivía la especie.
Hoy la única población constatada vive en un enclave del litoral atlántico de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales. Está formada por unos pocos cientos de individuos, y los últimos registros apuntan a una tendencia descendente. Por eso la Junta de Andalucía describe a la población como «muy vulnerable».
Los registros históricos europeos y las investigaciones de las últimas décadas sobre la población marroquí han aportado datos sobre la biología de la especie y sus patrones de actividad. Ese conocimiento ha servido para estudiar la viabilidad de todas las fases del proyecto, desde la obtención de ejemplares hasta la reintroducción.
Cómo se llegó hasta aquí: el planteamiento del proyecto
El planteamiento sigue el camino empleado con otras especies muy amenazadas, como el lince ibérico. El objetivo es reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible. Con ello se pretende evitar la consanguinidad y mantener una población sana. Una población con poca diversidad genética es más frágil, y por eso la selección de los ejemplares fundadores es una decisión central del programa.
Los 18 ejemplares fundadores, como los denomina la Junta, llegaron al zoo en septiembre. Se adaptaron de forma «muy favorable» a las instalaciones y mostraron desde el principio un comportamiento normal. En apenas un mes y medio, dos hembras realizaron sus primeras puestas: cuatro huevos en un recinto y tres en otro, siete en total.
Incubación y control de los huevos
Todos los huevos se sometieron a incubación artificial, con la temperatura y la humedad ajustadas a sus necesidades. Los técnicos supervisaron el desarrollo embrionario mediante ovoscopia, una técnica que permite observar el interior del huevo a contraluz. Se hicieron dos revisiones semanales.
Además, se tomaron medidas biométricas de cada huevo y se conservaron muestras para futuros estudios sobre la biología reproductiva de la especie y la mejora de los protocolos de manejo. Son datos que sirven tanto para este grupo como para el conocimiento general de la especie en cautividad.
Eclosión, nacedora y anillado
Los seis primeros huevos eclosionaron con éxito y sin intervención humana durante el proceso. Tras nacer, los pollos pasaron a la nacedora, un espacio donde se controlan la temperatura y la humedad. La temperatura se reduce de forma progresiva, en torno a 0,5 grados al día.
Cada pollo lleva una anilla identificativa para su seguimiento individual. Según el programa, este control es importante para la gestión genética, la planificación de parejas y el control de la consanguinidad. Saber qué individuo es cada pollo permite decidir qué ejemplares deben aparecer juntos en el futuro.
Las cifras, de un vistazo
- 18 ejemplares fundadores llegados desde Marruecos en septiembre.
- 2 hembras con puestas: 4 huevos en un recinto y 3 en otro.
- 7 huevos en total, todos con incubación artificial.
- 6 pollos nacidos; el séptimo huevo sigue incubándose.
- 2 revisiones semanales de ovoscopia.
- 0,5 grados al día, en torno, de reducción progresiva de temperatura en la nacedora.
El cuidado diario de pollos y adultos
En los primeros días los pollos reciben tomas de alimento cada 30 minutos, y se anota la cantidad de piezas que consume cada ejemplar. La dieta inicial se basa sobre todo en larvas de tenebrio y pequeños grillos. Con el crecimiento se incorporan mixtura de semillas para canarios, pienso para aves insectívoras, zanahoria, vegetales de hoja verde y mijo, entre otros alimentos.
Los adultos reciben su alimento a primera hora de la mañana y disponen siempre de agua fresca. Dos veces al día se les dan larvas de tenebrio como complemento. Además de nutrirlos, estas larvas cumplen una función de enriquecimiento ambiental, porque estimulan las conductas de búsqueda y captura de presas.
Los recintos cuentan con zonas de sol y sombra y áreas de refugio. Por la noche se usan focos de calor de 250 vatios. Hay cámaras de videovigilancia en algunos puntos, en la zona de incubadoras y en la de crías.
En el seguimiento diario se observan los baños de arena, los cantos y la preferencia de algunos individuos por ciertas zonas del recinto. Si se percibe incomodidad o malestar, se pueden mover ejemplares de una instalación a otra. Es una forma de ajustar el manejo al comportamiento real de cada ave.
Qué se aprenderá y para qué sirve
Las aves del Zoo de Jerez facilitarán estudios de fisiología, biología y comportamiento para comprender las causas de su retroceso. La Junta señala que los datos generarán información «muy útil» para mejorar el manejo y orientar las decisiones de gestión de la población.
Según el planteamiento del programa, la población marroquí es la pieza clave para recuperar la distribución de la especie y mejorar su conservación en el enclave donde aún vive en libertad. La reproducción ex situ ofrece, además, un margen de seguridad frente al riesgo de extinción, porque protege a la especie aunque la población silvestre siga disminuyendo.
Un segundo núcleo en Casablanca
El proyecto no se limita a Jerez. Se ha creado un segundo núcleo de conservación ex situ en el Parque Zoológico de Aïn Sebaâ, en Casablanca. Ambos núcleos se gestionarán de forma coordinada, con el studbook, o libro genealógico de la población cautiva, centralizado en Andalucía. El studbook registra el parentesco de cada ejemplar, algo imprescindible para decidir qué parejas formar sin aumentar la consanguinidad.
En qué punto está
El proyecto está en fase inicial de cría en cautividad. Hay seis pollos nacidos y un séptimo huevo en incubación, pero todavía no existe un núcleo reproductor consolidado ni se han liberado aves. La reintroducción es un objetivo a medio plazo, y los datos de estos primeros nacimientos servirán para afinar el manejo.
Qué viene ahora
Está previsto realizar al menos cuatro campañas más en Marruecos durante los próximos años, para reunir un grupo reproductor suficiente y con la mayor variabilidad genética posible. Los pollos seguirán bajo seguimiento individual.
Cuando se consolide un núcleo reproductor firme en Jerez, sus descendientes podrían participar en programas de conservación in situ mediante la reintroducción en enclaves seleccionados del litoral andaluz. De momento no se han concretado ni las fechas ni los lugares de esas reintroducciones.
Por la redacción de GUAY.news.





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