Una ensalada no tiene por qué ser un acompañamiento triste. Esta es de las que sacian: tiene verdura, proteína, legumbre y grasas buenas, y se monta en veinte minutos. Perfecta para llevar al trabajo, para una cena ligera o para cuando apetece comer rico y sano sin encender apenas el fuego.
Ingredientes
Para 2 raciones:
- 1 lechuga romana (o 150 g de mezcla de brotes)
- 2 tomates
- 1/2 pepino
- 1/2 cebolla morada
- 1 zanahoria
- 2 latas de atún en aceite de oliva (unos 110 g escurrido)
- 2 huevos
- 200 g de garbanzos cocidos, escurridos
- 1/2 aguacate
- 10 aceitunas
- 20 g de nueces
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharada de vinagre de Jerez o zumo de limón
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- Sal y pimienta
Preparación
- Cuece los huevos 10-11 minutos, enfríalos en agua fría, pélalos y córtalos en cuartos.
- Lava y seca bien la lechuga y trocéala con las manos.
- Corta los tomates en gajos, el pepino en medias lunas y la cebolla en juliana fina. Ralla la zanahoria.
- Enjuaga los garbanzos bajo el grifo y escúrrelos bien.
- Prepara la vinagreta: pon el aceite, el vinagre, la mostaza, sal y pimienta en un tarro, ciérralo y agítalo hasta que emulsione.
- Monta la ensalada: base de lechuga, verduras, garbanzos, atún, huevo, aguacate en láminas, aceitunas y nueces.
- Aliña justo antes de servir y mezcla bien.
Trucos para que salga de diez
- Seca bien la lechuga (un centrifugador es una maravilla): el aliño se agarra mejor y no se queda aguada.
- Si la llevas en táper, pon la vinagreta aparte y el aguacate a última hora.
- Cambia el atún por pollo a la plancha, salmón o tofu y tendrás una ensalada distinta cada día.
- Unas semillas de sésamo o pipas de calabaza le dan un toque crujiente estupendo.





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