Un descubrimiento sin precedentes en las aguas mediterráneas
El conocimiento sobre la dinámica marina del mar Mediterráneo ha dado un paso de gigante gracias a un reciente trabajo de investigación. Un equipo de científicos pertenecientes al Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, Imedea (organismo mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universitat de les Illes Balears) y al Sistema de Observación Costero de Baleares (SOCIB) ha detectado que los movimientos oceánicos en este mar son aproximadamente 1,8 veces superiores a los que se habían registrado mediante las herramientas tradicionales de medición.
El estudio, publicado por la prestigiosa revista científica Communications Earth & Environment, ha analizado minuciosamente una serie de observaciones satelitales de alta precisión. A través de este minucioso trabajo de observación, se ha demostrado que los remolinos de pequeña escala que se forman en las aguas mediterráneas incrementan de manera muy notable su energía cinética durante los meses de invierno. Este comportamiento dinámico de los caudales marinos había pasado inadvertido hasta la fecha debido a las limitaciones tecnológicas de la altimetría convencional utilizada por la comunidad científica internacional.
Tecnología espacial de vanguardia al servicio de la oceanografía
La clave para lograr este hallazgo histórico ha sido el empleo de datos recopilados durante más de tres años por el satélite denominado Surface Water and Ocean Topography (SWOT). Esta avanzada herramienta espacial ha sido desarrollada conjuntamente por la agencia espacial estadounidense (NASA) y la agencia espacial francesa. La tecnología a bordo del satélite SWOT es capaz de medir la altura de la superficie marina con un nivel de resolución y detalle que no tiene precedentes en la historia de la oceanografía moderna.
Gracias a esta capacidad técnica superior, el satélite SWOT permite identificar y analizar estructuras oceánicas de dimensiones muy reducidas, las cuales resultaban imposibles de resolver de manera adecuada con los satélites meteorológicos y altimétricos convencionales. Específicamente, el equipo del Imedea y del SOCIB ha podido estudiar fenómenos oceánicos que abarcan un tamaño de tan solo unas pocas decenas de kilómetros. La comunidad científica considera que estas pequeñas estructuras son piezas fundamentales para comprender el transporte de calor, de energía y de diversos materiales a lo largo y ancho del océano global.
El ciclo de las corrientes y la energía cinética en invierno
Los datos obtenidos han permitido constatar que la dinámica de la superficie marina a pequeña escala en el mar Mediterráneo sigue un ciclo estacional muy marcado y estructurado. Los resultados demuestran por primera vez que la actividad de las corrientes y los remolinos es considerablemente más intensa durante la época invernal, mientras que su fuerza disminuye progresivamente a lo largo de los meses estivales.
El análisis de la energía cinética —la magnitud física que mide la intensidad de estos movimientos oceánicos— refleja que los remolinos y las corrientes superficiales alcanzan niveles 1,8 veces más altos que los calculados con las mediciones históricas de la altura del mar. De forma concreta, la investigación demuestra las siguientes claves sobre la variabilidad marina:
- La energía cinética de los remolinos marinos se incrementa en torno a un 50 % entre los mínimos registrados en verano y los máximos alcanzados en invierno.
- Las observaciones se centran en escalas espaciales superiores a los 20 kilómetros de extensión.
- El aumento energético invernal se concentra principalmente en estructuras que miden entre 20 y 60 kilómetros de diámetro.
- Las zonas con los niveles de energía más elevados corresponden a regiones de intensa actividad como el mar de Alborán, la cuenca argelina, el estrecho de Gibraltar y diversos sectores situados en la cuenca levantina.
Herramientas clave para la comprensión del clima futuro
El Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados ha subrayado la enorme trascendencia de estos hallazgos para la ciencia climática contemporánea. El mar Mediterráneo está considerado como una de las regiones más vulnerables del planeta frente al cambio climático, experimentando un proceso de calentamiento más rápido que el promedio del océano global. Por este motivo, profundizar en el funcionamiento de los remolinos de pequeña escala resultará decisivo para afinar los modelos científicos que regulan los intercambios de gases y energía entre la atmósfera y el agua.
Comprender mejor estas estructuras de pequeña escala aportará una precisión imprescindible para describir el transporte de calor y anticipar la evolución del clima marino. Según han destacado los propios autores del estudio, la observación continua de estos fenómenos de unas pocas decenas de kilómetros es indispensable para obtener una radiografía exacta de los procesos físicos que dictan el funcionamiento del océano en su conjunto.
Contexto térmico e investigación ambiental en la cuenca occidental
Junto a las investigaciones dinámicas del SWOT, la cuenca mediterránea es objeto de constante seguimiento por parte de diversas instituciones científicas locales e internacionales. Organismos como el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), a través de plataformas como Metmos (Mediterranean Monitoring System), monitorizan de forma continua variables como la temperatura superficial y las anomalías térmicas en las costas españolas. La integración de tecnologías espaciales de observación como SWOT junto con redes de vigilancia ambiental en tierra y mar permite a los científicos recopilar datos esenciales para la prevención, adaptación y gestión rigurosa de las zonas litorales.
Análisis de las olas de calor marinas y aceleración en el nivel del agua
Junto a las dinámicas de las corrientes, la evolución de las temperaturas y la cota de la cuenca occidental centran el trabajo de las investigadoras Blanca Fernández-Álvarez, Bárbara Barceló-Llull y Ananda Pascual, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. Su análisis sobre la serie de datos recopilada entre 1982 y 2023 constata que el mar Balear registra una tasa de calentamiento de +0,036 °C al año. Para estudiar el impacto de estos picos térmicos, el equipo ha comparado tres metodologías analíticas basadas en la climatología fija entre 1982 y 2011, la climatología móvil y la eliminación previa de tendencias para aislar desviaciones súbitas.
Por parte del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, la responsable de Meteorología y Climatología, Samira Khodayar Pardo, señala que la temperatura de este mar ha subido aproximadamente 1,6 °C desde la llegada de las mediciones por satélite en 1982, almacenando el océano hasta el 90 % del calor recibido. Durante los primeros meses de 2026, la representación territorial de la Agencia Estatal de Meteorología en la Comunitat Valenciana, a través de José Ángel Núñez, registró valores por encima de la media climática durante 186 de los primeros 187 días del año en el mar Balear, observándose únicamente un valor inferior el 4 de marzo. Según el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo, abril y mayo alcanzaron los máximos de su serie histórica iniciada en 1941, mientras que junio se situó como el segundo más cálido tras el registro de 2025, período en el que el instituto Mercator Ocean International anotó un promedio superficial de 26,68 °C en julio.
A este panorama se suma el ascenso progresivo de la cota marina. Los datos sobre el estado oceánico reflejan que entre 1993 y 2024 la tasa de subida en el Mediterráneo occidental pasó de 3 milímetros a 6,4 milímetros anuales, superando la media global reciente de 4,2 milímetros al año (frente a los 3,8 milímetros anuales registrados entre 1999 y 2025). Asimismo, las mediciones energéticas confirman que el océano acumuló 23 zettajulios adicionales de energía en 2025, lo que equivale a unas 40 veces el consumo energético mundial de todo un año.
Estudios sobre valores culturales y detección de flora marina invasora
En el ámbito del impacto social y la gestión de los recursos marítimos, el Instituto Español de Oceanografía ha puesto en marcha una línea de trabajo dentro del programa Medigreen, coordinada junto a equipos de Italia, Francia, Grecia, Argelia, Malta y Túnez. La técnica Elena Gutiérrez detalla que este proyecto contempla la recogida de datos mediante un cuestionario abierto a la ciudadanía hasta el 30 de abril, con el objetivo de comparar la percepción pública sobre el bienestar, el paisaje y las tradiciones costeras frente a las valoraciones de profesionales pesqueros, organizaciones ambientales y científicos.
A su vez, la vigilancia biológica ha documentado la llegada de especies vegetales procedentes de regiones más cálidas como el mar Rojo, el golfo Pérsico y el océano Índico. La especialista en ecología marina del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados Lucía Loubet participó en la identificación de la planta invasora Halophila stipulacea, localizada en aguas baleares a tres kilómetros del puerto. Esta detección, iniciada tras el aviso de un pescador en octubre de 2023 al Centro Balear de Biología Aplicada y analizada en colaboración con el Centro de Estudios Avanzados de Blanes, representa el registro más occidental de esta especie en la cuenca mediterránea desde su aparición inicial hace unos 150 años tras la apertura del canal de Suez.
Descubrimiento de una planta invasora tropical en las Baleares
Investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, del Centro Balear de Biología Aplicada y del Centro de Estudios Avanzados de Blanes localizaron la especie Halophila stipulacea a tres kilómetros del puerto de Baleares, marcando el registro más occidental de esta planta en el Mediterráneo. Originaria del Mar Rojo, el Golfo Pérsico y el Océano Índico, su presencia evidencia la creciente tropicalización del mar y permite iniciar programas de vigilancia para proteger los ecosistemas costeros.
El plancton cálido avanza en la cuenca occidental
Un estudio del ICTA-UAB publicado en *Global and Planetary Change* muestra que especies de plancton cálido se están expandiendo en la cuenca occidental del Mediterráneo. Analizando más de veinte años de datos, los investigadores detectan una reconfiguración microscópica de la cadena alimentaria, lo que brinda una señal temprana para adaptar estrategias de conservación.
Preguntas frecuentes
¿Qué organismos han liderado este descubrimiento oceanográfico?
El descubrimiento ha sido realizado por investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, Imedea (CSIC-UIB), y del Sistema de Observación Costero de Baleares (SOCIB).
¿Qué satélite se ha utilizado para medir la superficie marina?
Se han utilizado más de tres años de datos del satélite Surface Water and Ocean Topography (SWOT), desarrollado conjuntamente por la NASA y la agencia espacial francesa.
Por la redacción de GUAY.news.





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