El pasado 3 de octubre de 2026, el docente Toni García Arias, director del CEIP Joaquín Carrión Valverde de Murcia y profesor de Sociología de la Educación en UDIMA, compartió una reflexión profunda sobre la deriva del sistema educativo en España. Reconocido internacionalmente tras formar parte del Top 50 del Global Teacher Prize 2023 y galardonado como Mejor Docente de España en Primaria en 2018, García Arias sostiene que los resultados del último informe PISA no suponen una novedad para quienes trabajan en las aulas, sino la confirmación de una tendencia advertida durante años.
Para el docente, nacido en Cabanas en 1969, la caída en el rendimiento no es un hecho aislado, sino la consecuencia de una transformación cultural y pedagógica. «Esto ha sido sorpresa para mucha gente, pero para la gran mayoría de los docentes no. Venimos diciendo que el nivel cada vez va a peor. Lo vemos a diario. De cuatro años para aquí, creo que todos los docentes podemos decir que el nivel educativo ha bajado muchísimo», afirma con contundencia. Esta caída es tangible: los alumnos de sexto de primaria actuales presentan una competencia académica equivalente a la de los estudiantes de cuarto de hace una década, lo que supone una diferencia de hasta dos cursos respecto a los niveles registrados en 2015.
Frente a las críticas que a menudo se vierten sobre los jóvenes, el profesor advierte de la necesidad de analizar el trasfondo real sin caer en tópicos superficiales, recordando a menudo que señalar las carencias del sistema no equivale a denostar a las nuevas generaciones: «Estás criticando a la juventud… No estás entendiendo nada».
El impacto de la digitalización y la pérdida de foco
Uno de los ejes centrales del análisis de García Arias es la influencia del entorno digital y el consumo de contenidos breves. El uso de pantallas y redes sociales, como TikTok o los formatos de vídeos cortos, durante cinco horas los fines de semana, está alterando la estructura cognitiva de los jóvenes. Esta exposición prolongada provoca una merma en la capacidad de concentración, en la atención sostenida y, fundamentalmente, en las habilidades de comprensión lectora. El sistema educativo, lejos de contrarrestar este fenómeno, ha caído en la trampa de ajustar sus contenidos a formatos breves, alimentando una falta de profundidad que perjudica el aprendizaje.
La situación es alarmante cuando se observa que uno de cada tres alumnos no alcanza el nivel mínimo de lectura exigido. García Arias subraya que la base del aprendizaje reside en la lengua y las matemáticas, pilares que se han visto debilitados por una sobrecarga curricular que prioriza la superficialidad sobre el conocimiento profundo. «Los currículos escolares están demasiado petados, superficializando cientos de contenidos en lugar de profundizar en los fundamentales, estresando a alumnos y docentes», explica. Esta dispersión, unida a una educación emocional mal enfocada, ha derivado en un escenario donde se ha descuidado la formación académica en favor de otros aspectos que, irónicamente, no han logrado frenar problemas como la homofobia o el machismo en las aulas.
Dentro de este desglose competencial, el informe y el análisis detallan matices importantes según el género: los chicos empeoran en lectura por preferir actividades físicas y prácticas, mientras que las chicas empeoran en ciencias debido a la transmisión de la idea social de que se les dan peor.
La sobreprotección y la delegación de responsabilidades
El segundo gran pilar del diagnóstico se centra en la transformación de la relación entre las familias y los centros educativos. El docente identifica una tendencia a la sobreprotección donde los padres han pasado de fomentar el esfuerzo a priorizar el bienestar inmediato y el ocio. Esta transición se resume en un cambio de paradigma generacional: mientras que los padres de antes instaban a sus hijos a «aprende mucho», la tendencia actual se inclina hacia un «pásalo bien» que desvirtúa la función de la escuela.
77 % Y 69 % El porcentaje de alumnos cuyos padres les preguntaban semanalmente lo que habían hecho en clase ha descendido del 77 % en 2022 al 69 % actual.
Los datos reflejan esta desconexión. Según García Arias, las familias están delegando la educación en los centros, mientras que los colegios han adoptado metodologías carentes de aporte científico, centradas en el «parque de bolas» y en evitar que el niño sufra cualquier frustración. Esta dinámica se completa con la justificación de malos comportamientos y la realización de trabajos escolares por parte de los progenitores, así como un sistema de promoción de curso que envía un mensaje peligroso: el esfuerzo es irrelevante porque el título se obtendrá de todos modos.
Asimismo, el problema de la salud mental en secundaria se cataloga como uno de los más graves debido a una educación emocional errónea que transmite a los alumnos que se tiene derecho a todo sin necesidad de sacrificarse ni asumir cargas de trabajo.
El espejo de Galicia y los retos de futuro
Frente a este panorama, el caso de Galicia destaca como una excepción positiva dentro del territorio nacional. La comunidad se mantiene en la media gracias a una combinación de factores: una mayor calidad del profesorado, una implicación familiar más estrecha y unas ratios de alumnos por clase bastante bajas en comparación con otras comunidades autónomas.
Sin embargo, el desafío es global y requiere medidas estructurales de calado. Para el docente, la solución pasa por una reforma profunda que incluya la evaluación continua de los profesionales para garantizar el dinamismo del sistema:
«No vale con que los docentes saquen una oposición y no vuelvan a evaluarse nunca»
Toni García Arias
La necesidad de recuperar la exigencia, los contenidos troncales en lengua y matemáticas y la responsabilidad compartida es, según su visión, el único camino para evitar que los estudiantes se conviertan en analfabetos funcionales incapaces de desenvolverse en la sociedad actual, haciendo frente a los graves problemas estructurales que arrastra el modelo docente actual.
Por la redacción de GUAY.news.
Imagen: «Apple Textbooks», de Michal Jarmoluk (CC0 1.0), vía Openverse.





Deja una respuesta