Diez hectáreas que llevaban años sin uso a las afueras de Bolonia (Italia) vuelven a dar fruto. Es la Fattoria del Dono (la granja del regalo), una antigua finca de San Lazzaro di Savena convertida en granja social y comunitaria. Los vecinos pueden cultivar, aprender a reconocer plantas silvestres y compartir comida en un lugar que había quedado abandonado.
Una donación con condiciones
El proyecto nace de la decisión de Stella Corazza, una vecina de la zona. En 2021 donó la casa y los terrenos al Ayuntamiento con una condición: que se destinaran a actividades sociales ligadas a la agricultura. Stella falleció en 2025, poco antes de que la granja se inaugurara.
Tras la donación, el municipio puso en marcha la recuperación del espacio con financiación regional. Las obras permitieron rehabilitar parte de las instalaciones y devolverlas al uso público. Hoy la gestión corre a cargo de varias entidades: Campi Aperti, Agriverde, Deafal y Cittàcampagna, que se ocupan de los cultivos y de organizar las actividades.
Trigo, uvas y granadas
La producción ya ha comenzado. Pierpaolo Lanzarini, agricultor y representante de Campi Aperti, explica qué se ha hecho con la tierra:
«Hemos conservado el viñedo y las hileras de granados destinados a la elaboración de zumo, y hemos decidido sembrar trigo para producir la ‘Harina del Dono’».
La primera cosecha dio unos 700 kilos de trigo. Se han destinado a iniciativas solidarias, a grupos de Cáritas y a las personas que colaboran con el proyecto. También se ha plantado cebada, con la idea de elaborar en el futuro una «Cerveza del Dono».
Lo que viene
El siguiente paso es crear una Comunidad de Apoyo a la Agricultura: los participantes contribuyen al funcionamiento de la explotación y reciben a cambio parte de la producción. Ya hay unas cuarenta personas interesadas. Los responsables calculan que harán falta unas setenta para que el modelo sea sostenible.
El Ayuntamiento prevé seguir recuperando los edificios para abrir espacios de uso colectivo, como un pequeño obrador o una panadería comunitaria. Se están impulsando además actuaciones de agroforestación y se han destinado 50.000 euros a un nuevo sistema de riego para los terrenos agrícolas.
La meta es que estas diez hectáreas sean mucho más que una explotación agrícola: un punto de encuentro donde el campo vuelva a formar parte de la vida diaria de los vecinos, tal como quería su antigua dueña.
Por la redacción de GUAY.news.





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