Alisson Ximena Berrezueta tiene 24 años, es psicóloga clínica y acaba de regresar a Ecuador convertida en chef pastelera. Su camino empezó con una necesidad urgente: reunir dinero para tratar el cáncer de Hassel, su perro. Hoy reactiva Sprinkle, el proyecto de repostería que nació de aquella historia, con una formación de Le Cordon Bleu Madrid a sus espaldas.
En la escuela madrileña empezaron aproximadamente 18 estudiantes. Apenas cinco aprobaron el examen final del nivel superior de pastelería, y ella fue una de ellas. Además, fue la única ecuatoriana de su promoción.
De Babahoyo a Madrid
Alisson nació en Santo Domingo, pero creció en Babahoyo, en la provincia de Los Ríos. Ahora vive en Guayaquil. Regresó hace poco de España, donde completó su formación y trabajó como chef pastelera en una cafetería de la cadena francesa Paul, participando en la elaboración de sus productos y aplicando técnicas de alta pastelería.
Tras obtener su título de psicóloga clínica a los 22 años, solicitó la admisión en Le Cordon Bleu Madrid. Aproximadamente un mes después recibió la confirmación. En agosto de 2025 viajó a España, donde vivió sola por primera vez. La formación incluyó clases teóricas, clases prácticas y evaluaciones para avanzar por los tres niveles de pastelería.
No fue un camino sencillo. «Al inicio me costó mucho adaptarme; me costaba mucho hacer los postres porque tenía clases teóricas, tenía clases prácticas, tenía exámenes», recuerda Alisson. Según relató, también enfrentó situaciones relacionadas con su nacionalidad y momentos en los que dudó de sus conocimientos.
Formación y experiencia profesional
Antes de embarcarse en el programa de Le Cordon Bleu, Alisson ingresó a La Escuela de los Chefs a comienzos de 2021, y más tarde amplió su preparación con estudios de panadería y gastronomía. Durante esos meses organizó una sesión fotográfica, adquirió uniformes y planificó la presentación de sus productos, pasos que sentaron las bases para el lanzamiento oficial de Sprinkle.
En 2022, mientras cursaba Psicología Clínica en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), sus días empezaban a las 05:30, las clases arrancaban a las 08:00 y terminaban alrededor de las 18:00. Tras la jornada académica regresaba a Babahoyo para preparar tortas y postres, y en algunos fines de semana trabajaba hasta las 05:00, demostrando una dedicación extrema a su emprendimiento.
La historia detrás
Todo comenzó cuando ella tenía 17 años. Hassel, un perro que había recibido como regalo cuando tenía 6 o 7 años, enfermó de cáncer. Para cubrir los primeros gastos veterinarios, Alisson vendió una colección de álbumes de su grupo favorito. Pero hacían falta más fondos para las operaciones y las quimioterapias.
Su madre, chef profesional, conservaba recetarios de los cursos que había realizado. Alisson empezó a usarlos para preparar queso de leche, bizcochos, galletas y dulces de chocolate, que ofrecía en sus redes sociales. «Yo nunca pensé en establecer un emprendimiento como tal. Yo vendía postres por mi Instagram personal o en mis estados de WhatsApp», cuenta.
La historia de Hassel empezó a circular por Babahoyo. Se organizaron rifas, colaboraron otros emprendimientos y llegaron pedidos de personas que conocieron el caso. Alisson utilizaba el vehículo de su padre para recorrer la ciudad y entregar los productos en persona. La repercusión fue tal que, dice, «hasta ahora me conocen como la chica del perrito o la chica que vende dulces por el perrito. A veces no me conocen por nombre».
A comienzos de 2021, sus padres, al ver su interés por hacer postres, le propusieron estudiar pastelería. Ingresó a La Escuela de los Chefs y más tarde amplió su formación con estudios de panadería y gastronomía. En esos meses preparaba el lanzamiento formal de Sprinkle: había organizado una sesión fotográfica, comprado uniformes y planificado la presentación de sus productos.
Semanas antes del lanzamiento, Hassel falleció, a los 11 años. Fue un golpe duro. «Pensaba en ya no hacer nada. Me sentía bastante mal, no quería ir a la universidad, no quería hacer absolutamente nada», confiesa. Aun así, siguió adelante y presentó oficialmente Sprinkle el 10 de octubre de 2021, un día después de su cumpleaños.
En 2022 compaginó ese proyecto con la carrera de Psicología Clínica en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES). Sus días empezaban hacia las 05:30; las clases arrancaban a las 08:00 y las actividades universitarias terminaban hacia las 18:00. Después regresaba a Babahoyo a preparar tortas y postres, mientras su madre la ayudaba con las entregas durante el día. Los fines de semana se quedaba en Babahoyo para atender pedidos y participar en ferias, y en alguna ocasión trabajó hasta las 05:00.
Qué viene ahora
De vuelta en Ecuador, Alisson ha reactivado Sprinkle. Conserva en Babahoyo el taller donde elaboró sus primeros pedidos, ahora equipado con los implementos que ha ido adquiriendo estos años, y organiza de nuevo las ventas por internet para clientes de Babahoyo y Guayaquil.
Entre sus productos hay cheesecake de chocolate con avellanas, cake de naranja, mousse de chocolate blanco con vainilla y frutilla y postres con frambuesas y cremosos de avellana. También trabaja en nuevas recetas con cacao y frutas ecuatorianas, aplicando las técnicas aprendidas en Madrid.
Entre sus planes figura abrir un punto de venta propio, aunque todavía no ha fijado fecha. Por ahora concentra su actividad en la pastelería, pero no descarta ejercer la psicología clínica mediante consultas en línea. En su taller guarda un cuadro de Hassel que le regaló una emprendedora: un recordatorio de dónde empezó todo.
Por la redacción de GUAY.news.





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